sábado, 31 de mayo de 2008

Objetivo: matar la religión


Frente a la pregunta de que por qué no morigera un poco su rollo ateo para que los indecisos o crédulos no se espanten tanto, el etólogo Richard Dawkins confiesa (1) que eso no le vendría bien a su objetivo: matar la religión. El ideologicidio proviene de su profunda convicción por suscribir verdades antes que maquillar mentiras. La evolución es un hecho y de ahí se deduce que no hubo ningún diseñador inteligente del mundo. No hay dios, ni genio de la lámpara, ni mago.

¿Por qué los evolucionistas tienen tan mal márketing al punto que el creacionismo les lleva ventaja? De primera impresión, traducir la evolución al mainstream audiovisual no debería ser tan complicado en términos pedagógicos. Pero a decir de Dawkins es inmensamente caro y casi no hay ejecutivos que quieran invertir en asuntos que hoy, increíblemente, se han vuelto controversiales. En el pasado las cosas fueron distintas, sin embargo. ¿Cuáles han sido hasta el momento las mejores propuestas del mainstream televisivo en favor de la ciencia y contra la superstición?

El primero que le viene a la mente a Dawkins es Cosmos de Carl Sagan.

Este blogger recuerda haberla visto de pequeño -la transmitía y retransmitía hasta el cansancio Panamericana Televisón-, pero no entendió nada. Tuvieron que pasar muchos años hasta que pudiese sopesarla en su real magnitud: honestamente científica, pero también brillantemente imaginativa. Muchos hablan del hito que fue Cosmos -y lo fue sin duda- pero viéndola ahora tengo la terrible sospecha de que muchos no captaron su espíritu ateo y se quedaron solo arrobados en su canto lírico y maravillado frente al misterio del universo (dicho sea de paso, Cosmos está muy bien escrita). Pero no: el gran subtexto de Cosmos fue y es en favor del método científico, en contra de la superstición y, en última instancia, la religión. Por ejemplo, Sagan dedica un capítulo entero, de los trece, a la hazaña de Kepler de remontar en parte sus creencias religiosas para comprender mejor el movimiento de los planetas.



Hay dos casos más. David Attenborough y la obra de toda una vida en la BBC. Aquí su posición sobre Dios:



El tercero es Jacob Bronowski (1908-1974), también de la BBC, y la inspiración para el Cosmos de Sagan. Su hito, también en trece capítulos, se llamó The Ascent Of Man (1973). Aquí un impactante clip sobre la humildad de la ciencia vs. la arrogancia del dogma.





(1) La línea proviene de esta discusión con el físico Lawrence Krauss.

viernes, 30 de mayo de 2008

Devuélvanme mis antigüedades


Imaginemos que de aquí a mil años sea electa una nueva versión de Alan García que no solo busque organizar unas Olimpiadas maravillosas en esta hermosa tierra del sol, sino que también -con un espíritu ilustradísimo, fino y sensible- considere necesario repatriar todas aquellas obras de arte o culturales peruanas desperdigadas por el mundo. Szyszlo completo, pero solo en el Perú, por ejemplo. Y que a España le suceda lo mismo: todo Picasso en algún museo español, con seguridad especialmente construido o ampliado para su vastedad. Cualquier estudioso, en este cuadro imaginario, deberá trasladarse entonces hasta las patrias de origen de los artistas -imaginemos que en mil años la noción de patria sigue existiendo- para entrar en contacto con ese acervo exquisito debidamente contextualizado. Los peruanos en el Perú, los españoles en España, etc. Qué triunfo de la protección de la cultura.

¿Mala idea? No, la idea suena ridícula para los artistas del s.XX. Y, sin embargo, suena perfectamente aplicable a las antigüedades, que es más o menos lo que hoy sucede. Aunque nadie sepa a partir de qué año de antigüedad una antigüedad es antigua y se convierta en parte del "patrimonio cultural" de una nación, el caso es que algunos gobiernos están reclamando que les devuelvan los artefactos que sus viejos habitantes alguna vez hicieron y que, por esos azares del destino, terminaron en otras partes del mundo vía saqueo, compra, regalo, robo, contrabando y quién sabe qué otros mecanismos más.

