miércoles 3 de febrero de 2010

Sangrecitas interneteras

Rock stars contra los piratas Hace una década Metallica lideró la lucha contra la piratería -su persecución a Napster generó varios titulares- gesto que los volvió impopulares. Iban en la dirección correcta, pero dejaron las supuestas majaderías para acomodarse a los tiempos y seguir cobrando por todo lo que se pueda: videojuegos y downloads de sus conciertos -incluido el de San Marcos- a precios moderados.

Rock stars contra los piratas II: Henry Spencer tuvo el buen olfato de jorobar a los Cuatro Jinetes del Apocalipsis preguntándoles sobre Napster cuando vinieron a Lima. Frente a la pregunta el jinete Lars Ulrich reculó y solo respondió que quería dejar el episodio atrás como un "mal sueño".

Rock stars contra los piratas III Diez años después del lío Metallica vs. Napster quienes planean ponerse el chaleco antibalas en la lucha contra la piratería son los de U2. Bono ya pinceló algunas líneas en una columna de opinión en el NYT y el mánager de la banda -ver dos posts atrás- acaba de proponer una estrategia a seguir. Se esperan reacciones, insultos, tweets faltosos y alguna campaña en Facebook del tipo "ya no quiero que U2 venga a Lima".

Por la libertad, sí, pero ¿cuál de todas? Los usos y abusos de la palabra libertad suelen confundirme. La semana pasada Tony Blair recobró su estatura confiada de cuando fue primer ministro en las más de seis horas de preguntas sobre la legalidad de la participación británica en la guerra en Irak que se le hicieron en su país. Dejó un pasaje memorable por su indubitabilidad:

Esto no es sobre una mentira, o una conspiración, o una trampa o un engaño. Es una decisión. Y la decisión que tuve que tomar fue, dados los antecedentes de Saddam, dado su uso de armas químicas, dada la muerte de más de un millón de personas que provocó, dados sus diez años de incumplimiento de resoluciones de Naciones Unidas, ¿podíamos tomar el riesgo de que este hombre reanudara su programa armamentístico o es ese un riesgo que es reponsable asumir?

Años antes, Bush, al lado de Blair, justificó la guerra contra el terror diciendo:

Ellos son capaces de decirle a la gente 'no vengan a molestarnos porque los vamos a matar'. Y mi actitud es la de reafirmarnos. Y tenemos un gran arma de nuestro lado y es la libertad. Y ese concepto tiene la capacidad de derrotar ideologías de odio.

Por la libertad, sí, pero ¿cuál de todas? II De vuelta a nuestros días. El discurso que Hillary Clinton, Secretaria de Estado en EEUU, dio sobre la libertad en la red tiene tantas menciones al concepto "libre" como al concepto "terror". Terror musulmán, esto es. Unos cachitos:

Las mismas redes que ayudan a organizar movimientos por la libertad también permiten a Al Qaeda diseminar odio e incitar a la violencia contra los inocentes. Tecnologías con el potencial de abrir el acceso al gobierno y promover la transparencia también pueden ser secuestradas por los gobiernos para aplastar la disensión y negar los derechos humanos.

(...)

Por sí mismas, estas tecnologías no se ponen de parte de nadie en la lucha por la libertad y el progreso, pero Estados Unidos si lo hace. Estamos de parte de un Internet único en el que toda la humanidad tenga acceso al conocimiento y las ideas.

(...)

Ahora bien, todas las sociedades reconocen que la libertad de expresión tiene sus límites. No toleramos a aquellos que incitan a otros a la violencia, tal como los agentes de Al Qaeda, que en estos momentos están utilizando Internet para fomentar el asesinato en masa de personas inocentes en todo el mundo.

Por la libertad, sí, pero ¿cuál de todas? ¿Es la libertad en la red la misma libertad de la que hablaba Bush o de la que suele hablar EEUU políticamente? ¿Cómo se pasa del candidato 2.0 por excelencia, del presidente adorado por todo geek, nativo digital y libertario del mundo, al líder de la ofensiva contra el terror en la red? ¿Así como hay atentados en el mundo real, habrá ciberatentados en la red? ¿Así como hubo guerra preventiva en el mundo real, la habrá en la red? ¿De qué lado estaremos?

