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jueves, 20 de noviembre de 2008
Amor al TLC
Linkeo una simpática columna de Patricia Castro en su blog de El Comercio. Hay todo un rollo con Alan García y los besos (recordar el de Cipriani):
miércoles, 19 de noviembre de 2008
Queremos rock

En este link de NPR se puede escuchar todo el disco como stream.
Al día siguiente

Inspirado por algunos bloggers que prefieren ver el otro lado de las cosas -Silvio Rendón, el Jorobado que se fue y regresó y el Morsa que usa la caja de cambios a discreción (1)-, este espacio también se pondrá algo antipático con "este mundo sin Peru21" como algunos/as lo vienen sufriendo. Pronto veremos camisetas con la efigie de Augusto Álvarez Ródrich, pins y hasta una canción-homenaje seguramente cantada por esas chicas que hicieron la canción de Magaly, miembros de un grupo cuyo nombre no recuerdo. Las manifestaciones culturales de coyuntura también sirven para envolver pescado.
- Peru21 no ha sido "cancelado". Sigue en los kioskos y aún está por verse quién lo dirigirá. Como proyecto nació de El Comercio.
- Como se sabe el Grupo El Comercio agrupa varias otras publicaciones: Peru21, El Trome, El Comercio propiamente dicho, Gestión, Somos, todas regidas por los famosos "Principios rectores" ¿Qué Comercio eres tú?
- Un principio rector interesante es aquel que orgullosamente reza: "El Grupo El Comercio propugna difundir informaciones que entretengan y eleven el horizonte cultural y espiritual de sus lectores." Eso incluye a La Malcriada del Trome y titulares de importante necesidad como "Lo masacran por no pagar caldo de gallina" o "Masacra mujer porque no le sirvió la comida: Borracho le clavó verduguillo en cara y la arrojó en basural”, entendiéndose que los espíritus a elevarse se distinguen por las monedas que se tengan en el bolsillo.
- Aunque el clon de Ocram (2), el usualmente lacrimoso José Alejandro Godoy, lo subraye, no es tan cierto que se hayan violentado los principios rectores que AAR citó en algún comentario del pasado. La Constitución de El Comercio también está sujeta a interpretaciones auténticas en líneas como: "las decisiones de los directores periodísticos se deben enmarcar en estos principios rectores" (3). Dicho sea de paso, aunque no está de más decirlo: los que no pertenecemos al grupo no estamos obligados a obedecer los principios rectores.
- ¿Me parece o solo a mí me ha parecido demasiado escueta, gris y displicente la explicación de AAR sobre su salida? Otros quizás la llamen comprensible. Lo único evidente -dado el silencio- es que el lector es el que menos importa. La próxima vez que lea un pedido de "transparencia" en las páginas de El Comercio no haré caso. O quizás valga la pena corregir: en ciertos casos los principios rectores siguen rigiendo aun cuando ya no pertenezcas al grupo. Pero eso quizás tenga otro nombre.
- Con todo, aunque el tema sea legítimamente un asunto de debate público, hay que comprender que las decisiones de una empresa privada jamás le pertenecen al público. Ponerse ahora la camiseta de Peru21 es similar a cuando algunos se pusieron la de Wong en señal de protesta cuando pasó a manos de capitales chilenos. La diferencia es que el traspaso se hizo muy planificadamente en el último caso.
- Marco Avilés de Etiqueta Negra tuvo la ilusión de que todos los periodistas renuncien. Delirante. Aunque Avilés escriba su elegía en términos de "cuentas por pagar", empleabilidad, dignidad, etc. una renuncia general implicaría que todos en Peru21 piensan como AAR. Y yo que creía que era un diario plural. Los columnistas que partieron tuvieron una razón de peso: fueron invitados por el director. Y si cae el premier, cae el gabinete. Hay algo de pésimo gusto en eso de sacar la plata públicamente en cara para sopesar decisiones laborales personales.