Sucedió con los indios americanos cuando exigieron llevarse un esqueleto de 9,000 años de antigüedad descubierto en Washington bajo el argumento de que era un ancestro (sin evidencia alguna, por supuesto). Sucedió con Italia cuando se le devolvió "La Crátera de Eufronio" (lindo nombre para blog y la imagen que ilustra esta entrada) porque el Met lo había adquirido ilícitamente.

Los gobiernos productores de antigüedades, por describirlos de algún modo, no hablan susurrando. Saben lo que quieren. Los italianos tienen las matemáticas de su lado: todo lo que se hizo en los últimos 1,200 años en sus tierras es de ellos. Los griegos, en cambio, son más radicales. Sus autoridades dijeron: "todo lo que es griego, no importa en qué lugar del mundo se encuentre, lo queremos de vuelta ya". A los egipcios no les importa si las antigüedades fueron producto o no del saqueo. Hay un mandamiento que está por encima de la legalidad: el derecho de que los iconos de su identidad egipcia estén en la tierra madre.

Este post tiene su dirección bien establecida: el lío Yale-Perú por las piezas de Machu Picchu. He reescrito o traducido varios datos de esta interesante nota del New York Times que, sobre todo, quiere ir al fondo de la idea de "propiedad cultural" propuesta por la UNESCO en 1954. A propósito del libro “Who Owns Antiquity? Museums and the Battle Over Our Ancient Heritage” (Princeton) de James Cuno, se describe el choque ideológico entre la idea de museo de occidente -preservar y comprender más allá del saqueo real o probable- versus el nacionalismo de algunos estados, muy celosos con su patrimonio. La objeción de fondo es que el nacionalismo arqueológico tiene muy poco que ver con la iluminación o la investigación y mucho más con las metáforas de la identidad, en su lado más amable, y con el control y uso políticos, en el menos.

Que es a grandes rasgos como nos han enseñado a nosotros los peruanos nuestra historia antigua más sobresaliente. Reforzándonos la originalidad inca, embutiéndonos su destreza para la construcción, vanagloriándonos de que no había pobres y que todos comían. Y esas emociones se hacen más intensas mientras más uno se acerque al Cusco. Aunque noble, siempre he sospechado de la arqueología como una especialidad con excesivo amor por la tierra (literal y metafóricamente). Y el amor es, a veces, ciego. Que alguien nos cure del nacionalismo.


Link: Roberto Bustamante, arqueólogo, se hacía esta pregunta a propósito de Indy 4: "¿Se buscan hechos factuales, información veraz? ¿Se busca construir una verdad/develar el pasado? ¿Cuál es la percepción de la arqueología en el público?"

Consíderese este post una humilde respuesta.

jueves, 29 de mayo de 2008

¿Qué diantres es la "ilegitimidad"?


Se fue el voto no obligatorio volando por una ventana del Congreso, pero algunas ideas quedarán flotando en las cabezas. Argumento en contra del voto no obligatorio: el peligro de consagrar un gobierno con un número de votos no muy grande -por un hipotético ausentismo- y que tal gobierno se vuelva de pronto legítimamente ilegítimo (valga el juego de palabras) si llegara a ser impopular.

Vengo escuchando la palabra "ilegitimidad" desde hace años y también escucho cómo se la repite como la frase de un perico. Ha sonado unas cuantas veces en este gobierno. Sonó muchísimas con Alejandro Toledo. Y sospecho que en los momentos más impopulares de Fernando Belaúnde a inicios de los ochenta o García versión 1985-1990, la palabra ha debido ser escrita o exclamada varias veces (no recuerdo, era muy chico). Paradójicamente, ha aparecido como consecuencia de elecciones legítimas bajo las reglas del voto obligatorio. Una conclusión express en esta precaria teoría política: el voto obligatorio no descarta ni nos vuelve inmunes al fantasma de la ilegitimidad en la representación.

