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viernes, 19 de marzo de 2010

Espíritus patrióticos comparados

Esto da para un bonito ejercicio. Veamos:

Desde Perú




Desde Argentina:




Fuente: VK en FB


jueves, 18 de marzo de 2010

Pero pensándolo bien...

podría escribir cosas pequeñitas como la anterior o como ésta. La brevedad forzada. No está mal como salida.

Alto a Bloody

Este blog entra en receso o quizás en recesión. No sé hasta cuándo.

Obviamente existe la intención de continuar escribiendo, pero los días solo tienen 24 horas.

Felizmente las causas no son de ninguna gravedad: no es ninguna enfermedad ni ningún colapso económico. Solo es una cuestión de tiempo (aunque cuestión de tiempo también sea la aparición de una enfermedad o la bancarrota).

Me despido con ese pensamiento positivo.

Gracias por leer y hasta pronto.


domingo, 14 de marzo de 2010

La ruta del elogio, la ruta del maleteo

Si tuviera que elegir alguna me inclinaría por la ruta del maleteo. Va con mi personalidad. Pero admito que la ruta del elogio es una ruta más segura, menos estresante, más larga. Haces amigos, contactos, posibilidades laborales emergen, los músculos de la sonrisa se sueltan. Nada de eso se consigue en la ruta del maleteo.

Pero la ruta del elogio tiene un serio handicap: el mundo se vuelve de un solo color. Es como si se decidiera mirar solo con el ojo izquierdo o el derecho. La ruta del elogio es una suerte de negación del mundo. Porque hay que admitir que el mundo, tal cual es, merece ser transitado únicamente por la ruta del maleteo. Trampas, mentiras, enfermedades, decepciones, estafas, compra-venta de conciencias. Hay que ser muy caradura para caminar feliz agitando un bastón en la ruta del elogio con todas esas suciedades sobre el suelo.

No, no seré tan duro. Hay que ser admirablemente resistente, tolerante, aunque eso se confunda con cierta insensibilidad.

La poca tolerancia a las espinas de la vida, por tanto, lo mete a uno en la ruta del maleteo. Es probable que sea un signo de debilidad.

Pero la fortaleza o la debilidad no tienen nada que ver con la verdad. ¿Habrá alguna ruta más verdadera? Ya se dijo que la ruta del elogio es una mirada algo miope sobre las cosas; pero la del maleteo, aunque más completa, genera muchos dolores de cabeza. La ruta del maleteo es sobre todo una mirada estrábica. Sí, más completa, pero confusa. Quizás eso sea la verdad.

¿Seremos los seres humanos una mezcla de las dos? En mi caso, no lo creo. Tiendo al maleteo como otros tienden a la felicidad. Es inevitable. Soy desconfiado, escéptico, gruñón, poco amable, y no podría asegurar qué fue primero, si la personalidad o el método.

Lo que me intriga de esta línea de pensamiento es saber qué sucede cuando el negocio se interpone en cualquiera de ambas rutas. En otras palabras, ¿qué sucede cuando elogio o maleteo se convierten en una posibilidad de empleo, un trabajo que se necesita hacer, una industria, una aduana que procesa emociones para empaquetarlas en algo que se pueda vender?

Frente a un éxito público sucede que los elogios se reparten como tarjetas de navidad. Las felicitaciones se multiplican, se arma un colchón de comfort psicológico que nos hace creer que algún día los suertudos seremos nosotros.

El maleteo, en ese escenario, aparece como la emoción incomprendida. El exitista suele decir que es síntoma de envidia o de resentimiento, intentando darle a su triunfo un barniz mucho más brillante. Se la saca en cara como una enfermedad nacional. Pero el maleteo, como industria, simplemente busca su pedazo de torta en la atención pública. El maleteador sabe que hay clientes deseosos de historias de dudoso éxito o llanas derrotas, no para hundirlos en un espíritu pesimista sino para recordarles que, detrás de cada falso ídolo o derrota, existe una oportunidad. Al final, ambos, negocio de elogio y maleteo, buscan lo mismo: dar esperanza.

