domingo, 31 de agosto de 2008

Vivas vs. Magaly

Aunque el lío le compete a dos personas, la discusión no debería personalizarse. El intercambio de palabras entre Fernando Vivas de El Comercio y Magaly Medina -de argumentos el primero, de insultos la segunda- es el debate entre dos visiones de las cosas y creo que sus conclusiones exceden los límites del periodismo de espectáculos. Es el gran debate sobre la protección de la privacidad y el combate de algo que parecía ya fenecido: un Salem cuyo tribunal no es la autoridad de una iglesia sino la implacable búsqueda del desprestigio público a través de la TV.

Vivas no se equivoca ni un pelo cuando dice que la Medina posee una moral pacata. Es pacatísima y su éxito no hace sino infectar de pacatismo a toda su audiencia. Porque, ¿qué es lo que husmea con avidez de hiena bíblica? La carroña pecaminosa de los que se exceden con la bebida, de los infieles que quieren salirse con la suya, de los homosexuales secretos. El ampay podría tranquilamente ser el índice de Swaggart.

La nota de RPP sobre la respuesta de Vivas al insulto de Magaly es algo confusa. Porque al parecer Magaly entendió que Vivas le decía corrupta por el siguiente párrafo en su columna de hace unos días:

Qué difícil es moderar a Magaly. Tenemos que hacerlo los televidentes, pues la Asociación Nacional de Anunciantes (ANDA), ha decidido apañarla. Para estos señores, cuyo veto mortal sí pudo sacar a Laura Bozzo de la televisión, la moral pacata que proclama Magaly tras cada ampay, pidiendo el abucheo público para infieles y juergueros, les viene bien. Además, están a salvo de los 'urracos', pues si algún ejecutivo en legítima salida bohemia se topa con una cámara impertinente, una simple llamadita a ATV les resuelve la angustia.


El resaltado es mío. La corrupción en este caso no es religiosa por cierto, sino de ética periodística, algo que a la Medina increíblemente parece importarle algo. Según la línea de Vivas la conductora puede discriminar a criterio y conveniencia propia quién es la pobre víctima de una exposición no buscada a nivel nacional y quién no, afirmación absolutamente lógica. Recordemos: no estamos hablando de funcionarios públicos jugando con el erario nacional; estamos hablando de personajes de farándula que caminan por la calle, que están dentro de un auto, que comen en restaurantes.

El caso es tan extremo que Vivas, siempre un defensor de la libertad de expresión, propone unas líneas maestras de ética periodística que terminan siendo casi malabarismos mentales:

Ojalá que Magaly, ATV y el ANDA estén de acuerdo con este planteamiento: Que el canal haga público un código de ética específico para la cobertura de la noticia del espectáculo y en especial del ampay. Que digan qué consideran personaje público (y hagan la diferencia entre los que suelen ventilar su privacidad y por lo tanto autorizan la invasión a fondo y los que la guardan con celo y merecen por eso más respeto), que especifiquen qué es la vía pública donde se autoriza la grabación (la calle, los autos, los parques, las fiestas de convocatoria abierta en locales que permiten ingreso de la prensa, restaurantes a través de las lunas) y dónde termina el ampay y empieza el seguimiento o reglaje. Y que se comprometan a no insistir con el micro ni seguir con la cámara, o sea acosar, a quien luego de un primer y legítimo acercamiento, se niega a responder.


¿Especificar qué es la vía pública? Simpatizo completamente con las ideas de Vivas, pero no puedo dejar de sorprenderme sobre lo que una persona razonable tiene que explicitar para poder lidiar con conductas repugnantes.

viernes, 29 de agosto de 2008

La blogósfera

No sé si concurra hoy al Blogday en el Maria Angola-lo dudo mucho, la verdad, porque rehúyo las aglomeraciones-, pero la fecha es propicia para pensar sobre qué es lo que uno está haciendo y, también, ver qué y cómo lo hacen los demás en la blogósfera local. Este blog tiene ya unos ocho meses, mantiene su política de no aceptar anónimos -salvo que tengan cuenta de gmail- y con su temario variopinto y caprichoso el autor no tiene idea si es leído o no. Lo más probable es que no. En todo caso, no hay forma de saberlo: el famoso algoritmo de Google no me lo termino de tragar.

En el primer post se expuso la idea central que después se desarrolló con más calma en posts ulteriores. La gran sospecha de la sabiduría nacida del colectivo anónimo. O sea, suave con la web 2.0:

 Como lector adicto a los blogs desde hace un buen tiempo y a sus menudencias bélicas me he percatado de que la creciente marea de anónimos opinantes ha obligado a repensar la dinámica del diálogo y [he] llegado a la verdad suprema de que la mejor opinión es la que viene ligada por un tubito a tu nombre legal (con DNI) y por otro tubito a la glándula de la honestidad. No está mal como consenso.


Creo que lo demás es una consecuencia natural de ese primer principio. Me gustan las complejidades que florecen de algo simple, como los átomos de hidrógeno o como la selección natural. Cuando el discurso se enreda en el nudo de excepciones siento que algo anda mal -aunque quizás sea mi falta de talento para comprender ciertas cosas. En todo caso, nunca hay que perder de vista las preguntas simples. Las inmensas preguntas celestes son en realidad las que un niño se haría.

Y con la blogósfera hay varias cosas simples que cada día constato más. No es un mundo sin reglas ni una revolución de valores. Creo que solo hemos pasado de la carreta al avión supersónico y que aún no sabemos cómo agarrar el timón. Pero eso no quiere decir que las reglas de la física hayan cambiado, o sea, valga el paralelo, las reglas de la civilización: la protección de la privacidad -cuánto nos ha costado atesorar la privacidad y alejarla de los que nos atacarían con ella- y no mezclarla con el discurso público; o desconfiar radicalmente de los anónimos. Son dos ejemplos y dos cosas sencillas. Pero las consecuencias son grandes, sobre todo una: no darle la espalda a la ley. 

Tengo la sospecha de que mucha gente que posee un blog no tiene idea de qué es un blog. Hay una tendencia a cierto vago esencialismo: tener un blog es ser blogger y ser blogger es una categoría única y especial que te permite decir cualquier cosa: es ser una opinión tan válida como cualquiera. Válida sí, pero buena o plausible, muy probablemente no. Hagamos una analogía: ponerte un casco de moto no te hace motociclista; ponerte un Speedo no te hace Phelps. Si eso se cree, entonces no se ha superado la adolescencia. Es la mala lección -o quizás una mala lectura- de los superhéroes: el traje trae consigo los poderes. Quizás la relación entre la religión blogger y cierta cultura del cómic encuentre acá su eslabón perdido.

Es por eso entonces que con toda probabilidad el fenómeno sea distinto según sea el lugar. El bloggerismo no es un esperanto. Me explico: si un académico como Andrew Keen lanza señales de alerta del peligro que corre la vida civilizada con la web 2.0 es porque su vida en EEUU le da buenas pruebas de ello. Pero en el Perú no todo Keen es aplicable. Aquí no podemos hablar de una web 2.0 que dinamita los pilares de, por ejemplo, la discusión o la producción cultural. Porque yo abro los periódicos y lo único que veo es fútbol, dos cables "culturales", entrevistas famélicas a no ser que sean a Vargas Llosa y artículos que se han comprimido a la triste condición de gacetilla o agenda. Por el contrario: quizás los medios locales sean una aterradora prolepsis del mundo post web 2.0 a la Keen: o sea, el mundo de la inanidad, de la idiotez, de lo superfluo, de lo que no importa, de lo prejuicioso, de lo que apenas si se pone en discusión, de las leyendas urbanas. En un escenario así, una herramienta como el blog sí tiene mucho sentido y urgencia. 

Hay varias personas con blog -ya no sé si llamarlos bloggers o si quisieran ser llamados bloggers- que asumen el compromiso de llenar el hueco o forado profundo de la discusión de ideas en los medios escritos de circulación masiva. Este blog lo asume desde sus limitaciones. Porque si lo que nos define como seres humanos es el lenguaje y el lenguaje es la herramienta que nos separa de la barbarie, tiene mucho sentido discutir cada una de las cosas chuecas, absurdas, mentirosas y sospechosas que se dicen en la blogósfera. Es más, es el único camino. Algunos llaman a ese diálogo pontificar. Pero es ridículo que se llame pontificar al hecho de argumentar una idea contraria. De nuevo: parece que no es solo la falta de costumbre de discutir. Es la religión del blogging, la pica-pica anual que celebra la plataforma pero no los contenidos, lo que enceguece. 