Pero a la pregunta del post. ¿Qué diantres es la "ilegitimidad"? ¿Es un ánimo? ¿Una marea invisible que convierte a una sociedad en partidaria de la democracia o pataleta directa a la velocidad del rayo? ¿Es una encuesta? ¿Son tres, cuatro o cinco encuestas hechas por universidades distintas en el lapso de dos meses? ¿Es un post de J.A. Godoy? ¿Es una marcha de cinco mil personas en la calle? ¿Es la opinión de un (1) periodista destemplado? ¿Es la carta bajo la manga de la minoría consagrada legítimamente en una elección constitucional que de pronto quiere volverse mayoría -o sospecha que es mayoría- en el cargamontón emocional contra un presidente o su propio congreso? No tengo idea. Revisé la constitución y no aparece en ningún lado la palabra "ilegitimidad" o "ilegítimo". Pero siempre aparece en los discursos, en las columnas, en los estudios políticos. Es algo así como un espíritu santo oscuro, la energía negativa que nos rodea, a ti, a mí, seres enclenquemente energéticos en una democracia de esteras.

Todas estas son preguntas de lego, pero uno que participa en las elecciones fielmente, que cree en la democracia y que no comprende bien -y que se asusta mucho- con eso de la "ilegitimidad". La contraparte de la ilegitimidad, su fuente, es obviamente la legitimidad. ¿Es la legitimidad un asunto moral y filosófico? ¿O un asunto legal que nace de una elección democrática? ¿O depende del caso, si acaso soy mayoría o minoría? Si es un asunto moral estamos fritos: García no debería estar sentado donde está. Pero si es un asunto legal entonces podemos respirar tranquilos: García terminará su gobierno en el 2011. ¿Qué significa entonces que alguien exclame "ilegitimidad" a voz en cuello -Ollanta Humala es adicto al término- en cada rollo opositor? ¿Hay que dejar que la ilegitimidad como idea se salga con la suya y se convierta en algo como el freno de emergencia de un período presidencial o de la autoridad que no nos gusta?

No sé. Pero los analistas no han explicado bien esto de lo "ilegítimo". Es uno de nuestros conceptos más caros y usados, y uno de los peores explicados. Porque el ciudadano de a pie jura y rejura que lo ilegítimo viene de un posible fraude electoral. No, ciudadano de a pie, es al revés: lo "ilegítimo" más bien parece que se inventa un fraude retroactivo desconociendo los resultados de una elección democrática. Porque como veo las cosas, la legitimidad es cuantificable (solo necesitamos contar). La ilegitimidad no. Y para colmo, las palabras hermanas de la "ilegitimidad" son referéndum y constituyente. ¿Es la ilegitimidad el paso previo de la refundación republicana?

Ni idea. A ver si alguien me lo explica.

Link: Martín Tanaka en su columna de esta semana: "En cuanto al voto facultativo, se olvida que los países que lo tienen consideran que este crea problemas de legitimidad y representación, no los soluciona."

lunes, 26 de mayo de 2008

The Little Shop of Horrors de Saga Falabella







El catálogo de Chompas Otoño-Invierno 2008 de Saga Falabella es el usual: all-caucasian models exhibiendo las prendas de la temporada. Ya es casi aburrido apuntar sus preferencias étnicas, así que no se abundará en el particular . Pero el concepto sí es llamativo, diríase casi avant-garde y/o controversial: los modelos fungen de muñecos o maniquíes, con un maquillaje adecuado y unas posturas congeladas. Arriba se muestran solo unas fotos, pero en el catálogo hay muchas más. A cuento de qué venía esta idea -o si hay un referente anterior que lo justifique-, el blogger desconoce mayormente. Pero Vincent Price sí que se sentiría orgulloso con el aire cadavérico del conjunto. Pregunta: ¿si la idea era hacer que humanos parecieran maniquíes, por qué no usar maniquíes y ahorrar un poco? Como diría Caretas: no va.

Falsa actualización:

Ya encontré el referente:

¿Qué hacemos con el Che?


¿Héroe o villano? En la disyuntiva hace mucho que comprendí que no es ningún anacronismo considerar a Ernesto "Che" Guevara como un líder brutal e inhumano. La tendencia a la hagiografía de algunos latinoamericanos en su lucha contra lo que consideran el Imperio hace reales milagros. El último: Soderbergh y su nuevo Che obvian por completo el lado asesino del romántico icono de la izquierda guerrillera.