Es difícil detectar en qué rutas están las emociones genuinas de elogio o maleteo y en cuáles las del negocio. Y hasta es probable que ambas rutas convergan sorpresivamente en una sola carretera. ¿Alguien podría decir que es un genuino elogiador o maleteador cuando en realidad es un negociante? ¿Alguien de pronto se miró al espejo y descubrió que detrás de sus elogios y maleteos comprados se escondía una opinión honesta?

Al final uno simplemente hace lo que hace, tal cual en la fábula de la rana y el escorpión.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Más sobre conflictos de interés en la red: el caso Yelp

Interesantísimo caso que merece una gran atención. La popular página Yelp, dedicada a administrar reseñas y comentarios del público sobre servicios y empresas en EEUU, enfrenta denuncias porque estaría manipulando su contenido para favorecer a los que publicitan en su site y desprestigiar a los que no lo hacen. En buena cuenta, chantajes.

Los dueños de Yelp responden con unas frases que ya son conocidas: los que denuncian están confundidos porque no saben cómo funciona internet. Las nuevas tecnologías propician nuevos modelos de negocios. A ponerse al día.

¿Pero es la cosa tan fácil? Sea como sea, se ve que el conflicto de interés en la red es un tema que está lejos de estar resuelto no solo aquí, sino en el mundo.


Yelp: Advertise or Else?
The site faces a lawsuit—and a barrage of criticism—for mingling ads and reviews

Getting Yelped. That's the term angry business owners have started using when they feel unfairly criticized on the popular review site. Now Yelp is being forced to deal with its own unanticipated criticism. In a federal lawsuit filed in California on behalf of Long Beach's Cats & Dogs Animal Hospital, attorney Jared Beck claims that Yelp routinely highlights negative customer reviews unless business owners agree to advertise with the company. Beck, a Harvard-trained trial lawyer in Miami, says dozens of businesses have contacted him with similar allegations, and he plans to file an amended complaint with more companies in the coming weeks. "This is not an isolated incident," says Beck. "This seems to be a companywide practice."

Sigue aquí.

Fuente de aquí.







Los videos del despido de Beto Ortiz

¿Periodismo de periodistas? ¿Examenes de conciencia? ¿Radiografías demasiado intensas? No pude ver el programa de Beto Ortiz el lunes, pero ya está en YouTube. Se suele decir que el periodismo de periodistas no interesa a nadie, pero creo que la web está desplazando de a pocos esos focos de atención, al menos entre cibernautas. Magaly en la cárcel, Bayly deslenguado, la Cisneros tuitera, Ortiz despedido. Hay un trend que va haciendo varios titulares.

En el video 2, Ortiz dice algo que llama la atención, al menos para los que navegamos: es la web de El Comercio la que marca la pauta del diario, y no al revés. "El que dirige el periódico es el que dirige el periódico web", dijo. Verdad o no, es una forma interesante de ver esa suerte de desdoblamiento virtual, muy usual para los webberos habituales -que manejan hasta dos o tres personalidades según sea la red en la que estén- ya que es evidente que lo que se publica en la página de EC no sale de la misma manera en el diario, y vice-versa (léase además este análisis de Milton Vela, que tiene una no muy buena opinión de la web de EC, pero sí del diario)

Pero volviendo al tema, ¿es realmente factible hacer periodismo de periodistas? ¿Cuándo vale la pena pisar ciertos callos y cuándo no? ¿Quién sí está facultado de escribir la historia del periodismo local? ¿Quién puede ser objetivo? ¿Después de cuánto tiempo? ¿O son las biografías de los periodistas también papel para envolver pescado, algo que debe olvidarse al día siguiente? Es curioso comparar esta situación con lo que sucede en la blogo-tuito-facebookósfera donde no hay mayor recato para hablar de todo y sobre todos (menos ahora que antes, es verdad), quizás porque lo que está en juego -por ahora- son solo unos cuantos reales, una caja de papas, un celular, unas entradas a tu concierto favorito.




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