Y en el camino de los contenidos aún hay muchísimo camino que recorrer. No he visto mi Google Reader engordar sus suscripciones. Sigo leyendo básicamente lo mismo a nivel local -léase de "asuntos peruanos"- desde hace un año: Utero de Marita, Puente Aéreo -que parece que resucita-, El Morsa, Gran Combo Club y Moleskine. Son estimulantes sobre todo cuando uno está en desacuerdo con ellos. El resto, o es un eco, o es una reiteración, o es solo ruido. Pero, curiosamente, los medios no han preferido reclutar aquella forma del blogging a sus filas. Han preferido mayormente lo último: el entretenimiento sencillo o, con una terquedad atosigante, el soliloquio tedioso de los asuntos del corazón. ¿Es ése el mejor legado de la web 2.0?

Espero que no. El engranaje que falta es cómo hacer un blog económicamene viable, cómo salir de este círculo medio dantesco de la gratuidad eterna. A seguir pensando. 

lunes, 25 de agosto de 2008

Salió el blog de Orwell

Tan prolífico como un blogger, pero publicado cincuenta años después. Así presenta el NYT está gran idea para un blog realizado por una profesora de la Universidad de Westminster en Londres: publicar el día a día de los diarios de George Orwell tal como si viviese hoy día y alistándose para el Blogday. La entrada del 25 de agosto -pero de 1938- empieza así:

Everything in Suffolk is much more dried-up than in Kent. Until the day we arrived there had been no rain for many weeks & various crops had failed. 

Una manera de llevar la obra de un autor a las nuevas generaciones, una vuelta de tuerca de un blog literario, un narrativa que nosotros sabemos cómo termina, pero Orwell no, etc. El experimento se presta a varias interpretaciones. Lástima no más que en las entradas se pueda comentar, pero no discutir con el blogger. ¿Quién dijo que el blogueo es una conversación? Aquí no.

Ya pueden agregar los Orwell Diaries a su reader.

Éxito olímpico y formas de gobierno

O también, ¿por qué China ganó tantas medallas de oro? Según una columna del NYT, porque mezcló muy bien su nueva riqueza con un refinado espíritu autocrático, extremos ambos que, durante décadas, han definido la competencia olímpica de podio.

Leer aquí.

Y para la historia: los momentos más controversiales de las Olimpiadas 2008, según Yahoo. Quizás la mejor: 

"Swim legend Mark Spitz was quoted as being angry that no one invited him to Beijing."


domingo, 24 de agosto de 2008

No crean en "Frases PUCP"

Lo he visto compartido en mi Google Reader y al instante me puse a pensar: ¿qué clase de blog adefesiero es "Frases PUCP"? ¿Supuestas citas textuales de clase de algunos profesores de la Católica -varios con una vida pública fuera del campus-  con nombre y apellido posteados anónimamente por un tal Pando, nombre que quizás represente a uno o a varios? Es la misma dinámica de Puerto el Hueco, aunque en una versión que aparenta transparencia, porque hay cierto trabajo editorial (la forma de presentar los posts y los títulos). Pero no hay que dejarse engañar: el humor de "Frases PUCP" puede tranquilamente ser inventado, distorsionado, sacado fuera de contexto, etc. Y hasta que quien lo haga no se anime a respaldar las citas con su nombre, el blog queda como lo que es: un espacio proclive a la mentira. 

"Frases Pucp" está participando en el concurso de los mejores blogs de Páginas Amarillas. Felizmente, el concurso, con buen criterio, especifica en una de sus bases:

Los blogs deben respetar el marco legal del Perú, especialmente en lo que concierne a los derechos de la persona, la familia y la propiedad intelectual. Su contenido no debe lesionar, agraviar o discriminar a las personas. En caso de contravenir esta disposición la participación quedará anulada automáticamente.


Entonces yo daría por descontada su descalificación. Vale la pena repetir: no creer en "Frases Pucp". 

viernes, 22 de agosto de 2008

Bloggers van, bloggers vienen: más sobre la web 2.0

Intentando volver sobre mis pasos sobre lo escrito hace unos días me topé con una sorpresa: el blog "No me quiero casar" de Alejandra Cosa de Peru21 -en el que escribía sobre su visión amorosa del mundo- fue dado de baja sin previo aviso. Al menos, ya no aparece en el índice de blogs del home del diario (1). ¿Qué pasó? No sé, pero si un blog se cierra creo que al menos cabe un post de despedida. ¿Habrá alguna relación entre lo que escribió la blogger Costa sobre lo incivilizado de la web 2.0 y su desaparición? Ni idea. Que mediten sobre el tema los teóricos de la conspiración.

Visto desde el lado amable, la onda web 2.0 para los casos del corazón parecería ser un juego inocuo (2). Renato Cisneros del blog "Busco novia" o la Costa son el eslabón del blogging más manejable en cuanto tienen todo de entretenimiento. Pero, ¿qué sucede cuando el furor de la Web 2.0 contagia cada vez más y más el periodismo de investigación y de opinión? La revista Prospect había prometido un artículo de Andrew Keen cuando intentó explicar el triunfo del teólogo Fethullah Gülen en su encuesta por internet que buscaba al intelectual más influyente del mundo. El artículo de Keen ya está online y se concentra en la revolución de la dinámica de la vida intelectual pública que en estos mismos instantes opera el blog más influyente del mundo a decir de algunos: el Huffington Post, obra de la socialité nacida en Grecia Arianna Huffington. Tal como Google ha revolucionado la información, dice Keen, y tal como Wikipedia ha reescrito la enciclopedia, el Huffington Post ha revolucionado la forma en que se elaboran y muestran las noticias. El Huffington Post recibe 5.5 millones de visitas al mes y el artículo de Keen analiza en su totalidad este caso.

El círculo virtuoso del éxito de la Huffington empezó en el 2005 cuando le solicitó a sus amigos intelectuales o personajes célebres más cercanos -entre ellos, Richard Dawkins- artículos y opiniones gratuitos para ser colocados en su web. Pronto, estas celebridades intelectuales llamaron a más celebridades y las visitas y los lectores se multiplicaron como una epidemia. Si la lógica de un negocio en internet como la de Google en sus versiones YouTube o Facebook se apoya en su capacidad de generar contenido gratuito y luego vender publicidad por el tráfico, dice Keen, lo de Huffington es exactamente lo mismo. Pero este sistema va a contracorriente de los medios noticiosos tradicionales americanos: estos medios deben pagar no solo a redactores, sino también a editores y a fact-checkers, entre otros intermediarios. El "HuffPost", como se le llama, rara vez edita los contenidos de sus plumas contribuyentes. Esta web -o megablog- solo necesita un staff de 50 personas y solo ellos manejan el tráfico de millones de visitantes. Desde este punto de vista, no es sorpredente que los medios tradicionales en EEUU estén en crisis, dice Keen, sobre todo considerando que aún cuando reencarnen online, es imposible que sus precios de venta de publicidad se mantengan al mismo nivel. La web del Washington Post, con sus nueve millones de visitantes al mes, aún pelea por tener ganancias online.

¿Pero cómo logra el Huffington Post que sus contribuyentes escriban gratis? Aquí entra algo que ya se lo había escuchado a Luis Carlos Burneo cuando hablaba de qué beneficios económicos le traía su exitoso blog "La habitación de Henry Spencer": la posibilidad de tener visibilidad pública gracias a su buen trabajo gratuito en internet le daba opción de conseguir trabajos remunerados. Para Keen, esto va directamente al corazón cultural de la revolución de la web 2.0: lo que se pelea en un mar de información infinito es atención. Estamos en una economía de la atención y la notoriedad. Ofreciendo contenido gratuito uno se publicita a sí mismo. (3)

¿Cuál es el problema entonces? El problema que ve Keen es la confiabilidad de la información. Si los contenidos se ponen en manos de unas cuantas personas, ¿cómo harán estas personas para hablar sobre lo que no pueden conocer, pero que nosotros como público necesitamos conocer? Por ejemplo, ¿qué sucede con las secciones de noticias internacionales de los diarios, que cada vez se reducen más en los diarios grandes del mundo, y que en el Perú se sustentan casi exclusivamente en la información de agencias y no en redactores de planta? Si una web como el Huffington Post funciona es porque la confiabilidad de sus opiniones se deriva de la confiabilidad de la información que recibe de los medios tradicionales. Pero con su éxito, paradójicamente, está ahorcando poco a poco sus propios suministros. La última línea de la argumentación de Keen es la siguiente: con opiniones basadas en información mala o incompleta, la democracia representativa (cuán importante es reforzar este adjetivo en estos tiempos) sale perdiendo.