Mi primera versión del argentino provino de la peruana Hilda Gadea -primera esposa de El Che- y su libro hace muchos años atrás. Lo leí fascinado -si algo importante subraya Gadea es el amor de Guevara por los libros- y, al mismo tiempo, preocupado. Ya que apenas andaba atento a la ideología en ese entonces lo que más llamó mi atención era la pésima poesía que podía escribir un fanático. Lo peor, claro, eran sus ideas: versos a la muerte y a la bala.

Hoy estoy convencido de versiones como la de Alvaro Vargas Llosa, en artículo bastante citado. Es ridículo que se levanten monumentos a su memoria (ver aquí). A. O. Scott del New York Times dice de la película de Soderbergh:

There is a lot, however, that the audience will not learn from this big movie, which has some big problems as well as major virtues. In between the two periods covered in “Che,” Guevara was an important player in the Castro government, but his brutal role in turning a revolutionary movement into a dictatorship goes virtually unmentioned. This, along with Benicio Del Toro’s soulful and charismatic performance, allows Mr. Soderbergh to preserve the romantic notion of Guevara as a martyr and an iconic figure, an idealistic champion of the poor and oppressed. By now, though, this image seems at best naïve and incomplete, at worst sentimental and dishonest. More to the point, perhaps, it is not very interesting.
¿Es necesario resolver la disyuntiva? Creo que siempre es necesario -además de interesante- diseccionar a los santos, sobre todo los políticos. La búsqueda de la verdad no tiene por qué ser anacrónica. Lo anacrónico será, en un futuro espero, el culto a la imagen y a la santidad de los mortales.

Pero igual es inevitable leer poesía dedicada a los santos. El gran Juan Gelman le hizo uno al Che que aparece en el alucinante Cólera Buey (1962-68). Algo de verdad tiene que haber ahí, me digo. Qué bueno que es Gelman.


Actualización:
Hijo de El Che elogia a Benicio del Toro. "El hijo del revolucionario aseguró también que la llegada de gobiernos de izquierda a América Latina supone un tributo a la lucha de su padre."

lunes, 19 de mayo de 2008

La muerte del álbum


El álbum-concepto ha muerto o da sus últimos coletazos. Y con él también la carátula y el arte que acompaña la música. Al menos, eso parece. Soy de los que, en la era del mp3, apenas si repara en las carátulas de los nuevos discos. Peor aún: me tomó un par de meses saber qué cara tenía el cantante de Arcade Fire, Win Butler, lo que me lleva a pensar que existe un nuevo fenómeno: la procrastinación en el Google, que es más maleada que en la vida real: no tienes ganas de mover ni siquiera el dedo índice. El vicio tiene como consecuencia un acto acaso más puro: escuchar notas sin otra cosa más que la imaginería que mana de tu propia biografía. Por ejemplo: yo imaginaba que el cantante de Elbow (grupo que acaba de lanzar The Seldom Seen Kid, que no está nada mal) no eran tan viejo.

Quizás el único camino que queda sea revisitar las antiguas portadas, esas que sí han quedado en la memoria en su tamaño original y no en esas reducciones ridículas del CD. Algunos lo han hecho, como muestra un post de la Revista69: portadas de Pink Floyd, Moby, Beatles o U2 sufren algunos retoques con photoshop y despliegan lo que la imaginación escondió por años. Demasiado floro: en realidad los retoques son un mate de risa. La operación original se llama "Extending Album Art" y apareció aquí.