- No todo en la vida es política. Peru21 no me convencía como diario en general. Buenos colaboradores, sí, pero demasiado fútbol, nalgas, espectáculos, chismes y muy poco debate de ideas fuera de la política. Aunque los politibloggers se desvivan por la menudencia de la cosa pública, la calidad de vida de un ser humano no está definida por su permanente atención a ella. Felizmente.
- El gran éxito de Peru21 más allá de los colaboradores -la mayoría algo aburridos de estilo- fue su forma de comunicar. Para mí esta es la gran lección y el gran hallazgo. Hay un público lector joven ávido por enterarse de cosas, de aprender, de husmear, de tener puntos de vista distintos. Esperemos que alguien se anime en el futuro a lanzar algo con contenido más nutritivo y sin vivir bajo el influjo de los líricos "principios rectores". Alguien con dinero, claro.
Actualización: Buenas sugerencias en Puente Aéreo.
(1) El Morsa pasó de cabeza caliente a fría en dos posts, o sea, de indignación a indignación ma non troppo.
(2) Compárese posts sobre el estrenado blog de los ex-columnistas de Peru21 en sus espacios respectivos.
(3) Me gusta esta otra línea: ii. No todo lo que el periodista debe cumplir está escrito en estos principios. Por tanto, para lo no enunciado priman el criterio, el profesionalismo y la ética. No se arguya pues, como disculpa fácil para incumplir una obligación, que esta no se encuentra explícitamente señalada en los Principios Rectores o en los consecuentes libros de estilo.
lunes, 17 de noviembre de 2008
Para decir adiós solo tienes que decirlo
En un tema bastante menor recuerdo que en este blog se contó la historia de una blogger de Peru21 que desapareció del mapa luego de escribir un post algo agresivo -aunque justo- contra sus comentadores. "No me quiero casar" -¿anuncio de la crisis por venir?- de Alejandra Costa se fue sin decir adiós, lo que a mí me dejó pensando: ¿se fue porque no soportó la presión o porque le dijeron basta? El silencio dio pie a cualquier especulación, hasta ahora irresuelta.
En otro caso más serio, el humorista Alfredo Marcos también se vio forzado a decir chau de La República por un no muy claro -para mí- tema de conflicto de intereses. Una rápida viñeta -imagino que arcana para los que ni se enteraron del lío- terminó con sus años de colaborador, en tanto que la posición oficial del diario fue la nada. Rebusqué en su archivo virtual y no hallé ni una sola nota que fungiera siquiera de agradecimiento por los servicios prestados. Nuevamente, el silencio. Hoy Alfredo está en Caretas.
El último caso del año es el de Augusto Álvarez Rodrich en Peru21. Esta vez la salida ha sido una amputación. Pero no ha habido nada que aligere el trauma: solo una nota más fría que un iceberg notificando el adiós, hoy ampliada por las declaraciones del ex director temprano en la mañana.
Los tres casos me dejan la agria sensación de que el lector es lo que menos importa. Que los medios, aunque exigen nuestra atención, nuestro interés y nuestro dinero, cuando deben explicarse un poco sobre sus pequeños o grandes escándalos prefieren voltear la cara y silbar por un costado con la trompa fruncida. Para mí estos casos son similares a esos romances que también se quedan en el aire, sin réplica, sin respuesta, sin consideración: solo un silencio más espeso que el barro metiéndose por tus narices y dejándote con esa pregunta que a veces no te deja dormir: ¿qué diablos pasó?
El título del post es una cita abierta a una de mis debilidades inconfesables: el cancionero de éxitos de la balada latina. Vaya como homenaje a esa cualidad -¿peruana?- más actual que nunca: hacerse el loco. La versión original es de Danny Rivera a dúo con Eydie Gorme (1977). Pero aquí se conoció por la de José Feliciano con Anne Kelly, número 8 del ránking La Más Más de 1982. Escúchenlas mientras hojean sus Peru21 de antaño.