Por la libertad, sí, pero en dónde IV Especialista Maite Vizcarra comenta sobre el discurso de Hillary Clinton y su diplomacia del s.XXI en La Hora N. A ver si hallamos las luces que en este blog no están:

domingo 31 de enero de 2010

Tomás Eloy Martínez (1934-2010)

Como pequeño homenaje copio parte de una entrevista de El País a Tomás Eloy Martínez publicada el año pasado (qué terrible esta época donde uno copia para homenajear). Varias líneas resuenan con profunda sabiduría. Pero otras lo hacen con sabiduría práctica. A ver si este blog se anima a escribir mejor. Para algunos el talento no es elástico.

Yo parto del hecho de que el periodismo es ante todo un acto de servicio, un servicio al lector. Con el periodismo tú le sirves a un lector; le presentas una realidad con la mayor honestidad posible, con los mejores recursos narrativos y verbales de que dispones. Pero en todo momento tienes que dejar bien claro que esa es la realidad que tú has visto, en cuya veracidad confías... En la ficción, en cambio, tienes que dejar en evidencia que esos datos que das no son confiables. Por eso puso debajo del título de Santa Evita la palabra novela.


La entrevista completa aquí.


viernes 29 de enero de 2010

Ellos sí son delincuentes: habla el mánager de U2, Paul McGuinness

Si hay algo que me cuesta tragar de los defensores del internet libre es su lenguaje abstruso, altisonante y conceptuoso. Deberían ser más directos y decir claramente: queremos todo gratis.

Paul McGuiness, mánager de U2, por el contrario, evade las curvas y espeta más frontalmente: ellos sí son unos delincuentes.

Ha sucedido en el Midem 2010, la 44 edición del Mercado Internacional del Disco y de la Edición Musical, que se realizó en Cannes.

Su conferencia se llamó "La bonanza online: ¿quiénes está haciendo todo el dinero y por qué no lo están compartiendo?". Delinea sin tanta palabrería el problema de la industria de la grabación y parte de sus soluciones. Si la legislación no actúa rápido, comenta, el contenido seguirá siendo robado quienes comparten ilegalmente archivos vía los servicios de download P2P y la industria seguirá colapsando.

Sin embargo, aunque perseguir a los individuos que bajan archivos sin pagar ayuda a llamar la atención de lo equivocado que es hacerlo, a McGuinness no le parece que tales acciones vayan a solucionar el problema de fondo. No; hay que exigir, dice, un cambio de actitud en los proveedores de servicios de internet -los ISPs, por sus siglas en inglés. Ellos están metidos de lleno en el negocio de la distribución de la música, pero con contenido ajeno. Si no empiezan a asumir tal responsabilidad y compartir esas ingentes y billonarias ganancias voluntariamente, tendrán que hacerlo judicialmente.

Son palabras duras, pero el vocabulario del comercio suele ser más transparente que el de la gratuidad. "¿Quieres algo? Paga."

No es que no exista la tecnología para hacerlo. La hay. Si Google pudo alinearse con las condiciones de censura en China en algún momento o si expulsó a la BMW de su motor de búsqueda es porque se puede.

Y más interesante es el caso entre la iPlayer de la BBC versus las ISPs. La concha de la década.

Por supuesto, ese acomodo de la industria de la grabación a la era digital exige un cambio en su manera de llegar al público.

Por lo pronto -aunque McGuinness no lo dice, pero lo dice la directora del MIDEM, Dominic Leguern- habrá que olvidarse del CD.

iTunes, dice McGuinness, tampoco parece ser el camino (los usuarios se quejan de la incompatibilidad y los sellos musicales de su vertical control de los precios). Además, aún sigue habiendo desconfianza en las transacciones por internet y no todo el mundo tiene tarjeta de crédito. Gran falla, una que no existe en los acuerdos entre la industria y los celulares: por ahí, dice McGuinnes, la cosa camina mejor, con más transparencia y seguridad.