A pesar de la admirable exquisitez de los coleccionistas de vinilo, el cover-art se difumina como un bonito recuerdo. O será un gusto secreto como la poesía.

jueves, 15 de mayo de 2008

Miscelánea 0


  • La foto de arriba muestra a Britney Spears llevando en la mano una copia del In Rainbows de Radiohead. Buena música para Britney. Me gusta su casaca rosada con figuras de panteras. Me hace recordar los que elgatoespacial (así se escribe, junto y en minúsculas) hace. Pronto, yo mismo me haré mi ropa. Eso, al menos, me digo. (la instantánea es de la Rolling Stone.)
  • Vi a la madre de Jaime Bayly en la entrevista (la subieron toda a YouTube) y me recordó a mi propia madre. No por los diez hijos o por su misa diaria, sino por los diminutivos y el cariño a prueba de balas, subidas, bajadas, caídas y recaídas. Leí las reseñas de Vivas -uno de los pocos que entiende al hombre de televisión- y de Espinoza y no tengo idea de por qué la última ("Bayly se cuidó muchísimo para no incomodar a la mujer a la que, en sus libros, destroza con atormentada ternura") le buscó tres pies al gato: ¿quién tendría el corazón de crucificar a su madre en un set de televisión a través de sus novelas? Otra pregunta: ¿cuándo Bayly tendrá una veta más cultural en su programa? No pido el abandono de tongos o tulas, pero sí la inclusión de, por ejemplo, escritores. En otro horario. Quizás en otro programa. Aunque a este paso, será en otra vida.

  • Terminé de leer El sonido de la montaña de Kawabata con una sensación de angustia incómodísima. Angustia por el tema: la llegada de la vejez o la conciencia de la vejez, que debe ser peor. Pero, además, porque el estilo hipersimple de Kawabata es una de las cosas más complicadas que hay de leer. Hay tal cantidad de información en sus oraciones que sería un error dejarse llevar por el veloz flujo de las palabras sencillas. Una amiga me dijo que era sutil. Yo no estoy tan seguro. Al menos en esta novela todo está muy explicitado. Incluso los sueños están interpretados (muy freudianamente), lo que es fantástico (y nada sutil). Pero es cierto que entre las innumerables menciones a las plantas o esas alusiones casi escondidas sobre la guerra -lo que explicaría el comportamiento del hijo del protagonista- hay harto terreno para la especulación. ¿Me parece o la edición de Emecé es una traducción de la versión en inglés de la novela japonesa?

  • Lo que también acabo de leer es Firmin de Sam Savage que tiene la paradoja de ser recomendada por Rodrigo Fresán ("pequeña gran novela") y también por la medalla de oro de las cinco estrellas de Amazon.com (!). No adelanto opinión porque alguien también está por leerla -y lee este blog-, así que me aguantaré hasta después. El volumen viene ilustrado. Stuart Little, Ratatouille y Firmin (pronúnciese "fur-man"), este último el nombre de la rata (aunque es macho) lectora. Hace unos meses en Moleskine apareció esta nota sobre el libro.

  • En Letras Libres salió publicado vía traducción un excelente artículo de Peter Singer titulado "Una izquierda darwinista" que merecería amplia discusión, sobre todo en el ala izquierda del espectro ideológico (en la que no me encuentro). Singer es el conocido filósofo australiano autor de Animal Liberation (1975), piedra angular de los defensores de los derechos de los animales que popularizó la extraña palabra -para mí- "especismo". La pregunta que sea hace Singer en el artículo es la siguiente: "¿Podría la izquierda adoptar a Darwin y, aún así, seguir siendo izquierda?" Dos cuestiones previas. ¿Qué darwinismo precisamente y cuál izquierda? Normalmente el darwinismo se suele describir muy peyorativamente porque se suele reducir a "la supervivencia del más apto". Pero no: lo que hace Singer es tomarlo en el sentido en el que Richard Dawkins lo tomaría, es decir, como una "teoría científica" (Singer dice "teoría" y creo que Dawkins retrucaría: la evolución no es una teoría, es un hecho). Por otro lado, la izquierda ideal de Singer es la siguiente: "Si nos encogemos de hombros frente al sufrimiento evitable de los débiles y los pobres, de los que son explotados y despojados, entonces no somos de izquierda. La izquierda quiere cambiar esta situación", dice. Muy bien. La idea entonces es que esta izquierda debería reconocer "que hay algo llamado naturaleza humana, e intentaría saber más sobre ella, de manera tal que lograra fundarse en la mejor evidencia disponible sobre lo que los seres humanos son". Grosso modo: reemplazar las ambiciosas utopías y reemplazarlas por objetivos más modestos, o sea, realistas. El punto de vista es biologista, sin duda, pero el de llegada profundamente humanista. Un texto que a don Armando Chang sin duda le interesará.