Porque la versión de la democracia del HuffPost es el periodismo ciudadano: en medio de la crisis de la información es el ciudadano de a pie quien tiene la responsabilidad de informar, posibilidad que tiene a la mano gracias a las nuevas tecnología digitales. Con una cámara todos tenemos la opción de ser periodistas (4). ¿Pero realmente se puede? Keen explica cómo esta versión del periodismo se tropieza con sus propios pasadores sueltos, básicamente por falta de entrenamiento. ¿Hay alguna salida? Keen presenta dos modelos exitosos y británicos del negocio de la información online:

The Guardian, for example, which has pioneered the most innovative consumer news website on either side of the Atlantic and which has just acquired the paidcontent.org technology blog for around $25m, is owned by the non-profit Scott Trust, which is committed to protecting the editorial integrity of newspapers. The publicly-funded BBC, with its licensing model and innovative in-house internet products like the iPlayer, is another example of high-quality news media which hasn't been undermined by free online content.


Las cartas están echadas. Ya veremos cómo se desarrollan las cosas en el mundo y cómo localmente varían los contenidos de los blogs de las webs de los diarios con el tiempo. Lean el artículo completo. Lo mío es una traducción guiada por mi esforzada, aunque seguramente insuficiente, capacidad de síntesis.

Un comentario final y tangencial: qué buena idea ha tenido el New York Times de incorporar a los comentarios de sus lectores una relectura editorial. Ahora, en algunos artículos es posible ver resaltados en azul los comentarios que dicen algo bajo la etiqueta de "Editor's selections". También es posible hacer click y solo leer las selecciones: la tecnología al servicio de la inteligencia y sin negar el aporte del público. Por ejemplo, ver aquí cómo funciona esta dinámica en esta nota sobre la lectura en internet que de hecho también merecerá un post en algún momento.



(1) El último post es el 1 de agosto y el último comentario del 12 de agosto.

(2) Estrictamente hablando no pienso así, en la medida que el amor usualmente motejado de "irracional" con aire festivo merece y
tiene hipótesis muy plausibles que lo explican. Lo pongo así: creer en las opiniones de Renato Cisneros sobre el amor en su blog "Busco novia" es como creerle al Chamán del Norte cuando habla amarres, pócimas y amuletos. El sentido común nos dice que tirar mucho no te hace un gran teórico del amor, de la misma manera que decenas o centenas de manzanas cayendo sobre tu cabeza no te hará necesariamente postular la ley de la gravedad.

(3) En palabras de Keen: "the "razor-blade model"—giving away the razor for free and then making money from sales of the blades."

(4) En una entrevista que le hizo Luis Carlos Burneo a Javier Albarracín de Perublogs sobre el concurso de los "20 blogs peruanos", éste mencionaba muy interesantemente que la revolución de los blogs nos llevaría a un grado tal de segmentación que finalmente el usuario podrá ver "las noticias de (su) barrio" y "por los mismos bloggers del barrio". Es interesante, además, leer esta nota de La Republica del 2007 sobre "La revolución del blog" a la luz de las ideas de Keen.

jueves, 21 de agosto de 2008

¿Piconería americana?

Después de varias catástrofes de su país en las pistas atléticas de Beijing 2008, algunos periodistas norteamericanos se preguntan si el jamaiquino Usain Bolt es un freak de la naturaleza o un buen ocultador de aquellas sustancias ilícitas que han mejorado su performance. Uno de esos periodistas es Jeré Longman del New York Times que se hace algunas preguntas interesantes sobre el doping y si sobre las Olimpiadas -o cualquier otro evento- deberían quitarse las caretas de una competencia libre de sustancias y asumir con toda la honestidad del mundo que, para ser un deportista de elite, es imposible no asociar las drogas -leer la palabra sin su matiz moral-  de los récords humanos. La idea también tocaría, por supuesto, a Phelps. Aquí unos párrafos:

It is a futile parlor game to guess who is and is not using illicit substances. Only one thing is certain, as I have written before: Not a single performance at the Olympics, nor in any other elite sport, can be believed with any certainty to have been achieved without banned performance-enhancing drugs.

A clean urine sample means nothing. In fact, to get caught at the Olympics, where athletes know they will be screened, is more akin to failing an I.Q. test than a drug test.

Gina Kolata of The New York Times wrote last week that the latest way to beat a urine test is to drop in a grain of powdered laundry detergent. Brighteners, which are enzymes that break down proteins, will destroy EPO and human growth hormone in the sample.

El artículo completo, aquí.

lunes, 18 de agosto de 2008

Himnos

Martín Tanaka hace un aporte a la relatividad en el gusto de los himnos nacionales con un link en su blog. Un periodista de The Guardian tuvo la paciencia de escucharse los más de doscientos himnos de los países que participan en la Olimpiadas y, con oído atento y concentración imparcial, hizo su top 10, lista en la que está está el himno de Uruguay. Este ranking individual parece confirmar eso que dice Tanaka: todos creen que su himno nacional es el más bonito. Aún así, sigo creyendo que el del Perú está muy bien. ¿O estoy loco de amor por mi patria, yo que pienso que el patriotismo es irracional? 

Sigo viendo las Olimpiadas y, más allá de tener que soportar a periodistas medio flojos que apenas si saben otra cosa que no sea de fútbol -comentario que no va a Eddie Fleischmann, que me parece es el único que hace un esfuerzo por empaparse de todas las disciplinas con cierta sensibilidad-, también he llegado a considerar insoportable el himno de Beijing 2008 (1), lo que me hace pensar que la categoría "Himnos de justas deportivas" es otro gran rubro de la música popular, al menos para los que tienen debilidad por estos estribillos fáciles y pegajosos, y que sin duda son también adictos a la nunca bien ponderada categoría de "TV Themes", asunto que será tocado en un post futuro de profundo ocio.

En realidad, este comentario solo tiene como objetivo rescatar la canción que más recuerdo y la que me parece más entrañable de los eventos deportivos que he vivido con el oído. Es "El mundial", tema oficial de Argentina 78, compuesta nada menos que por el legendario Ennio Morricone. Otros prefieren la de Giorgio Moroder -otra leyenda, pero de la electrónica, o quizás, la protoelectrónica- y su tema para Italia 90. Pero aquí Morricone. Manos al pecho:




(1) Lo que yo considero insoportable es la cortina que pone ATV, que no es estrictamente el himno oficial. En realidad, hay un montón de canciones "oficiales" en estas Olimpiadas. Son como 30, en esta especie de epopeya china por contagiarnos el lema de "more is more". Pero creo haber llegado a la oficial-oficial, la que escogió el gran Zhang Yimou, director también de la ceremonia de inauguración:



sábado, 16 de agosto de 2008

Madonna comparada

En los ochenta, según recuerdo, no era muy políticamente correcto, si eras hombre y adolescente, decir que la música de Madonna te gustaba. Pero ya son 50 años de la diva y lo menos que podemos decir es que algunos hemos crecido con ella. Aquí mi biografía a través del groove madonniano:

La primera canción que me gustó. "Borderline" (1984) y cuarto single del primer disco.




La prueba de que Madonna era más que una tontona saltarina. La gran balada "Live to Tell" (1986). Me sigue gustando este sonido. A diferencia de otras melancolías, la del pop ochentero fue siempre diurna, nunca derrotista ni asfixiada. Pero quizás todo sea mi imaginación.