Hasta aquí dejo de ser médium resumidor con la camiseta U2 puesta y paso al texto propiamente dicho. No se equivoquen: todos quieren -y queremos- ganar dinero por el contenido que se produce -producimos-. Pero pensar en el negocio es también pensar en mejorar el contenido. Algunas citas (y me disculpo por la extensión):


  • U2 always understood that it would be pathetic to be good at the music and bad at the business, and have always been prepared to invest in their own future.
  • What U2 and I also understood instinctively from the start was that they had 2 parallel careers first as recording and song writing artists, and second as live performers.
  • People all over the world are going to more gigs than ever. The experience for the audience is better than ever. This is proved by the upward trend in ticket prices, generally unresisted.
  • More people are listening to music than ever before through many more media than ever before.
  • I love the record business, and though I may be critical of the ways in which the digital space has been faced by the industry I am also genuinely sympathetic and moved by the human fallout, as the companies react to falling revenues by cutting staff and tightening belts.
  • Nonetheless there is one effective thing the majors could do together. I quote from Josh Tyrangiel in Time Magazine: -“The smartest thing would be for the majors to collaborate on the creation of the ultimate digital-distribution hub, a place where every band can sell its wares at the price point of its choosing”.
  • There is technology now, that the worldwide industry could adopt, which enables content owners to track every legitimate digital download transaction, wholesale and retail.
  • Remarkably, these new digital forms of distribution deliver a far poorer standard of sound than previous formats. There are signs of a consumer backlash and an online audiophile P2P movement called “lossless” with expanded and better spectrum that is starting to make itself heard.
  • Sadly, the recent innovative Radiohead release of a download priced on the honesty box principle seems to have backfired to some extent.
  • Notwithstanding the promotional noise, even Radiohead’s honesty box principle showed that if not constrained, the customer will steal music.
  • Network operators, in particular, have for too long had a free ride on music – on our clients’ content. It’s time for a new approach - time for ISPs to start taking responsibility for the content they’ve profited from for years.
  • It’s interesting to look at the character of the individuals who built the industries that resulted from the arrival of the microprocessor. Most of them came out of the so-called counterculture on the west coast of America. Their values were hippy values.
  • And embedded deep down in the brilliance of those entrepreneurial, hippy values seems to be a disregard for the true value of music. These tech guys think of themselves as political liberals and socially aware. They search constantly for the next “killer app”. They conveniently forget that the real “killer app” that many of their businesses are founded on is our clients’ recorded music.
  • “Access” is what people will be paying for in the future, not the “ownership” of digital copies of pieces of music.
  • He [Steve Jobs] probably doesn’t realize it but the collapse of the old financial model for recorded music will also mean the end of the songwriter.
  • Labels and artists, songwriters and publishers, producers and musicians, everyone’s a victim.
  • The ISP lobbyists who say they should not have to “police the internet” are living in the past - relying on outdated excuses from an earlier technological age.
  • And as it turned, the “Safe Harbour” concept was really a Thieves’ Charter. The legal precedent that device-makers and pipe and network owners should not be held accountable for any criminal activity enabled by their devices and services has been enormously damaging to content owners and developing artists.
  • Why does all this matter so much? Because the truth is that whatever business model you are building, you cannot compete with billions of illegal files free on P2P networks.
  • A simple three strikes and you are out enforcement process will see all serial illegal uploaders who resist the law face a stark choice: change or lose your ISP subscription.
  • Fortunately, there has recently been some tremendous momentum to get ISPs engaged – notably in France, the UK, Sweden, Norway and Belgium. President Sarkozy’s plan, the Olivennes initiative, by which ISPs will start disconnecting repeat infringers later this year, set a brilliant precedent which other governments should follow.
  • IFPI estimates say illegal P2P distribution of music and films accounts for over half of all ISP traffic.
  • I think the failure of ISPs to engage in the fight against piracy, to date, has been the single biggest failure in the digital music market. They are the gatekeepers with the technical means to make a far greater impact on mass copyright violation than the tens of thousands of lawsuits taken out against individual file-sharers by bodies like BPI, RIAA and IFPI. To me, prosecuting the customer is counter intuitive, though I recognise that these prosecutions have an educational and propaganda effect, however small, in showing that stealing music is wrong.
  • There are many other examples that prove the ability of ISPs to switch off selectively activity they have a problem with: Google excluded BMW from their search engine when BMW started to play games.
  • For me, the business model of the future is one where music is bundled into an ISP or other subscription service and the revenues are shared between the distributor and the content owners.
  • That's a lesson for the mobile industry internationally. Don't go the way that many of the ISPs have gone. Mobile is still a relatively secure environment for legitimate content - let's keep it that way.