sábado, 10 de mayo de 2008

Robótica comparada

Metropolis (1927) Fritz Lang




The Day The Earth Stood Still (1951) Robert Wise




Kotetsu Jeeg (1975)



Star Wars (1977) George Lucas




Terminator (1984) James Cameron




Aliens (1986) James Cameron



Robocop (1987) Paul Verhoeven



Iron Man (2008) Jon Favreau




Galería de robots, la mayoría construida para la salvación de la humanidad. Lang escapa del denominador común con su robot femenino hecho para incitar una revuelta. Wise, en su muy envejecida película, envió el suyo para recitar un mensaje a la conciencia y la responsabilidad en los primeros años de la era nuclear. El Vengador (en la versión Latinoamericana) luchaba contra un ser mitológico y maligno llamado Medusa. C3P0 era experto en etiqueta e idiomas y en sus formas amaneradas usaba la diplomacia para evitar los conflictos. El Terminator tuvo un inicio malvado, pero en la secuela fue enviado para rescatar a un niño y soltar una lágrima. El Power Loader, otro de Cameron, era un exoesqueleto muy adecuado para pelear contra bichos tan indestructibles como las cucarachas. Robocop es el sueño de civilidad de Luis Alva Castro en potencia y uso indiscriminado de la fuerza. Iron Man, que vi anoche, combina corpulencia y sentido del humor: su mensaje de paz incluye misiles inteligentes de particular eficiencia en territorios talibanes. Deben haber más, pero hasta aquí dio mi memoria.

martes, 6 de mayo de 2008

Útil poesía





It's beautiful - but useless. And as William Morris once said: "Nothing useless can be truly beautiful."

Tony Wilson en '24 Hour Party People'

Some celestial event. No - no words. No words to describe it. Poetry! They should've sent a poet.

Ellie Arroway en 'Contacto'



Esta pequeña fábula se resume así: a un poeta se le encarga estar al comando de un evento para alumnos de secundaria denominado "Poesía al paso". El paso de la poesía sería dentro de una camioneta que, surcando la calles, asaltaría a los viandantes con versos recitados a voz en cuello por sus jóvenes ocupantes. Las municiones: Whitman o Neruda. Suena a un plan demasiado invasivo y hasta ofensivo, y en realidad lo es. El poeta, también profesor y mentor, se horroriza ante la dinámica de la "Poesía al paso" y se niega llevarla a cabo. Pero propone a cambio organizar otra cosa: un stand de poesía.

La idea es sencilla. El "Stand de poesía" se encargará de entregar versos o poemas completos especialmente escritos para todo aquél que lo solicite. La ubicación del stand será lo suficientemente céntrica como para asegurar el tránsito de público. Solo se necesita un buen fajo de papeles, un buena caligrafía y mucha creatividad. Una vez enterados de la contrapropuesta, los jóvenes de secundaria se ponen nerviosos. Mucho más cómodos estaban con la metralla de versos exclamados en las calles. Hubiesen preferido exteriorizar su individualidad inconforme y rebelde, que el mundo se entere muy bien que tienen corazón de poeta. ¿Escribir poemas para otros? ¿Qué si una abuelita pide una oda a su tejido? Muy bien, dice el profesor, he ahí el reto.

El entrenamiento empieza en el taller. Hay que repasar las formas poéticas o las rimas, y acostumbrarse a husmear por zonas del cerebro usualmente clausuradas. Los ejercicios son impredecibles: un chico que juega básquetbol quiere un poema para su chica que es porrista; además, desea que rime; hay que hacerlo en dos minutos. Otra: una mujer quiere un poema para su sobrino que está en la guerra y que volverá en tres meses; quiere decirle que se mantenga a salvo. Una más: un hombre necesita disculparse con su esposa por haber hablado mal de su cocina con un poema; es su primera pelea marital.