A Madonna le perdí el rastro después de Like a prayer (1989) y su video erótico-religioso con las famosas cruces en llamas. A inicios de los noventa su onda dominatrix no la comprendí mucho y su libro Sex me pareció algo reiterativo. En general, Madonna parecía cargada de statements a medio camino entre el feminismo y el libertarismo sexual, asuntos que creo que habían quedado bastante claron diez años antes. Y creo que en ese rollo la música salía perdiendo. Pero en 1998 me crucé con el siguiente vídeo y caí rendido. "Ray of light" de la mano de William Orbit era una Madonna al borde de los músculos del rock and roll, incluso forzando su voz muy por encima de los límites de su modesto rango y su tierna desafinación natural. Y vistiendo solo una casaca de jean: agudo contraste con su otrora imagen llena de adefesios, homenajes a la Monroe o excesivo glamour.




En esta misma onda también está "Beautiful Stranger" (1999) , canción que pudo haber sido firmada tranquilamente por John Sebastian y The Lovin' Spoonful. 



Jamás creí que Ray of light pudiera ser superado. Pero Music (2000) fue un mejor disco aún. Y ahí acabó mi romance porque los últimos discos de Madonna me han producido total indiferencia, salvo chispazos. Feliz cumpleaños de todos modos.

Pegado a las Olimpiadas

Ando pegado a las Olimpiadas. El imposible triunfo de Phelps sobre el serbio Cavic en los 100m. estilo mariposa por 0.01s se ha chocado contra una pared: la negativa de la FINA (la Federación Internacional de Natación) de mostrar las fotos oficiales de la final, es decir, aquellas que comprobarían que la uña o el callo de Phelps llegaron primero. Según comenta el director ejecutivo, Cornel Marculescu, las fotos dejaron satisfechos a los del equipo serbio, por lo que no es necesario revelarlas a la prensa. Extraña decisión.

Como le escuché al comentarista americano en el video de la carrera que por breves minutos estuvo colgado en YouTube antes de desaparecer en el éter "0.01s es lo más cerca que se puede estar". Es verdad: el cronómetro solo marca hasta centésimas de segundo. Menos que eso, sospecho yo, una llegada así de pegada debería ser considerada un empate. Lo que nos lleva a la filósofica pregunta de si es posible realmente el empate, la simultaneidad absoluta, la sincronía perfecta. Porque si seguimos partiendo el tiempo y metiendo la nariz en el mundo microscópico de las medidas diminutas, podríamos decir que Phelps ganó por diez milésimas. Y en un diez cabe todo un universo.

Aquí una excelente secuencia de la victoria vía Sports Illustrated. El error -si se puede hablar de error- de Cavic fue llegar a la meta deslizándose. Phelps decidió darse un último impulso con los brazos en un acto de ciega desesperación. Pero la brazada llegó hasta la mitad no más porque sus manos se encontraron con la pared y la medalla de oro. Las fotos 5 y 6 comprueban, para mi gusto, que Phelps llegó primero. La foto 6 es una ampliación de la foto 5: la mano de Cavic que aún no toca la meta.

miércoles, 13 de agosto de 2008

Olímpicas controversias

Estos de Beijing también serán recordados -además de la proeza del nadador Phelps de ser el atleta más medallero (de oro, se entiende) de todos los tiempos- como los juegos de las olímpicas controversias sobre lo políticamente correcto. Muchos se han incomodado por las imágenes digitales de los fuegos artificiales que se vieron -y engañaron hasta al más meticuloso- en la transmisión en vivo . Otros, muchos más, por el playback de la tierna niña que cantó en la inauguración, reemplazando a la niña de la voz original que, al parecer, no era tan linda para los organizadores. En estos mismos instantes algunos de los jugadores españoles del equipo olímpico de baloncesto todavía se preguntan qué de malo tiene que todo el equipo se jale los ojos parodiando a un ciudadano chino para una foto publicitaria. El aviso salió en el diario deportivo Marca de España, pero llamó la atención de The Guardian y de ahí rebotó en el New York Times y, por consiguiente, al mundo entero. Pero Pau Gasol, jugador de Los Angeles Lakers y la cabeza pública más visible del equipo español, entendió por fin que la foto fue una mala idea. Las disculpas ya se hicieron, pero en España no habido mayor reacción salvo el apoyo. No es inexplicable: España es candidata a medalla en la disciplina.

Esta buena nota de Yahoo Sports también llama la atención sobre otras controversias racistas en el deporte español. Por ejemplo, Luis Aragonés diciéndole "negro" a Thierry Henry durante un entrenamiento en el 2004. Al igual que el equipo español de baloncesto y los hinchas, Aragonés tampoco entendió por qué la gente se incomodó tanto. También en el 2004, en un partido de exhibición en Madrid, varios jugadores negros del equipo de Inglaterra escucharon ruidosos sonidos de mono lanzados desde las graderías cada vez que tocaban la pelota. Este año seguidores del corredor de Formula 1 Fernando Alonso se pintaron la cara de negro mientras llevaban polos que decían "la familia de Hamilton" en referencia al rival de Alonso, Lewis Hamilton.

¿Qué clase de racismo es el racismo del racista que no comprende que es racista? Yo sospecho que este tipo de racismo no tiene idea de que el racismo existe porque nunca lo ha sufrido o que solo cree que existe en los libros de historia y en los relatos de barcos trasatlánticos cargando esclavos. Creo también que este racismo lleva implícita la idea de que solo el racismo físico es racista, es decir, aquel que se traduce en acciones como una patada, un puñete, un escupitajo, un detención arbitraria, una golpiza o un asesinato. En cambio, los chistes, las bromas o las parodias, según esta forma de ver las cosas, no serían racistas, aunque busquen la burla, la sorna, el chongo fácil o la disminución pública del otro solo porque es de una raza o un físico particular. Y, normalmente, cuando alguien señala estas expresiones racistas considerándolas como tales, algunos reaccionan diciendo que es por un excesivo celo de lo políticamente correcto. ¿Es así? ¿Por qué es importante señalar el racismo aparezca en la forma que aparezca?

Básicamente porque estamos hechos de ideas y las ideas se propagan y contagian con una facilidad increíble. Es probable que tú seas incapaz de golpear a alguien por su raza, pero si eres un deportista de élite y haces algo que puede ser interpretado como racista, te aseguro que habrá alguien -tu fan, que como fan apenas si reprime su irracionalidad-que lo tomará de la peor manera, o sea, de la manera celebratoria, carnavalesca, y que reproducirá e imitará tu gesto inocente hasta convertirlo en un arma peligrosa. Celebrar la inocentada racista -y no censurarla- es echar una pajita más a la fogata de la xenofobia. 

Revisando los blogs de Peru21 me topé con un post de Carlos Carlín y otra muestra del racismo chispoteado, del racismo "no fue mi intención". Su post le pide a los usuarios que colaboren con su memoria para buscar la frase más divertida de las celebridades. El propio Carlín empieza con esta deliciosa frase de Edith Tapia: "no escribiré como Hamlet, pero estoy aprendiendo..." (aunque el comediante aclara que no sabe si es literal). Pero una de las comentaristas le recuerda esta frase de su compañera Johanna San Miguel en su blog en Terra (al que no puedo entrar no sé por qué):

Carlin los comentarios racistas de tu amiga la pituca alicaida de la san miguel cuando rajaba de Monica Cabrejos �??¡Ay, Cabreja, cómo debes estar jalándote las greñas y la bemba! ....


La respuesta de Carlín:

la frase me parece agresiva alicia. viene de estas broncas faranduleras que ya nos tienen hartos a todos, y no es por defender a johanna pero te aseguro que aunque pueda parecerlo no es racista. en el mismo sentido podriamos hablar de agresion cuando se refieren a ella como gordita. creo que ambas deberian relajarse. ya se lo dije a la chata y lo mismo le digo a monica. hay publico para ambas!.


El caso también llamó la atención de Maritza Espinoza en La República. Lo de la San Miguel fue algo peor: 

"¡Ay, Cabreja (se refiere, obviamente, a su competidora de horario), cómo debes de estar jalándote las greñas y la bemba! ¡Ya quisieras, enorme macaquín, parecerte un poco a mi Leysi!"


Pero imagino que para la comedia las disculpas no son siempre necesarias, ni siquiera admisibles. La San Miguel respondió que ella escribe en su blog lo que se le da la gana (nota de Ajá). Como los del equipo español, la San Miguel tampoco entiende por qué tanto chongo.