Black Jack

Ya mucho se ha escrito sobre los extraños sucesos ocurridos después del despido de Augusto Alvarez Rodrich de Peru21. En un efecto dominó fulminante casi ningún colaborador está dispuesto a continuar. Hoy por hoy, Peru21 es un diario sin cabeza, moviéndose al garete como una especie de blog-repetidora: sin columnistas la personalidad de un diario es similar a la de un zombi.
Lo que más me intriga es saber quién finalmente asumirá la dirección después del sismo. También si es que Peru21 tiene en efecto una lectoría fiel, o sea, atenta al ruido político. Es decir, ¿se le ha asestado un golpe mortal al eslógan publicitario con el que se le identificó al diario, aquél de "no se casa con nadie"? Si el cambio forzado tiene todas las señas del compromiso, ¿el desagrado se volverá masivo o solo terminará encerrado en los pequeños límites de los blogs? Que cada quien haga su apuesta.
Pero si Magaly TV ha podido sobrevivir gracias al teflón de los anunciantes por años -siempre y cuando obviara las incomodidades políticas según relato de Fernando Vivas-, ¿por qué no habría hacerlo un Peru21 extirpado de casi todos sus órganos pensantes? El tiempo lo cura todo, dice un refrán de ambigua moral.
I am a mac, you are a pc
Una semana sin postear y aquí retorno brevemente solo para dejar constancia de que ya pertenezco a la familia de Steve Jobs. No diré exactamente qué modelo he adquirido para no despertar las envidias malsanas que, según programa de TV de cable local que pude visionar, hay que desterrar por siempre de la Tierra, muy a contracorriente de lo que en este desatinado blog se ha sustentado.
El vendedor me aseguró que la Mac hace de todo y eso incluye terminar de rematar mis poemas, avanzar con los diez inicios de novela que tengo -todos de quince líneas-, entretenerme en las noches solitarias con los solitarios más rápidos de los que tenga memoria y mejorar mi autoestima. Hasta el momento solo lo último ha podido ser comprobado. Una nueva etapa comienza. Lo presiento.
lunes, 10 de noviembre de 2008
Quiero ofender
Leyendo a Christopher Hitchens uno se percata de la necesidad política de ser ateo. Leyendo a Richard Dawkins, de que el ateísmo es una consecuencia lógica de lo que el ser humano ha podido comprender sobre el mundo hasta ahora. Y leyendo la polémica sobre la muestra de Cristina Planas que, dicen, recibió una censura por presiones religiosas no puedo sino recordar otras polémicas de gran interés para los católicos: ¿se debe comer carne en Semana Santa? ¿Se puede celebrar Halloween? ¿Fue la Virgen virgen de verdad?
El que esto escribe habla con conocimiento de causa. Fue criado de niño en una familia católica lo suficientemente razonable para que el daño psicológico no haya sido total. Ataque preventivo para las voces reclamonas: el ateísmo no es una "conversión" ni un "fundamentalismo". No es un sistema homogéneo de ideas. Los ateos solo viven sin la idea de Dios, aunque eso tenga alucinantes consecuencias éticas. Es entender que, por ejemplo, la moralidad no proviene de un ente imaginario. Que ningún Dios inspiró la Biblia ni ningún otro libro sagrado. Que nadie envió un diluvio, que no hubo zarza ardiente alguna, que no nacemos polutos, víctimas del pecado original. Y que Jesús, por más que rebusquemos en los Evangelios, no opinó sobre arte, ni galerías de arte, ni censuras a trabajos artísticos. A Dios eso no le importa. En realidad, no le importa nada: ni lo que pase con nuestras vidas, si nacemos o morimos, si nos enfermamos, si sufrimos o si somos felices, o si nos torturan. Pero a los hombres todo eso sí nos importa, lo que está muy bien.