Las jóvenes plumas acatan las órdenes a regañadientes. Pero en el fondo lo que más temen es que, el día previsto, nadie se acerque al stand. Se equivocaron. La gente, tímidamente al inicio, pero luego con resolución, hace cola para pedir su poema. Se solicita un haiku, poemas de amor en general y poemas de amor específicos, como por ejemplo, a Dick Cheney. Alguien pide un poema al mono. El día termina con varios clientes satisfechos. El entrenamiento sirvió al objetivo.

Las moralejas de la fábula dependen del lector. El que esto escribe prefiere leer que existe una poesía adecuada para cada persona. También que existe la necesidad de la poesía, sea cual sea nuestra definición de ella (o quizás nos quedemos con esta: poesía es todo aquello que leemos como poesía (1)). Además: qué importante es escribir poesía que las personas puedan doblar en cuatro y cargar en sus bolsos o maletines. Una última: no hay nada más satisfactorio que escribirle un poema a alguien: pasar de la inspiración para el auditorio mundial a la pequeñez de un diálogo de a dos. Casi como preparar una cena.

La historia completa aquí.



(1) Distorsión tomada de Ricardo Piglia al hablar de Borges: "Un género es un modo de leer y la literatura es un modo de leer, un modo de leer como literatura y ésa es toda la definición posible de lo literario. Literatura es lo que leemos como literatura. Es una extraordinaria definición."



domingo, 4 de mayo de 2008

Avatares del Instituto de Investigación Extraterrestre Ana María Copello


El I.I.E.A.M.C. se creó cuando salió a la luz pública el vídeo de cientos (o miles) de esferas plateadas en un cielo limeño inusualmente despejado y sin viento. La historia del instituto la cuenta Jaime Bedoya en Terra Magazine en un artículo titulado "Un caso de ufología resuelto en Perú, el 'Incidente Copello'". El viernes último en el programa de Rosa María Palacios se rebotó la historia y se invitó al investigador y especialista Anthony Choy para que explicara lo inexplicable. La Sra. Palacios deslizó la posibilidad, además, de un psicosocial mundial norteamericano que disfraza naves espías perfectamente terrícolas de eventos imaginarios que confirmarían que no estamos solos en el universo. El I want to believe moulderiano tiene como subtexto real un muy elemental you must believe o we are glad you are willing to believe.

El vídeo ufológico analizado en el artículo fue realizado por Alexel Vásquez, camarógrafo de Percy Céspedes, conocido y reconocido director de vídeoclips peruanos, con el que este blogger tuvo alguna vez el placer de trabajar. El blogger recuerda que en aquella ocasión la locación usada para el clip de una canción producida por su hermano fue una inmensa y viejísima casona barranquina ubicada en San Martín y en la que, afirmaba el hijo del dueño, la ocurrencia de fenómenos paranormales -ruidos, luces, sombras, pasos- era absolutamente cotidiana. Mientras el primer piso era todavía usado, el segundo estaba casi vacío, apenas decorado con algunos muebles viejos, colomural desgastado, fotos amarillentas, periódicos antiguos y muchísimo polvo. Es decir, la escenografía de la casa embrujada tradicional: una casa Matusita en Barranco. Aun cuando el blogger sintió una extraña comodidad al rondar por los pasillos de la casona mientras se multiplicaba en oficios varios como coordinador, cargador, mensajero y encargado del catering, ninguno de los fotogramas obtenidos en un clima de nerviosa tensión -el vídeo iba a constar solamente de decenas de fotografías yuxtapuestas a 24 cuadros por segundo- mostró alguna anormalidad. El clip se concluyó satisfactoriamente, pero las expectativas de un encuentro con el más allá jamás se vieron colmadas. El "incidente Copello" quizás haya sido lo más cercano a lo que el lente de la dupla Vásquez-Céspedes ha estado de captar un evento genuinamente inexplicable.