En estos casos de humor y chacota racista es difícil no recordar lo que le sucedió a Michael Richards -Cosmo Kramer en Seinfeld- cuando en una chispoteada de muy agresivo racismo, lo pensó bien luego y se disculpó. Pero lo mejor fue que lo hizo teniendo a su compañero Jerry Seinfeld escuchándolo. Sucedió en el programa de David Letterman hace un par de años:



El comediante pidiéndole a un comediante amigo que se explique bien y que se disculpe. No pues, eso es demasiado por aquí, de ciencia-ficción.


Además: Una nota del New York Times: "Spanish Insensitivity Should Be Punished" y el caso del iraní que, se sospecha, no quiso nadar en la misma piscina con un israelí.

Otrosí: los editores de la web del NYT a veces piensan las cosas dos veces. Ayer me di cuenta de cómo cambiaron un titular en una nota sobre los récords mundiales rotos en natación (el primer titular era algo franco con la sospecha, el segundo algo más equilibrado y más creativo). Y, ahora, en la nota de los españoles transformaron el titular a una pregunta "Should Spanish Insensitivity Be Punished?", eliminando el tono enfático de la versión original, la que se ve arriba. En realidad, es un buen cambio: la nota no pedía un castigo y tampoco tenía un corte editorial.

Más sobre el tema: el COI se pronuncia sobre la foto que, ahora me entero, también tuvo una contraparte femenina. 

lunes, 11 de agosto de 2008

Los periodistas impertinentes

A García le ha caído duro por ponerse pico a pico con un periodista de RPP. Las lecturas más pesadas (la de Alvarez Rodrich por ejemplo) interpretaron el episodio como un maltrato. Eso de sugerir el despido de un periodista es casi un abuso de autoridad. Pero para muchos del gremio, el que un funcionario público pierda los papeles frente al micro es más bien una condecoración, la señal de que algo se está haciendo bien. García puede decir lo que quiera, pero RPP no tiene por qué hacerle caso.

Vi a Rosa María Palacios también llamando la atención sobre el episodio. De nuevo: defensa cerrada al gremio y aclarando que ellos solo hacen su trabajo. Lo que yo vi fue una pregunta muy poco concreta del periodista y, en un primer momento, hasta pensé que García reaccionaba bien, intentando discutir para ir al fondo del asunto. Y también vi que el periodista de RPP no se chupó: siguió preguntando, una y otra vez, hasta provocar el descalabro impaciente de García.

La mejor lectura del episodio la ha tenido Aldo Mariátegui de Correo:

Es cierto que el periodista demostró no estar enterado de los detalles del porqué el señor Arana es cuestionable (no fue nada profesional de su parte ir tan poco preparado, encima para ponerse a encarar sin sustento sólido al actor político más importante del país; para sacarle el pellejo al regresar a la Redacción por imbécil), pero hizo muy mal García en ponerse a maltratarlo así.
Más calma, paciencia y buen humor, ya que ese tipo de reacciones abonan a la creencia popular de que García es un altanero malcriado, lo que parece ser una de las razones de que le esté yendo tan flojo en las encuestas.

Al parecer el personaje público casi siempre tiene las de perder cuando está frente a un micro, por más que no esté frente a un periodista preparado, sino a un impertinente. Los periodistas hacen su trabajo, es verdad, pero a veces friega -y uno lo ve todos los días- que lo hacen mal, buscando el trastabilleo o la declaración destemplada. Hacer perder la paciencia es un buen truco para el titular. 

Un caso de este tipo sucedió hace poco con una reportera de Magaly y la guapísima actriz Angie Cepeda. La reportera pedía saber sobre su supuesto romance con Christian Meier, tema de gran interés nacional. El acecho fue tan insistente que Alicia Bisso, encargada de prensa del Festival de Cine de Lima, le espetó un "eres una impertinente", frase que desató las iras de la cada vez más descontrolada Magaly Medina, pero que a la tribuna más civilizada de la teleaudiciencia sonó sin duda como una voz proveniente de la razón. En efecto, cuando Magaly cacarea que es su deber de periodista saber de esas hipotéticas intimidades y, por si fuera poco, exigiéndole además a los involucrados una declaración sobre el tema, uno no puede sino pensar que está delirando. La Medina se comporta tras el micro como García lo hace frente a él: con una soberbia de burbuja, ensimismada y solitaria. Una olvida los límites del periodismo; el otro, los deberes de un funcionario público.

La línea entre el buen periodismo y la impertinencia es borrosísima. Pero que hay periodistas impertinentes, los hay. De haber suerte e inteligencia conseguirán con buen humor una respuesta digna de bajada o de sumilla, sobre todo en la sección de espectáculos (1). De ser torpes, poco informados, irrespetuosos y achorados, una dosis de indiferencia no les vendría mal. Finalmente, no hay impertinencia más provechosa que la de estar bien informado.

(1) Un buen ejemplo es la divertida y fugaz entrevista de Henry Spencer a Mario Vargas Llosa.

domingo, 10 de agosto de 2008

La ilusión de los fuegos artificiales

Yo también me quedé medio alucinado con la inauguración de las Olimpiadas. Pero lo que vimos en la TV fue, en parte, cosa de gráficos por computadora. Al menos así lo cuenta esta historia en el Telegraph de Londres. De una forma u otra: qué tal precisión. Esto supera el antes y después de los gráficos de Jurassic Park en 1993. Otro récord olímpico roto.

Parts of the spectacular Beijing Olympics opening ceremony on Friday were faked because of fears over live filming, it has emerged.

viernes, 8 de agosto de 2008

El vaso medio lleno de China


Así como en las discusiones sobre el racismo peruano algunos ven la persistencia de antiguos patrones coloniales de comportamiento, mientras que otros son optimistas respecto de sus cambios y quizás su gradual retroceso, la situación de los derechos individuales y humanos en China, a propósito de las Olimpiadas, también han merecido mucha discusión. ¿China merecía ser sede de los juegos a pesar de ser como es? ¿Es el sistema vertical de siempre o se pueden detectar centímetros positivos de desplazamiento? En esta nota del New York Times se discute el tema y se concluye que lo de China es para verlo, a pesar de sus fallas, como un vaso -o un bidón, por lo gigante- medio lleno.

Much remains unfree here. The rights of public expression and assembly are sharply limited; minorities, especially in Tibet and Xinjiang Province, are repressed; and the party exercises a nearly complete monopoly on political decision making.

But Chinese people also increasingly live where they want to live. They travel abroad in ever larger numbers. Property rights have found broader support in the courts. Within well-defined limits, people also enjoy the fruits of the technological revolution, from cellphones to the Internet, and can communicate or find information with an ease that has few parallels in authoritarian countries of the past.

“Some people will tell you, look at the walls, and say they are still pretty high, while others will tell you that there is a lot of space between the walls,” said Nicholas Bequelin, a China specialist at Human Rights Watch. “Both things are true.”

Otro rubro a destacar como consecuencia del deporte: la nueva arquitectura de Beijing. También del New York Times linkeo esta excelente infografía multimedia sobre los nuevos y espectaculares edificios de la ciudad. Y, por cierto, observando estos esfuerzos titánicos de planificación y derroche me pregunto con qué exactamente está soñando el presidente García cuando imagina una sede olímpica. Porque anoche fui al centro de Lima en hora punta y me encontré con lo que un Basadre pesimista etiquetaría como "el problema sin posibilidad": el tránsito. También me pregunto cuál sería la construcción capitalina que mejor representa la modernidad y nuestros admirables crecimientos en las cifras macro. ¿Cuál es el gran edificio de Lima? No me digan que es el de Interbank de Hans Hollein. Porque la verdad es que me deprimo mucho cada vez que paseo por las calles y veo cada edificio horroroso que se levanta en este período de construcción feroz: son oportunidades desaprovechadas para hacer de la ciudad un mejor lugar donde vivir o, ya que muchos ponen su corazón en el turismo, de hacer del city tour una experiencia más o menos agradable. ¿Dónde están los arquitectos con buen gusto?

miércoles, 6 de agosto de 2008

Pamuk y los accidentes en las pistas

Es un error pensar que no es posible sacar una moraleja de la racha de accidentes de tránsito en el Perú. Es más, se puede sacar hasta una novela. Solo que ya se hizo: La vida nueva (1994) de Orhan Pamuk es un libro extrañísimo, pero fascinante que con una arbitrariedad por momentos hipnótica mete a su protagonista en el laberinto de las pistas de Turquía -y dentro de lo que nosotros llamaríamos buses interprovinciales- en búsqueda del amor y, cómo no, del sentido de la vida. Este frenesí de la búsqueda es casi suicida por las altas probabilidades de sufrir un accidente. Al parecer, en Turquía, esto fue realmente un problema hace algunos años atrás.