Realmente tengo ganas de ser ofensivo. Porque la discusión viene ofendiendo mi sentido lógico de las cosas, la única arma que los ateos cuidan como si fuera su propia vida. Es más, debe ser el único sentido de su existencia. ¿Que si Cristina Planas ofendió o no a los católicos?
Déjenme contarles una fábula, una en la que no habrá panes que se multiplican ni vinos interminables: es la historia de un chico de ciudad que se muda a un pueblo lleno de fervor religioso. Este chico, como es lógico, tiene otras costumbres, siendo la más sobresaliente de todas una que le causa un placer infinito. No, no es masturbarse. Es bailar. Al chico le encanta bailar. Pero en este pueblo lleno de fervor religioso bailar causa sospecha. Podría ser la entrada hacia otro tipo de actividades menos sanas como las inconductas sexuales. La autoridad religiosa del pueblo persigue al chico e intenta botarlo. Aquellas ganas de contagiar el baile a las almas jóvenes de las que él se considera a cargo es ofensivo a su fe. Pero el bailarín, inteligente como pocos, demuestra que bailar no es ofensivo. Es más, bailar es respaldado por la Biblia y hasta por Jesús. El chico bailarín - a quien llamaremos Kevin- demuestra con la Biblia en la mano y en un discurso muy emotivo que bailar no es malo. Que sintoniza con la fe. Que Dios se alegra cuando nos ve bailar. La lógica del bailarín es impecable y hacia el final recibe el aplauso de todos. Es en ese momento cuando la música de Kenny Loggins hace su aparición.
Acertaron. Es, grosso modo, el argumento de Footloose. Que es más o menos el tipo de discusión que he estado leyendo sobre si la Planas fue ofensiva o no a Dios, ese ente imaginario al que mucha gente teme porque cree que tiene la capacidad de meter almas después de la muerte en una especie de horno gigante a millones de grados de calor. O su equivalente espiritual, que quién sabe cuál será. Pero lo paja de esta religión es que si te confiesas con vivo arrepentimiento cinco minutos antes de morir vas al cielo -ok, Purgatorio-, de frente, aunque hayas sido un hijo de puta toda tu vida. Mostro, ¿dónde firmo?
Ayer me he reído mucho, víctima del bicho de la ofensa. Más me he reído de las declaraciones de la artista cuando se defendió diciendo que su obra tenía una lectura teológica. Es la versión local de Kevin Bacon: Artloose. You're playing so cool. Obeying every rule.
Lo lamento, este es un post ofensivo. Aún no tengo los suficientes elementos de juicio para saber si lo de Vértice fue una censura o no. Pero sí tengo los suficientes elementos para comprender que sería más interesante que los artistas se animaran -a la luz de estas expresiones últimas de, según se dice, intolerancia o ignorancia estética de los mal llamados "fanáticos religiosos"- no a decir que la religión es importante para el "pueblo peruano" o a admirarse del fervor de esta nación "católica", sino a alertar y pensar sobre todo lo chueco y malsano que una religión es capaz de producir. O sea, es hora de ofender a la religión.
Hay un comentario que leí por ahí que me pareció muy lógico. Dice lo siguiente, parafraseo: "¿cómo así me piden respetar el arte cuando los artistas no respetan mis creencias?". Muy cierto. Súper cierto. 100 bonus points. La respuesta es así: no, nadie pide que respetes el arte. Es más, nadie pide que respetes nada. Tu irrespeto es ilimitado, sin fronteras y puede contener toda la ira y el desprecio de lo que tu cerebro es capaz. Solo hay una restricción: cumplir la ley, escritas, aunque te parezca increíble, por los hombres, que pensaron cosas muy diferentes a Dios. Por lo tanto, no puedes ir a una galería de arte y quemar aquello que te parece ofensivo y que no respetas. Serías detenido por eso. Pero sí puedes decir y escribir sobre el arte todo lo que tú quieras. O, mejor, podrías ser un artista religioso y dedicar tus obras al Señor, obras que, claro, lo respeten. Dudo mucho que le importe, pero bueno, eres libre. ¿Y sabes qué? Esa libertad de expresarte no te la dio Dios: te la dieron los hombres. Te la han dado todos los hombres inteligentes que ha habido en el mundo y que comprendieron que hay que tolerar la existencia hasta de las ideas más estúpidas, aunque eso no signifique que haya que tolerar que pasen piola sin que digamos algo sobre ellas. Porque si por Dios fuera Vértice hubiese sido quemada al igual que quemó Sodoma porque algunos hombres usaban su pene para satisfacer por el ano a otros. Muerte para los sodomitas, o sea, para los que ofenden. Tú no respetas cierto arte. Yo no respeto la religión. Y nos vemos en el ring de las ideas.