El discurso completo abajo:


Paul McGuinness -

jueves 28 de enero de 2010

Quien tenga ojos que lea

Aunque este blog haya parecido catastrofista con las hordas letradas a 140c. del Twitter, en el fondo su ánimo está inspirado por la utilidad: antes de usar la herramienta, hay que plantearse un objetivo.

Haciendo un examen de conciencia digital he concluido que, usando las herramientas 2.0:
a) no pretendo hacer amigos
b) no pretendo buscar chicas para encamarme con ellas
c) no pretendo ser lisonjero para quedar bien con los círculos que merodean los bares culturales (no bebo, no salgo)
d) no pretendo ascender socialmente
e) no pretendo ser un referente de nada

Tengo un solo objetivo, pequeño y humilde: informarme mejor para pensar mejor.

¿Pensar mejor de cara a una presidencia de la república?

No, solo pensar mejor para mi vida cotidiana.

La maravilla de internet es que, si uno busca, encuentra. Pero te demorarás más en encontrar si te sigues concentrando en lo accesorio, es decir, en los peditos informativos, en la sonrisa de Vivi, en los amores de Nataniel, en la broma del blogstar.

Eso no sirve para pensar mejor.

Entonces, es probable que la herramienta a la larga sea un obstáculo, tal como si te compraras una TV HD para ver tu cinta VHS: verás peor.

Así que para estar preparado para el s.XXI yo no me preocuparía tanto en saber usar la herramienta.

Yo me preocuparía de lo siguiente: ¿sabes distinguir la información principal de la secundaria?, ¿sabes abstraer la argumentación lógica de un ensayo?, ¿sabes cuándo un periodista está tomando partido cuando escribe?, ¿sabes distinguir ironías en un texto?, ¿sabes cuando una noticia está incompleta?, ¿sabes hallar contradicciones entre un titular y el cuerpo del texto?, ¿sabes tomar apuntes?, ¿sabes hacer resumenes?, ¿sabes responder lógicamente preguntas?

Una vez que sepas eso el uso de la herramienta caerá por su propio peso y estarás listo para el s.XXI y para los que vengan.

¿Alguna vez tomaste clases para usar un microondas?

Tengo una mala noticia: ninguna herramienta te enseñará a hacer todas esas cosas que acabo de enumerar.

De la misma manera que ningún microondas te hará un cocinero.

martes 26 de enero de 2010

Usando la herramienta

¿Define la herramienta el uso o el uso define a la herramienta?

Facebook supuestamente es para encontrar a los amigos, pero yo lo uso para todo lo que sea información impersonal.

Mientras menos sepan de mí, mejor.

No uso Twitter, quizás porque no pasé por ningún taller especializado ("aquí donde dice username, pones username; y dónde dice password, pones un password").

Sigo pensando que no sirve mucho para informarte, aunque sí para fisgonear qué informan otros.

Usualmente me rebotan tuits por chat y remato el visionado con una carcajada: "¡qué sobón!"

Conclusión: he deformado una herramienta y he abandonado otra que se oxidará sin remedio (mi nick de Twitter: @lacrita).

Pero, ¿qué de las herramientas más concretas?

Por ejemplo: mi compu es una herramientaza. Sirve para todo: escribir, photoshopear, navegar, grabar música y ver pelis.

Ha salido a cuenta: es la cuchilla suiza del mundo binario.

La uso día y noche. No puedo vivir sin ella.

Hay una sensualidad en la herramienta. Ver una significa tener ganas de usarla.

Sé que mi compu sirve para muchas otras cosas más, cosas que apenas si me he animado a investigar.

Pero sé que tales cosas no me serán útiles en el corto plazo.

Es evidente como la evidencia: de ser útiles ya las habría usado.

A veces dan ganas de usar herramientas inútiles, solo por el mero hecho de empuñarlas.

Porque usar una herramienta significa hacer algo, o sea, mantenerse ocupado.

Hacer muchas cosas al mismo tiempo: multitasking.