Pero (spoiler alert) antes de convertirse en una road movie de delirio la historia empieza muy tranquilamente en un dormitorio y con la lectura de un libro crucial. El libro que le cambia la vida a Osman, el protagonista, estuvo antes en manos de una chica preciosa de la cual se enamora en la universidad. Si en Dante la "vida nueva" -a la que la novela hace referencia- empieza con la mirada de Beatriz que está a su vez conectada con la divinidad, en Pamuk el camino empieza con la lectura, con la idea de un libro que lo explica todo. El impulso del amor unido al impulso por leer -quizás sean lo mismo si el amor es apropiación- lleva la historia adelante, y a Osman a una aventura donde prácticamente todo es posible: conspiraciones contra el libro, el asesinato de un doppelganger, casualidades demasiado casuales, el encuentro con el autor del libro, la búsqueda del origen de un caramelo tradicional turco, la resignación del triunfo de Occidente sobre la cultura turca, etc. Quizás para algunos la historia no tenga ni pies ni cabeza -y en cierta forma no los tiene deliberadamente-, pero a diferencia de Rushdie -otro experto en narrar escenarios abigarrados- el lenguaje de Pamuk en esta novela se mantiene siempre sencillo. Por eso es casi imposible dejarlo apenas se empieza, como a mí me sucedió. Al final, Osman tiene su anhelado encuentro con el accidente último en la ruleta rusa de los viajes en bus, ese que supuestamente lo llevará a la "vida nueva" que para él empezó mucho antes, quizás sin darse cuenta. Un buen resumen de este viaje fantástico es esta cita de Dante que Pamuk pone en boca del protagonista: "Puse el pie en esa parte de la vida a la que no debe pasar aquel que pretende volver atrás". También es una buena explicación de las transformaciones que la lectura hace posible. O de la existencia misma: una vez nacido, no se puede volver atrás, y solo con la muerte, o minutos o segundos antes de ella, podemos darle un sentido a nuestros mojones vitales esparcidos sin ton ni son.

Turquía y los accidentes. Leí La vida nueva el año pasado, pero recién hoy me puse a rebuscar la relación entre los turcos y los accidentes recordando el argumento de la novela. En la búsqueda encontré este pequeño documento en PDF con algunos datos interesantes sobre cómo Turquía bajó su número de muertes en las pistas. Empieza con esta frase que cae como un bloque piedra:

Decreasing fatalities by 26.27% was not a coincidence. Turkey took necessary and important measures in order to reduce serious accidents.

El documento es un resumen de los logros turcos en la seguridad vial en el período 1995-2004. En 1995, un año después de la novela de Pamuk, el total de muertes en las pistas fue de 6,004. Pero, claro, de un total de 62 millones de turcos.

Alejandro Escovedo

Parece que este es un año de buenos discos porque, al menos por aquí, se van recomendando varios. Uno más que es all killer y no filler: Real Animal de Alejandro Escovedo, 57 años, padres mexicanos y una legendaria familia musical. Colapsó en el 2003 por una hepatitis C que demoró mucho en tratarse y sin seguro social los amigos pusieron el hombro y colaboraron con un disco tributo. Ya está recuperado y contratado por el mismo agente que maneja a Bruce Springsteen las cosas para el rockerismo otoñal se ven más veraniegas que nunca. Nada mal para un encaletado alucinante.

Real Animal (su noveno disco, así que ponerse al día con los anteriores) es un perfecto equilibrio entre el rock y el pop, del tipo que Bowie refinó en el Scary Monsters (1980): crudo, pero sofisticado. No tiene nada de raro: Tony Visconti es el productor y ambos se la ingeniaron además para incluir una especie de remake de "Ashes to ashes" llamado "Golden Bear". Pero si algo no se tomó de Bowie, aunque Escovedo ame el glam, es su tendencia al histrionismo: la mal llamada virtud de la honestidad en el rock and roll aquí tiene un ejemplo.

Escovedo y Springsteen en uno de los hits del año, por cortesía de radio Puerto Montt. "Always a friend" en vivo y primer track de Real Animal:


Algo de rock and roll comparado. La onda de Bowie en el Scary Monsters. Aquí "Teenage Wildlife":

martes, 5 de agosto de 2008

El placer estético y la patria

Eso de ser la segunda bandera más bonita del mundo no lo creo mucho. Tres franjas, dos rojas y una blanca no me parece nada especial. Pero también es cierto que soy particularmente ciego para la artisticidad visual. Sobre el Himno Nacional el ánimo es distinto: desde niño me gusta escuchar y cantar el himno, placer que me dio gusto ver confirmado con el comentario de un profesor inglés que, en el colegio, se molestó porque el manchón adolescente durante las asambleas apenas si entonaba con ganas las notas sobre la cortina del viejo 45 que sonaba a través de un par de megáfonos. Al ver tan poco entusiasmo dijo algo así como: "me parece el colmo que no canten con ganas; y eso que tienen uno de los himnos más bellos que he escuchado". No se refería a la letra (la letra es hija de su época y no la hija más linda), sino a la música. El profesor, además de experto en química, su materia, también era (o es) un músico bastante solvente y eso le dio, a mis doce o trece, cierta credibilidad. Para mis adentros quedó entonces confirmado: el himno peruano es un hit.

Pero por más ánimo patriótico que nos embargue la verdad es que el himno no es fácil de cantar. Una mirada al vuelo de la melodía sobre una partitura revelará que para entonarla bien necesitaremos de un gran oído o, de lo contrario, saber algo de música. Para el coro no tanto. Pero para la estrofa sí. No se abundará en detalles técnicos -que hablen los expertos- pero para un aficionado algunas escalas de la estrofa -que es estupenda- pueden ser una tortura si no se piensa bien qué notas se están cantando. Esto se descubre a costa del placer estético cuando el himno suena a un amasijo incomprensible si es entonado por una masa patriótica y espontánea desde el "largo tiempo" del peruano oprimido. Lo recuerdo bien en las asambleas del colegio: los desorejados eran mayoría, pero era una consecuencia natural de la dificultad.

Ya se sabe de las clases de cívica. El himno fue compuesto por José Bernardo Alzedo, quien tuvo una vida muy interesante como maestro de capilla (Kapellmeister) de la Catedral de Santiago, cargo al que fue nombrado en 1847. En total, el talentoso compositor peruano vivió cuatro décadas en Chile, país al que migró apenas ganó el concurso del himno en 1821 y al no poder ser sacerdote en el Perú por su raza. Al igual que Pancho Fierro, el Kapellmeister Alzedo era mulato. 

Sin embargo, a pesar de su conspicuo lugar en la historia de la música peruana y quizás la más importante del siglo XIX, la obra de Alzedo todavía permanece en la oscuridad. Al menos así consta en el prólogo a la segunda edición (2007) del excelente compendio de ensayos La música en el Perú escrito por el Dr. Raúl Romero de la PUCP. Son cuarenta manuscritos en la Biblioteca Nacional de Lima y veinticuatro obras en Santiago, a los que la academia no le ha prestado mucha atención. "Casi ninguna", dice Romero. Mis datos sobre Alzedo (1) provienen del ensayo escrito por Enrique Iturriaga y Juan Carlos Estenssoro en 1985. Las cosas en más de veinte años al parecer no han cambiado un ápice. 

Pero el Himno por sí solo aún tiene mucho pan por rebanar en su propia historia. En junio de este año Caretas publicó un artículo -algo confuso para mi gusto- alertando al público de que la versión que hemos estado escuchando por años no es la original, sino una pirata. La República también hizo eco de la historia pero siendo algo más claro con el sensacionalismo: siguen siendo las mismas notas y la misma armonía, pero con una instrumentación distinta. El propio Miguel Harth-Bedoya -el director de orquesta que descubrió las diferencias de instrumentación y sus versiones- lo explica en un vídeo de El Comercio. Me da la impresión -solo la impresión- de que es una discusión de sutilezas imperceptibles para el gran público, aunque para la musicología sea sin duda muy interesante. 