Pero no quiero terminar esto con un tono acre. Si algo puedo admirar de la gente de fe que, como he leído en algunos comentarios, entiende que hay cosas que atentan contra la razón dentro de sus iglesias es que justamente pueden suspender sus creencias -las creencias no necesitan ser argumentadas- para actuar y decidir pensando. En serio, es admirable. Yo no podrìa vivir con ese lastre de contradicciones, intelectualizando al máximo para saber si es que acaso estoy obedeciendo o no a Dios. Hay gente valiosa dentro de la religion no por ella, pero a pesar de ella.
El que esto escribe habla con conocimiento de causa. Fue criado de niño en una familia católica lo suficientemente razonable para que el daño psicológico no haya sido total. Ataque preventivo para las voces reclamonas: el ateísmo no es una "conversión" ni un "fundamentalismo". No es un sistema homogéneo de ideas. Los ateos solo viven sin la idea de Dios, aunque eso tenga alucinantes consecuencias éticas. Es entender que, por ejemplo, la moralidad no proviene de un ente imaginario. Que ningún Dios inspiró la Biblia ni ningún otro libro sagrado. Que nadie envió un diluvio, que no hubo zarza ardiente alguna, que no nacemos polutos, víctimas del pecado original. Y que Jesús, por más que rebusquemos en los Evangelios, no opinó sobre arte, ni galerías de arte, ni censuras a trabajos artísticos. A Dios eso no le importa. En realidad, no le importa nada: ni lo que pase con nuestras vidas, si nacemos o morimos, si nos enfermamos, si sufrimos o si somos felices, o si nos torturan. Pero a los hombres todo eso sí nos importa, lo que está muy bien.
Realmente tengo ganas de ser ofensivo. Porque la discusión viene ofendiendo mi sentido lógico de las cosas, la única arma que los ateos cuidan como si fuera su propia vida. Es más, debe ser el único sentido de su existencia. ¿Que si Cristina Planas ofendió o no a los católicos?
Déjenme contarles una fábula, una en la que no habrá panes que se multiplican ni vinos interminables: es la historia de un chico de ciudad que se muda a un pueblo lleno de fervor religioso. Este chico, como es lógico, tiene otras costumbres, siendo la más sobresaliente de todas una que le causa un placer infinito. No, no es masturbarse. Es bailar. Al chico le encanta bailar. Pero en este pueblo lleno de fervor religioso bailar causa sospecha. Podría ser la entrada hacia otro tipo de actividades menos sanas como las inconductas sexuales. La autoridad religiosa del pueblo persigue al chico e intenta botarlo. Aquellas ganas de contagiar el baile a las almas jóvenes de las que él se considera a cargo es ofensivo a su fe. Pero el bailarín, inteligente como pocos, demuestra que bailar no es ofensivo. Es más, bailar es respaldado por la Biblia y hasta por Jesús. El chico bailarín - a quien llamaremos Kevin- demuestra con la Biblia en la mano y en un discurso muy emotivo que bailar no es malo. Que sintoniza con la fe. Que Dios se alegra cuando nos ve bailar. La lógica del bailarín es impecable y hacia el final recibe el aplauso de todos. Es en ese momento cuando la música de Kenny Loggins hace su aparición.