Sin embargo, años atrás, en 1999, este blogger sí fue testigo de eventos sin explicación, aunque no tuvo ninguna cámara a la mano. Sucedió en Chilca en medio de un taller de dos días -con pernoctación en la playa- dirigido por el ufólogo Sixto Paz. Ya de noche y en medio de relajaciones, vocalizaciones de mantras y búsquedas concentradas de nombres cósmicos perdidos en la inmensidad de las reencarnaciones, alguien gritó (o sollozó): "¡miren allá!". Las cabezas giraron y sobre la línea que separa el mar del cielo tres luces blancas esféricas borroneadas en parte por la niebla flotaban en una formación triangular. El Sr. Paz glosó que aquél era un comportamiento habitual de las caneplas (1) en sus recorridos de vigilancia terrestre. Algunas cámaras se encendieron, pero dadas las condiciones meteorológicas de esa noche, difícilmente captarían algo consistente. Las luces hicieron giros extraños y una de ellas se disparó hacia arriba y desapareció entre las nubes. Las otras dos se desvanecieron.

El Sr. Paz inició luego entre los participantes una sesión mayeútica que los ayudaría a separar la histeria de la razón. Le preguntó a un niño: "¿Qué hemos visto?". El niño, cuya poca experiencia visual -ocho años- le limitaba las posibilidades, no dudó en responder: "un helicóptero". El Sr. Paz lo miró consternado y respondió que así no eran los helicópteros. "No, hemos visto un ovni", añadió.

Al siguiente día el blogger obtuvo su diploma de participación en el evento RAMA que aún conserva y que está sellado con la figura de un platillo semejante a aquel avistado por George Adamski (2) que corona este post. No cree en OVNIS, pero sí en eventos que no pueden ser explicados. Y es de la opinión que el Instituto de Investigación Extraterrestre Ana María Copello debe ser reabierto.

Presentación inicial del misterio del incidente Copello por el investigador Anthony Choy en julio del 2007:



(1) Según página sobre Sixto Paz albergada en la PUCP: Canepla, "Ojo de Gato" o "Caza-fantasma", suele denominársele así a aquel objeto esférico que sueltan las naves a manera de una cámara de televisión controlada a distancia, que puede llegar a medir desde 30 cm. hasta metro y medio de diámetro, y puede tener desde un color metálico, blanco, naranja o rojo intenso.

(2) Célebre ufólogo y contactado norteamericano de origen polaco, 1891-1965.

sábado, 3 de mayo de 2008

Paul McCartney es un ser humano


La carrera de Paul McCartney ha estado signada por el exultante compromiso de la perfección. Incluso en sus momentos menos comprendidos -Back to the egg (1979) u Off the Ground (1993) - pareciera que el talento le chorreara a tal punto que para armar un álbum solo es cuestión de que alguien le coloque un par de contenedores al costado. Los fans le perdonan todo. Y los enemigos -que casi siempre recuerdan "Yesterday" como una prueba de su sensibilidad sospechosa- olvidan que este señor levantó un vuelo memorable en sus dos últimos discos. En vivo McCartney exige la nota precisa, el redoble exacto, el ad-lib nunca muy exagerado y, a sí mismo, cantar respetando fielmente la melodía: los gritos también vienen entonados. Si hay alguien que representa la musicalidad genial en su estado más prístino a la manera de un Mozart del rock and roll, ese es Macca.

Endiosarlo es fácil. Verlo flaquear, difícil. En Memory Almost Full (2007) recién me di cuenta que Mccartney era mortal. Él ya lo había previsto en "When I'm Sixty-Four" -canción del Sargeant Pepper's que redondeó basándose en una melodía que compuso a los quince-, pero con el track "End of The End" el artista anunció que se prepara para morir de verdad. Escuchar esa canción fue para mí un momento tristísimo. Porque algún día McCartney no existirá más.

También hubo un día en que John Lennon no existió más. Al momento de su muerte McCartney no pudo componer nada que fuese un espejo de esa ausencia. El primero que pudo fue George Harrison con la festivamente nostálgica "All Those Years Ago" (1981). Pero Paul le chuntó a la cuerda exacta al siguiente año con "Here Today", aparecida en el estupendo -pero bien ochentero- Tug Of War (1982). Lenta y dolida, "Here Today" es una de sus mejores canciones. Y, sobre todas las cosas, es sincera.

En YouTube acabo de descubrir un video de 2007 donde McCartney finalmente flaquea. Es cantando "Here Today". La voz se le quiebra y la gente arenga para que siga adelante. Es otra confirmación: Paul es un ser humano.



Además, "End Of The End" del Memory Almost Full