Porque más allá de originalidades y piraterías, lo real es que el Himno -como la bandera de mi adorada Leysi- ha sufrido transformaciones a lo largo del tiempo a pesar de su intangibilidad por ley, pero de esas que el Ministro de Defensa consideraría más bien un homenaje patriótico, lo que estaría muy bien porque si de algo está compuesta la patria es de sus ciudadanos.

La versión tradicional e instrumental aquí:




Aquí con el aturdidor bel canto de Juan Diego Flórez, que no me conmueve mucho, con perdón de los fans:




Javier Echecopar y su excelente versión en guitarra clásica, para un patriotismo de cámara. Solo audio, aquí.

Luego, recuerdo haber escuchado una versión del Himno completamente jazzeada e instrumental para guitarra, aunque no sé a cargo de quién o quiénes (creo que de Lucho Gonzáles). No la encuentro. Solía aparecer a medianoche en canal 4. A ver si alguien me ayuda.

Aquí una versión bien norteamericanizada a cargo del grupo de Jaime Cuadra. En el saxo el gran Carlos Espinoza y en la voz a lo Beyoncé Mariana Coello. (2)



Y por último, el poeta Cachuca con Los Mojarras:



Caray, cuántas denuncias se le vienen al Ministro. ¿Quién lo ayuda?


(1) He visto el apellido de Alzedo escrito con "z" y con "c". Uso la ortografía que usa el libro.

(2) Curiosamente en uno de los comments en YouTube sobre esta versión se puede leer: "..no me convence, el himno nacional se canta de un solo modo y como simbolo patrio se debe respetar."

viernes, 1 de agosto de 2008

Una última de Leysi

Recién pude leer lo que escribió Fernando Vivas sobre el caso de Leysi Suárez hace unos días. Va a contracorriente de lo leído en muchos lados. La denuncia solicitada por el Ministro de Defensa no fue, en su opinión, impropia:

No le hubiera aconsejado hacerlo, no lo celebro y ha sido tan fallida su gracia que dio publicidad a lo que pretendía combatir; pero no ha sido un acto impropio.


No comprendo bien esa línea. Pero en todo caso, nadie creo que hubiese considerado impropio una opinión del Ministro de Defensa criticando las fotos de Leysi Suárez e intentando iniciar una campaña de civismo simbólico rumbo al 28. Igual con los congresistas y con todos aquellos que se sintieron ofendidos. Lo que cruza la raya, me parece, es la denuncia. Recuerdo el caso de Melissa Patiño. Un fiscal la acusaba de proferir arengas contra el gobierno con el rostro encapuchado. Citaba en el auto de apertura de instrucción, entre varias otras, estas frases delictuosas: ""Y no queremos y no nos da la gana ser una colonia Norteamericana", "Y si queremos y si nos da la gana América Latina socialista y soberana". Rostro encapuchado versus poto desnudo. Uno contra el gobierno y el otro no se sabe bien para qué (sigo pensando que fue patriotismo). La Patiño terminó en la cárcel y aún no es desconocido el castigo que recibirá la Suárez.

La segunda reflexión de Vivas es más interesante. Intenta definir la naturaleza -o la buena dirección- de la provocación pública:

Como muchos periodistas, defiendo con garras mi libertad de expresión y he hecho algunas provocaciones, pero en la convicción de que lo único que las justifica es aportar una idea a un debate nacional, ampliar la frontera de la tolerancia o ayudar a la convivencia. Y si en el intento cae un abucheo, una réplica airada o una acción judicial, pues hay que dar la cara y afrontarlos. No existen los provocadores cobardes ni los crematísticos.

Pues Leysi no merece ninguna de estas consideraciones. No es una provocadora sino una fresca.

Silvio Rendón en su blog de alguna manera coincidía con esta forma de ver las cosas cuando hablaba de los famosos (aunque no estaba de acuerdo con la denuncia). Unos solo se relamen en el ego, pero otros usan su fama para apoyar algunas causas. La fama con causa tiene también entre sus armas la provocación: el uso de la desnudez como acto político. Una foto de Mónica Sánchez desnuda y arropada en la bandera en contra de Fujimori está a años luz de Leysi Suárez. Pero, claro, ¿quién decide cuáles son las buenas intenciones y cuáles no? Es más, pensándolo bien, lo de la Sánchez es mucho más subversivo que lo de Leysi, es decir, más susceptible de una denuncia de algún ministro nervioso. ¿Lo merece? Pues claro que no. Y la manera de resolver el nudo en la cabeza es alentando la libertad de expresión, desdramatizando los usos de la bandera y comprender que las leyes están ahí para garantizar por igual el discurso indignado de Mónica Sánchez y el crematístico de Leysi Suárez, no para callarlos.

Por si acaso, es poeta

El éxito es arrollador -así consta en esta nota entusiasta de El Comercio- y la pregunta más obvia es ¿por qué tanto? No es una pregunta sobre la naturaleza del éxito. En lo que va del año el éxito ha bendecido por igual a productos tan distintos como "Bailando por un sueño" de Gisela Valcárcel, la imitadora de Tula en YouTube o el culo patriótico y arrepentido de Leysi Suárez. Pero es evidente que una cola -la hecha de personas, no la que se puede posar sobre una bandera- larguísima e histérica por la firma de un libro en una feria es ya un evento del tipo mania. Pero ni siquiera es por el libro: es por un blog convertido en libro. Entonces la pregunta es, ¿qué hace este éxito de blog particularmente único en el bloggismo? Me intentaré responder pensando en voz alta.

Pasemos por alto el hecho que, por el momento, estar conectado a internet no es necesariamente estar conectado al Perú. Pero las mezquindades numéricas podrían ocultar los logros simbólicos. "Busco novia" de Renato Cisneros es el blog más exitoso en la breve historia de la blogósfera peruana y he ahí el dato objetivo. Y aunque nadie puede controlar las mareas de la receptividad en la masa pública, a veces tan sensible como una luna llena sobre el agua o lógica como un horóscopo, no creo que deba ser pasado por alto el hecho de que la plataforma de "El Comercio" ayuda mucho a tener combustible en el tanque del cohete hacia la popularidad. Por más que Javier Albarracín de Perublogs muestre cifras sorprendentes sobre la cantidad de blogs que hay en su directorio, el peculiar diseño de la blogósfera local lo hace un espacio, en realidad, bastante pequeñito. En otras palabras: en números parecen muchos, pero el mainstream es enano. Y en ese mainstream, desde que El Comercio entró en el juego de los blogs con envidiables resultados, el diario ocupa un lugar realmente mastodóntico (Peru21 ya acusó recibo de la fórmula ganadora). Una analogía: imaginémonos una TV peruana con dos canales: el 4 y el 11. En efecto: el 4 es El Comercio. El 11, los liliputienses. Tómese en cuenta a la hora de los resultados del concurso de Páginas Amarillas sobre los blogs más populares del Perú.

Dicho lo anterior, sin embargo, "Busco novia" es un blog entre varios en el diario. En la actualidad, uno entre 43, aunque varios otros terminaron su ciclo o se transformaron en blogs con nuevos temas. ¿Es extraño que sobresalga entre los demás? En este punto, El Comercio -no sé si de casualidad o no- dio en el blanco en términos de rating con la idea de un personaje hablando de sí mismo y el amor: es el reciclamiento de los tiempos aurorales de la blogósfera mundial: entes ombliguistas escribiendo sobre lo que les pasa como si eso fuera lo más interesante del mundo o como si tuviese pertinencia universal solo por el simple hecho de que les pasa a ellos. Era la época en que los grandes diarios no tenían blogs y, es más, no hablaban muy bien de ellos a pesar de que se multiplicaban como un virus. ¿Qué de interesante puede tener que alguien no haya querido levantarse hasta el mediodía? ¿Qué de interesante puede tener un alguien que busca novia? Años después la herramienta reveló su utilidad, sobre todo para enganchar usuarios a los portales y, por lo tanto, publicidad. Pero los mejores de ellos -digamos, los que no tienen secciones sociales aún en sus páginas- le dieron espacio a los temas eminentemente noticiosos y útiles. Es decir, aquellos pertinentes para la discusión pública. Aquí, por ejemplo, la lista de los blogs de The Guardian. No veo ninguno que convierta en entretenimiento la vida privada de alguien. Desde este punto de vista, Cisneros es Truman, el de the Truman Show, pero un Truman autoconsciente y feliz de serlo. Aquí la lista del New York Times. Como contraejemplo, el Busco Novio de El Clarín de Argentina, aunque duró solo cuatro meses.

