viernes, 30 de mayo de 2008

Devuélvanme mis antigüedades


Imaginemos que de aquí a mil años sea electa una nueva versión de Alan García que no solo busque organizar unas Olimpiadas maravillosas en esta hermosa tierra del sol, sino que también -con un espíritu ilustradísimo, fino y sensible- considere necesario repatriar todas aquellas obras de arte o culturales peruanas desperdigadas por el mundo. Szyszlo completo, pero solo en el Perú, por ejemplo. Y que a España le suceda lo mismo: todo Picasso en algún museo español, con seguridad especialmente construido o ampliado para su vastedad. Cualquier estudioso, en este cuadro imaginario, deberá trasladarse entonces hasta las patrias de origen de los artistas -imaginemos que en mil años la noción de patria sigue existiendo- para entrar en contacto con ese acervo exquisito debidamente contextualizado. Los peruanos en el Perú, los españoles en España, etc. Qué triunfo de la protección de la cultura.

¿Mala idea? No, la idea suena ridícula para los artistas del s.XX. Y, sin embargo, suena perfectamente aplicable a las antigüedades, que es más o menos lo que hoy sucede. Aunque nadie sepa a partir de qué año de antigüedad una antigüedad es antigua y se convierta en parte del "patrimonio cultural" de una nación, el caso es que algunos gobiernos están reclamando que les devuelvan los artefactos que sus viejos habitantes alguna vez hicieron y que, por esos azares del destino, terminaron en otras partes del mundo vía saqueo, compra, regalo, robo, contrabando y quién sabe qué otros mecanismos más.

Sucedió con los indios americanos cuando exigieron llevarse un esqueleto de 9,000 años de antigüedad descubierto en Washington bajo el argumento de que era un ancestro (sin evidencia alguna, por supuesto). Sucedió con Italia cuando se le devolvió "La Crátera de Eufronio" (lindo nombre para blog y la imagen que ilustra esta entrada) porque el Met lo había adquirido ilícitamente.

Los gobiernos productores de antigüedades, por describirlos de algún modo, no hablan susurrando. Saben lo que quieren. Los italianos tienen las matemáticas de su lado: todo lo que se hizo en los últimos 1,200 años en sus tierras es de ellos. Los griegos, en cambio, son más radicales. Sus autoridades dijeron: "todo lo que es griego, no importa en qué lugar del mundo se encuentre, lo queremos de vuelta ya". A los egipcios no les importa si las antigüedades fueron producto o no del saqueo. Hay un mandamiento que está por encima de la legalidad: el derecho de que los iconos de su identidad egipcia estén en la tierra madre.

Este post tiene su dirección bien establecida: el lío Yale-Perú por las piezas de Machu Picchu. He reescrito o traducido varios datos de esta interesante nota del New York Times que, sobre todo, quiere ir al fondo de la idea de "propiedad cultural" propuesta por la UNESCO en 1954. A propósito del libro “Who Owns Antiquity? Museums and the Battle Over Our Ancient Heritage” (Princeton) de James Cuno, se describe el choque ideológico entre la idea de museo de occidente -preservar y comprender más allá del saqueo real o probable- versus el nacionalismo de algunos estados, muy celosos con su patrimonio. La objeción de fondo es que el nacionalismo arqueológico tiene muy poco que ver con la iluminación o la investigación y mucho más con las metáforas de la identidad, en su lado más amable, y con el control y uso políticos, en el menos.

Que es a grandes rasgos como nos han enseñado a nosotros los peruanos nuestra historia antigua más sobresaliente. Reforzándonos la originalidad inca, embutiéndonos su destreza para la construcción, vanagloriándonos de que no había pobres y que todos comían. Y esas emociones se hacen más intensas mientras más uno se acerque al Cusco. Aunque noble, siempre he sospechado de la arqueología como una especialidad con excesivo amor por la tierra (literal y metafóricamente). Y el amor es, a veces, ciego. Que alguien nos cure del nacionalismo.


Link: Roberto Bustamante, arqueólogo, se hacía esta pregunta a propósito de Indy 4: "¿Se buscan hechos factuales, información veraz? ¿Se busca construir una verdad/develar el pasado? ¿Cuál es la percepción de la arqueología en el público?"

Consíderese este post una humilde respuesta.

1 comentario:

Tanque de Casma dijo...

Lucho
Hay varios detalles de este post que te quiero comentar.
Para empezar podemos dudar que lo que se consigue teniendo las piezas de Machu Picchu en Yale sea "preservar y comprender más allá del saqueo real o probable" con los objetos". Según el informe de especialistas del INC que revisó el estado de dicho material, éste tenía un nivel de conservación de regular a deficiente. Además, a marzo de este año no había ningún proyecto de estudio en la universidad para esta colección.
Por lo que sé, en el Perú es ilegal exportar cualquier material prehispánico desde el año 1821 gracias a una ley de San Martín - tal vez me estoy pajareando y es desde 1824 con Bolívar, pero en el fondo es lo mismo. Si sale del país ilegalmente, por qué no reclamar su expatriación.
De los ejemplos que pusiste sólo he revisado el de Italia. Me parece un reclamo tan justo como el peruano. Si dejas que las antiguedades se exporten a la buena de Dios, eso haría que países pobres como el nuestro se queden sin nada qué mostrar a sus próximas generaciones.
Porque, ya puestos en el tema, qué gracioso que tengamos que viajar a New Haven para ver lo encontrado en Machu Picchu. Qué tal si nos mandan la colección completa de Jackson Pollock y la exponemos en el Museo de Arte de Lima.
Bueno, un abrazo
Ernesto