Lástima que el multitasking no se defina por su utilidad, sino por el hacer en sí.

Y es bajo el peso de esa definición que puedo pasar muchas horas frente a la compu, tener la sensación de estar haciendo mucho y múltiplemente, pero al final darme con la desagradable sorpresa de no haber producido nada importante.

Detesto el multitasking.

Es por tal odio que he redescubierto una herramienta que no debí abandonar nunca.

Se llama lapicero.

Su compañero se llama papel.

Dos herramientas para un solo task: escribir.

Escribir sin interrupciones neuróticas: sin parpadeos naranjas en el chat, sin reloadear El Comercio para que me informe quién se calateó esta vez.

Un flujo de palabras encauzado por el pensamiento concentrado.

Diríase que me he reencontrado con la felicidad.

Pero más bien es un beso boca a boca con la inteligencia.





lunes 25 de enero de 2010

Un blogstar para presidente

Recuerdo un comentario enviado a una columna, presumiblemente serio, en el que se halagaba al autor y se le conminaba a pensar en una futura presidencia de la República. El autor de la columna era un conocido blogstar.

Ríanse poco, ríanse mucho. No importa. Lo único cierto es que la ilusión del electorado se dispara hacia los lugares más impensados y, bueno, el cielo es el límite.

El que Jaime Bayly vaya trepando en las encuestas de preferencias electorales para la presidencia va por el mismo sorpresivo camino, pero a escala multiplicada. Si el blogstar tiene un blog concurrido como púlpito, el Francotirador tiene un set de TV; si el blogstar tiene humor de punta roma, el Francotirador puede vangloriarse de su agudeza; si el blogstar tiene amix, el Francotirador tiene fanaticada. Y ambos, por igual, despiden el tufo de la opción risible, payasa, hasta cierto punto papanata, una que inspira una réplica del tipo "dejénse de hinchar las bolas".

Las comparaciones no son tan antojadizas. Porque en el cuadro más amplio el candidato peruano en temporada electoral y el habitante conspicuo del ciberespacio se parecen mucho: ambos necesitan llamar la atención del público mientras muestran la dentadura sonriente de la honestidad para existir. Y ambos denostan contra cierto sistema, uno amarrado de intereses e hipocresías, frente al que se presentan como la opción fresca, renovadora, distinta e independiente. Es una puesta en escena que ya se ha hecho habitual: en la política electorera el monstruo contra el que se combate es la "vieja forma" de hacer política, léase, los "partidos tradicionales"; en el ciberespacio lo ha sido la forma matusalénica de transmitir información y contenido, es decir, los "medios tradicionales". El antagonismo de lo viejo vs. lo nuevo une a los actores, enfrascados no casualmente en esa dinámica tan eléctrica de las campañas. La vida online y los días pre-electorales, vistos así, se parecen mucho.

Los analistas han bautizado la opción electoral fuera del sistema de partidos como la opción "outsider". El anglicismo tiene su historia, porque empezó como un calificativo peyorativo y desminuido, pero con el tiempo ha ido cobrando tintes positivos y ganadores. Hoy, antes que una verdadera opción fuera del sistema, parece que se refiriera a cualquier personaje de buen perfil marketero y con potencial popular (de otra manera no se explicaría por qué García habla de que el "outsider" saldrá del Apra). La palabra tiene varias aristas y no siempre en un solo sentido.

Por su parte, la vida online ha cabalgado sobre esas percepciones del quehacer político y, quién sabe si por contagio o por similaridad, las asumió para sí cuando se presentó en la sociedad informativa. Plantearse un periodismo dirigido para quien abre un periódico era trabajar para el sistema, pero envejeciendo la lectoría; hacerlo para el obsesionado con links, rebotes, virales y juegos era descubrir nuevas generaciones o bolsones de consumidores.