Esto se engancha con lo discutido una y otra vez sobre la naturaleza de internet en la blogósfera más independiente (no me gusta la palabra, pero en fin). Si un upgrade debe(ría) tener la web 2.0 es justamente rescatar la idea de lo privado como parte de la etiqueta de su uso. Pero en el caso de "Busco Novia" estamos yendo contra la corriente: un diario masivo, el más importante, celebra esa falta de decoro. ¿Qué importa si finalmente hay ráting? Por supuesto, cuando vemos que el blog dedicado a los libros en "El Comercio" solo hace copy-paste de la información que aparece en los propios volúmenes, es alucinante y estupefaciente ver las diferencias en los objetivos de los editores. 

¿Privado vs. público? Para mí esta es la discusión esencial. Otra es la de la realidad vs. la ficción. Carlo Trivelli, en El Dominical de El Comercio, intenta analizar a modo de felicitación el éxito de "Busco Novia". Pero ve la disolución de la línea divisoria entre lo público y lo privado, y entre la realidad y la ficción, como un elemento novedoso, digno de ser rescatado como un guiño de posmodernidad en su peculiar teoría literaria:

Renato todavía no parece decidirse (o simplemente no tiene cómo hacerlo) entre la realidad y la ficción: por momentos habla de su blog como algo que él construye, como si no hablara en él de sí mismo sino de un alter ego, de un personaje creado para satisfacer al público. Y en cierto sentido es así, pero cuando vemos que todos los elementos de ese personaje están también en el autor de carne y hueso, y que si bien no son un reflejo fiel de todo lo que Renato es, siguen siendo -irremediablemente-- un reflejo, la línea divisoria se diluye.
Lo mismo sucede con las esferas de lo público y lo privado: Renato se expone y cuenta desventuras y vergüenzas, contra su timidez natural, a diestra y siniestra. Y con ello se convierte en figura pública y la gente lo saluda en la calle y le dice cuánto disfruta del blog y cosas así.

Es un poco gracioso leer cómo Trivelli pareciera estar leyendo por primera vez un texto autobiográfico. Quizás sea necesario rescatar a Lejeune, pero mejor dejarlo para otro momento. Vayamos por el camino sencillo, el punto de vista del usuario. Primero: no hay juego entre realidad y ficción. Todo lo que se lee en "Busco novia" es verdad y así se vende. Sugerir apenas que exista algo de ficción -algo de no verdad- es ir por el camino de la mentira y el fraude. Es una de las trampas a las que el usuario de la web 2.0 se tiene que enfrentar: o sea, confiar ipso facto en su intimidad sincera. Y en este punto Cisneros ya lo dijo: hay un 10% (¿?) que no es cierto ("El personaje del blog, que tiene que ver al 90% conmigo, es más un antihéroe sentimental y errático", en entrevista con Esther Vargas). Segundo: la línea divisoria que "se diluye" entre lo público y lo privado es ilusoria: todo lo que se muestra en público se hace público. No hay zona gris en "Busco Novia": el blog no es una intersección sui generis debida a su naturaleza virtual. ¿Qué diferencian entonces estas confesiones de un libro autobiográfico? Justamente lo que Trivelli en otra parte del texto señala: la onda participativa de la web 2.0, o sea, el usuario colectivo como target y monstruo caníbal a la vez.

Quizás Cisneros sea más ducho en el manejo de las opiniones ajenas. No lo sé. Pero una colega en esta onda del strip-tease de la intimidad acaba de sentir la pegada de la fiesta del yo en la web, seguramente confiada de la inocencia del género. Sucedió con Alejandra Costa y su blog "No me quiero casar". Su último post empieza así:

Como mis blogs anteriores tuvieron una vida cortísima, nunca había recibido comentarios. Dos semanas después del estreno de este espacio, lo único que deseo es acostumbrarme algún día a lo que puede decir la gente cuando está escudada por el anonimato.

La blogósfera independiente ya pasó por esto una y otra vez. Me pasó en escala miniatura con Puerto el Hueco: anónimos haciendo trizas la privacidad. Pero en mi caso hubo difamación. En el de Peru21 se trata de la feliz caminata hacia la boca del lobo: porque convertir lo privado en público con fines publicitarios no es de broma. Es como colocarle carne fresca a un tiburón. Sigue la Costa con sus determinaciones a futuro con los comentaristas malcriados:

Zurrarme en los patas que aún creen que porque una cuenta su vida eso les da derecho a ofender. Es como esos idiotas en la calle que piensan que el que una chica se ponga una minifalda mágicamente los libra de cualquier obligación de comportarse como gente civilizada.


El caso, Srta. Costa, es que el rollo de la web 2.0 es todo menos civilizado. La incivilización -la claudicación frente al colectivo participativo- es consustancial a ella. Y aquí tenemos a dos diarios haciendo loas a esa particular forma de incivilización. Repitamos el mantra: todo lo que se hace público es público y está sujeta a las opiniones de los demás. Si usted hace pública su vida privada, entonces, no hay manera de que detenga el efecto dominó de la voracidad del usuario web 2.0. En ese esquema ellos tienen todo el derecho de pensar lo que quieran: que usted es así y asá, que hace esto y lo otro. A no ser que lo que escriba NO sea cierto, en cuyo caso cerremos el kiosko -por fraude- y demos la vuelta a este episodio. Pero a la larga, usted está protegida por un diario. Hay otros que no. Le pasó a una adolescente que se suicidó por una orquestada campaña de maleteo online. Si hay que hacer pedagogía, debe ser en la dirección de la protección de la privacidad y la intimidad. ¿Acaso a Tula no se le dijo que no mencionara lo de su hijo públicamente? ¿Cómo así esto suena razonable para una persona ligada al espectáculo y no para redactores de diario? ¿O es que el paparazzismo autoinfligido es una actitud más civilizada y arty?

De todos modos, me parece estupendo que la srta. Costa haya llegado a estas verdades:

Otrosí, los que quieran insultar, ofender, vilipendiar o lo que quieran, tendrán que publicar su nombre y su correo. Una vez comprobados, estaremos hablando de persona a persona (porque mis datos están ahí en el encabezado) y publicaré absolutamente todo lo que quieran decir. 

Con esto podemos estar muy de acuerdo. El otro paso, creo, debería ser llegar a la conclusión de que la exposición detallada de la intimidad en internet es un arma de doble filo y un ejercicio inútil y, hasta cierto punto, socialmente irresponsable. Lo digo en serio: por su seguridad es mejor dedicarse al periodismo puro y llano sobre las actividades públicas, aquellas que deberían, sobre todo, interesar al público.

La revista Caretas hizo un perfil acidísimo sobre Renato Cisneros y quizás, por no ser subsidiaria de El Comercio, llegó a la mejor descripción  del blogger:

Ferviente caserito del estropicio romántico y, según muchos, figuretti profesional, Cisneros se esfuerza por remover el azúcar que reposa, rebelde, en la cumbre de un imponente capuchino con crema. En un restaurante del centro de Lima, y luego de posar para el lente de CARETAS convertido en perfecto muñeco de torta, Cisneros acusa el golpe de la primera pregunta: ¿Cuál es el límite? Para el optimismo sentimental, se entiende. Y para el exhibicionismo, se sobreentiende.

El figurettismo no es ningún pecado. Pero sí es algo lamentable que un diario haya claudicado a cambio de clicks a todo lo nefasto que puede tener la web 2.0. Por supuesto, el hecho de que un blog se convierta en libro no lo hace todo menos nefasto. Es lo que el propio Cisneros tiene que confesar casi con resignación:

"Me genera frustración cuando veo que el vocativo de Renato Cisneros es blogger, que parece el eructo de un sapo", dice e insiste en que preferiría ser reconocido como escritor.

Demasiado tarde. Me pregunto si los eructos de un sapo no hacen sino generar un público batracio, esos que llenaron el stand de la FIL. Esta es una inmensa pregunta celeste que me vengo haciendo desde hace un tiempo. Y me olvidaba: Renato Cisneros es también poeta.

Actualización: Lo que pensaba El Comercio sobre los blogs hace dos años. Hoy lo de Renato Cisneros es primera plana