Acertaron. Es, grosso modo, el argumento de Footloose. Que es más o menos el tipo de discusión que he estado leyendo sobre si la Planas fue ofensiva o no a Dios, ese ente imaginario al que mucha gente teme porque cree que tiene la capacidad de meter almas después de la muerte en una especie de horno gigante a millones de grados de calor. O su equivalente espiritual, que quién sabe cuál será. Pero lo paja de esta religión es que si te confiesas con vivo arrepentimiento cinco minutos antes de morir vas al cielo -ok, Purgatorio-, de frente, aunque hayas sido un hijo de puta toda tu vida. Mostro, ¿dónde firmo?
Ayer me he reído mucho, víctima del bicho de la ofensa. Más me he reído de las declaraciones de la artista cuando se defendió diciendo que su obra tenía una lectura teológica. Es la versión local de Kevin Bacon: Artloose. You're playing so cool. Obeying every rule.
Lo lamento, este es un post ofensivo. Aún no tengo los suficientes elementos de juicio para saber si lo de Vértice fue una censura o no. Pero sí tengo los suficientes elementos para comprender que sería más interesante que los artistas se animaran -a la luz de estas expresiones últimas de, según se dice, intolerancia o ignorancia estética de los mal llamados "fanáticos religiosos"- no a decir que la religión es importante para el "pueblo peruano" o a admirarse del fervor de esta nación "católica", sino a alertar y pensar sobre todo lo chueco y malsano que una religión es capaz de producir. O sea, es hora de ofender a la religión.
Hay un comentario que leí por ahí que me pareció muy lógico. Dice lo siguiente, parafraseo: "¿cómo así me piden respetar el arte cuando los artistas no respetan mis creencias?". Muy cierto. Súper cierto. 100 bonus points. La respuesta es así: no, nadie pide que respetes el arte. Es más, nadie pide que respetes nada. Tu irrespeto es ilimitado, sin fronteras y puede contener toda la ira y el desprecio de lo que tu cerebro es capaz. Solo hay una restricción: cumplir la ley, escritas, aunque te parezca increíble, por los hombres, que pensaron cosas muy diferentes a Dios. Por lo tanto, no puedes ir a una galería de arte y quemar aquello que te parece ofensivo y que no respetas. Serías detenido por eso. Pero sí puedes decir y escribir sobre el arte todo lo que tú quieras. O, mejor, podrías ser un artista religioso y dedicar tus obras al Señor, obras que, claro, lo respeten. Dudo mucho que le importe, pero bueno, eres libre. ¿Y sabes qué? Esa libertad de expresarte no te la dio Dios: te la dieron los hombres. Te la han dado todos los hombres inteligentes que ha habido en el mundo y que comprendieron que hay que tolerar la existencia hasta de las ideas más estúpidas, aunque eso no signifique que haya que tolerar que pasen piola sin que digamos algo sobre ellas. Porque si por Dios fuera Vértice hubiese sido quemada al igual que quemó Sodoma porque algunos hombres usaban su pene para satisfacer por el ano a otros. Muerte para los sodomitas, o sea, para los que ofenden. Tú no respetas cierto arte. Yo no respeto la religión. Y nos vemos en el ring de las ideas.
Pero no quiero terminar esto con un tono acre. Si algo puedo admirar de la gente de fe que, como he leído en algunos comentarios, entiende que hay cosas que atentan contra la razón dentro de sus iglesias es que justamente pueden suspender sus creencias -las creencias no necesitan ser argumentadas- para actuar y decidir pensando. En serio, es admirable. Yo no podrìa vivir con ese lastre de contradicciones, intelectualizando al máximo para saber si es que acaso estoy obedeciendo o no a Dios. Hay gente valiosa dentro de la religion no por ella, pero a pesar de ella.
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