No me atrevería hablar de eslógan visionario, pero cuando Fujimori hablaba de "honestidad y tecnología" en 1990 se adelantó en varios años a lo que serían los adjetivos pilares de los medios sociales a inicios del s.XXI (lo de "trabajo" queda como guiño irónico). En lo que sí acertó con total conocimiento de causa fue en entender que con un poquito de cumbia, baile y animadores el mensaje político, si bien se empobrecía, ganaba en resonancia. Es lo que hoy se asume casi como una verdad sin discusión para la vida online: Facebook, Twitter y rebote de links son la cumbia de estos tiempos: la forma se valora por sobre el mensaje, porque es en la forma donde nos sentimos identificados, jóvenes y conectados. Crazy Combi es un éxito social a pesar de haber hecho perder muchas horas de trabajo en horario de oficina. Visto así, la vida 2.0 es el verdadero fujimorismo sin Fujimori: los gurúes son tecnócratas -te dicen cómo usar la herramienta-; el pragmatismo es el credo ("Twitter es TODO") y la democracia siempre es directa: el referéndum del "me gusta"/"no me gusta" elimina matices, pero define posiciones.

Y es por democracia directa por lo que las estrellas nacen con la rapidez de una flatulencia. Adiós carreras en el largo plazo del partido; adiós aprendizajes en la redacción y el pago a derecho de piso: hoy cualquiera es candidato y cualquiera es blogstar. En el paredón del entretenimiento todo puede servir, incluso ser atacado, victimizado o burlado. ¿Cómo es que un suicida wannabe puede ser una legítima opción a la presidencia? ¿Cómo se llegó al punto que aparecer con calzoncillos rojos es la imagen de la excelencia informativa?

Pero eso es seguir en el mundo de las formas. A nivel de contenido la democracia directa y las estrellas rutilantes del ráting esconden la verdadera trampa. Porque es mentira que cualquiera es candidato y cualquiera es blogstar. Por debajo de los testaferros mediáticos se mueven los hilos de los que tienen las decisiones reales. Pero son invisibles. Fujimori no fue a larga un personaje que trajo una nueva forma de hacer política, pero sí una menos fiscalizable. La estrella del ciberespacio parece que estuviera más allá del bien y del mal, pero tiene opinión e ideología, solo que menos discernible, menos transparente en la maraña de links, rebotes, comentarios y distracciones.

No sorprende que Bayly sea, a futuro, un candidato con posibilidades a la presidencia. Sí lo sería que fuese un presidente -de ser elegido- cualitativamente distinto. Y hoy por hoy solo se le pide que sea divertido y que le ponga algo de humor a la campaña, que es más o menos lo que el blogstardom ha siempre reclamado como su feudo innegociable: ser el cool dentro de tanto dinosaurio que no sabe cómo usar una red social, ser divertido en un mundo monse donde todos se la toman tan en serio.


martes 19 de enero de 2010

Jaron Lanier, gurú

De aquí me pasaron esta nota de aquí.

Yo colaboro pegando esta entrevista al autor en Amazon. Su libro "You Are Not a Gadget" ha salido este mes. Subrayados míos. Espero poner luego una versión traducida.

Question: As one of the first visionaries in Silicon Valley, you saw the initial promise the internet held. Two decades later, how has the internet transformed our lives for the better?

Jaron Lanier: The answer is different in different parts of the world. In the industrialized world, the rise of the Web has happily demonstrated that vast numbers of people are interested in being expressive to each other and the world at large. This is something that I and my colleagues used to boldly predict, but we were often shouted down, as the mainstream opinion during the age of television’s dominance was that people were mostly passive consumers who could not be expected to express themselves. In the developing world, the Internet, along with mobile phones, has had an even more dramatic effect, empowering vast classes of people in new ways by allowing them to coordinate with each other. That has been a very good thing for the most part, though it has also enabled militants and other bad actors.

Question: You argue the web isn’t living up to its initial promise. How has the internet transformed our lives for the worse?

Jaron Lanier: The problem is not inherent in the Internet or the Web. Deterioration only began around the turn of the century with the rise of so-called "Web 2.0" designs. These designs valued the information content of the web over individuals. It became fashionable to aggregate the expressions of people into dehumanized data. There are so many things wrong with this that it takes a whole book to summarize them. Here’s just one problem: It screws the middle class. Only the aggregator (like Google, for instance) gets rich, while the actual producers of content get poor. This is why newspapers are dying. It might sound like it is only a problem for creative people, like musicians or writers, but eventually it will be a problem for everyone. When robots can repair roads someday, will people have jobs programming those robots, or will the human programmers be so aggregated that they essentially work for free, like today’s recording musicians? Web 2.0 is a formula to kill the middle class and undo centuries of social progress.

Question: You say that we’ve devalued intellectual achievement. How?

Jaron Lanier: On one level, the Internet has become anti-intellectual because Web 2.0 collectivism has killed the individual voice. It is increasingly disheartening to write about any topic in depth these days, because people will only read what the first link from a search engine directs them to, and that will typically be the collective expression of the Wikipedia. Or, if the issue is contentious, people will congregate into partisan online bubbles in which their views are reinforced. I don’t think a collective voice can be effective for many topics, such as history--and neither can a partisan mob. Collectives have a power to distort history in a way that damages minority viewpoints and calcifies the art of interpretation. Only the quirkiness of considered individual expression can cut through the nonsense of mob--and that is the reason intellectual activity is important.

On another level, when someone does try to be expressive in a collective, Web 2.0 context, she must prioritize standing out from the crowd. To do anything else is to be invisible. Therefore, people become artificially caustic, flattering, or otherwise manipulative.

Web 2.0 adherents might respond to these objections by claiming that I have confused individual expression with intellectual achievement. This is where we find our greatest point of disagreement. I am amazed by the power of the collective to enthrall people to the point of blindness. Collectivists adore a computer operating system called LINUX, for instance, but it is really only one example of a descendant of a 1970s technology called UNIX. If it weren’t produced by a collective, there would be nothing remarkable about it at all.

Meanwhile, the truly remarkable designs that couldn’t have existed 30 years ago, like the iPhone, all come out of "closed" shops where individuals create something and polish it before it is released to the public. Collectivists confuse ideology with achievement.

Question: Why has the idea that "the content wants to be free" (and the unrelenting embrace of the concept) been such a setback? What dangers do you see this leading to?

Jaron Lanier: The original turn of phrase was "Information wants to be free." And the problem with that is that it anthropomorphizes information. Information doesn’t deserve to be free. It is an abstract tool; a useful fantasy, a nothing. It is nonexistent until and unless a person experiences it in a useful way. What we have done in the last decade is give information more rights than are given to people. If you express yourself on the internet, what you say will be copied, mashed up, anonymized, analyzed, and turned into bricks in someone else’s fortress to support an advertising scheme. However, the information, the abstraction, that represents you is protected within that fortress and is absolutely sacrosanct, the new holy of holies. You never see it and are not allowed to touch it. This is exactly the wrong set of values.

The idea that information is alive in its own right is a metaphysical claim made by people who hope to become immortal by being uploaded into a computer someday. It is part of what should be understood as a new religion. That might sound like an extreme claim, but go visit any computer science lab and you’ll find books about "the Singularity," which is the supposed future event when the blessed uploading is to take place. A weird cult in the world of technology has done damage to culture at large.

Question: In You Are Not a Gadget, you argue that idea that the collective is smarter than the individual is wrong. Why is this?

Jaron Lanier: There are some cases where a group of people can do a better job of solving certain kinds of problems than individuals. One example is setting a price in a marketplace. Another example is an election process to choose a politician. All such examples involve what can be called optimization, where the concerns of many individuals are reconciled. There are other cases that involve creativity and imagination. A crowd process generally fails in these cases. The phrase "Design by Committee" is treated as derogatory for good reason. That is why a collective of programmers can copy UNIX but cannot invent the iPhone.

In the book, I go into considerably more detail about the differences between the two types of problem solving. Creativity requires periodic, temporary "encapsulation" as opposed to the kind of constant global openness suggested by the slogan "information wants to be free." Biological cells have walls, academics employ temporary secrecy before they publish, and real authors with real voices might want to polish a text before releasing it. In all these cases, encapsulation is what allows for the possibility of testing and feedback that enables a quest for excellence. To be constantly diffused in a global mush is to embrace mundanity.


¿Cómo te quedó el ojo, linchador colectivo?

La verdad, me alegra saber que varios de los temas de la entrevista -y sus conclusiones- se tocaron en este blog desde que arrancó. No es nada del otro mundo: si te dedicas a pensar y no a sobonear, se podría llegar lógicamente a las mismas conclusiones. "Las evidencias son evidentes", dijo el outsider de la inteligencia 2.0.




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