jueves, 9 de diciembre de 2010

La película de Facebook

Da la sensación que la última película de David Fincher -que algunos dicen se trata de la Citizen Kane del nuevo siglo, exagerando un poco- se esmera por volver importante una frivolidad.

The Social Network hace un buen trabajo en recordar que el germen del asombroso éxito de Facebook fue la debilidad humana por la exclusividad social, pero siendo la historia de la web tan veloz y mutante como la de las bacterias es difícil identificarse hoy con esas ansias por el contacto privilegiado. Facebook actualmente sirve con mucha ductilidad, entre otras cosas, para campañas municipales, relaciones públicas empresariales o fuente de información. El face -o rostro- ha sido reemplazado por el logo corporativo. En la economía de "más contactos es mejor" de internet el privilegio parece un valor remoto, un VIP ya en desuso.

Pero lo de Fincher se concentra en los orígenes del fenómeno, es decir, en el orgullo -y resentimiento- por ser parte -o ser apartado- de un club. Su retrato de la universidad de Harvard, de la que apenas se ven clases, libros y profesores, prefiere mostrar los claroscuros del submundo de las residencias, las amistades afianzadas en borracheras, los rituales ridículos para ingresar a los final clubs y los capitales sociales que se acumulan para ser cool. Facebook sería nada menos que la proyección digital de esa jungla donde vivir a puertas cerradas es valioso, pero cuya exuberancia parece hecha con plantas de plástico, nunca demasiado amenazante, nunca excesivamente angustiante.

Y, sin embargo, la película -que podría ser una muy ligera comedia estudiantil- tiene la gravedad del drama. Más aún, del drama legal. Mark Zuckerberg, estudiante de Harvard, genio informático todavía desconocido, de ínfimas habilidades sociales, pequeñito, maltrajeado y verboso, descubre que su talento de hacker no solo sirve para el placer masturbatorio de encontrar brechas en la seguridad de las redes de la universidad, sino para elaborar cracks que rompan las jerarquías de la pirámide amical en Harvard, una en la que no está muy bien posicionado.

Roba la idea de una web interina ("HarvardConnection") a dos gemelos inmensos y ricachones miembros del equipo de remo que lo habían contratado para ser su progamador y se adelanta creando y lanzando su propia web paralela ("TheFacebook") que es un éxito instantáneo por la seducción de armar redes de amigos que se aceptan previa solicitud. Este plot es una de las vigas del escenario legal en la que se apoya The Social Network: los gemelos Winklevoss, muy molestos por el engaño, pelean por una torta de la compañía que en el futuro se volverá millonaria e internacional y vemos los saltos en el tiempo entre las testificaciones y los abogados y las anécdotas del ascenso (y más y más ascenso, una que no conoce de caídas hasta hoy) de Zuckerberg.

Así vista, la fábula de The Social Network es una de la rebeldía del no privilegiado envuelta en los colores de la venganza. Cuando Zuckerberg roba fotos e información personal para hacer concursos burlones vía red en la comunidad universitaria -su primer acto públicamente rebelde o, si se quiere, de vandalismo- prefiere quedar como una alimaña antes que reivindicar su difusa causa anti-exclusivista. Careado con los gemelos Winklevoss en las testificaciones, su defensa no se concentra en hechos sino en símbolos: les grita su falta de talento y que despectivamente lo recibieron solo en el estacionamiento de bicicletas de su residencia cuando lo contrataron. Al parecer, también se puede ser plebeyo en Harvard. Zuckerberg se volverá rey, pero, tal es la moraleja, a un precio.

El precio es la paradoja de haber creado una poderosa herramienta para armar lazos de amistad que no le sirve para conservar los que le son importantes. Por un lado, al inicio de la película, vemos cómo Zuckerberg convierte rápidamente en pelea una conversación inocente con su novia por no saber reprimir su incontinencia verbal siempre aguda para el "taggeo" (léase prejuicio) social. La humanidad en la mente del creador de Facebook es igual a la suma de sus etiquetas. El valor de una novia se cotiza con un algoritmo. Ella lo corta para no perdonarlo jamás.

Por el otro, está la intensa historia de amistad con su socio en la creación secreta de Facebook a espaldas de los gemelos Winklevoss. El vínculo entre Zuckerberg y Eduardo Severin es lo único que no está mediatizado por códigos, refreshs y hits. Pero la falta de talento de Severin y la entrada fulgurante de otro genio y socio empresarial llamado Sean Parker -un notable y eléctrico Justin Timberlake, a tempo de hip-hop, tan contrario a la pose aburrida del personaje que encarna el también notable Jesse Eisenberg- termina carcomiendo la amistad hasta hacerla caer en la obvia conclusión de que es preferible tener billones de dólares a un amigo. Severin también denuncia al millonario de Facebook.

La relación entre Zuckerberg y Severin -mucho más adaptado y afable- también parece estar manchada por el resentimiento del exitoso antihéroe. Le incomoda que no tenga reparos por los rituales de ingreso a los final clubs y por andar tan pendiente de la afirmación de los otros. La frivolidad real, a ojos de Zuckerberg, es más idiota que su nueva inventada frivolidad digital. ¿Quizás porque ve en ella una respuesta al status quo, quizás porque le ve más futuro a internet que al contacto persona a persona? Es difícil saberlo con la caracterización de Eisenberg: su personaje no sonríe, no lanza ningún gesto que revele si está expresando lo que cree o solo mostrando un avatar. Solo parece estar constantemente pensando la siguiente línea de código o la nueva forma de mejorar su site. Las gracias a Severin por la amistad prestada se materializan en un cheque de 20,000 dólares y una débil llamada de atención a Parker por haberlo tratado un poco duramente. La meritocracia 2.0 es cruel y no admite excepciones ni para los amigos.

¿Es The Social Network una vuelta de tuerca a la historia del gélido freak multimillonario atrapado por la soledad y convertido en enigma (de ahí la referencia a Kane)? Sí, eso parece ser. Es inevitable no percibir entonces una descompensación, un empaque demasiado elegante –Fincher narra estupendamente bien y haciéndose invisible- para una brevísima biografía que no tuvo mayor empujón inicial en su celebridad que inventarse problemas donde no los había. Pero la película es absorbente porque es inquietantemente coyuntural y oportunista. Frivolidad o no, Facebook ha inventado una etiqueta que muchos -al menos los que somos parte de la red, es decir, 500 millones de personas- podemos compartir. La escena final del genio billonario refrescando cada cinco segundos su página esperando ser aceptado por una ex que lo desprecia es, aunque muy codificada, de una simpleza cuyo drama tiene que completar el espectador: hemos y seguimos pasando por ahí. Fincher nos da el gusto de sentirnos importantes por usar Facebook. La pregunta es si lo social de este nuevo Neverland es suficientemente denso como para inferir de él toda una sociología.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Sangrecitas Gamarra

¿Dónde estabas tú? Me enteré de que algo raro sucedía en Gamarra no por la red sino por la llamada de alguien cercano que estaba a un par de cuadras del Banco Continental. Revisé Twitter y, en efecto, un par de tuits -eran muy pocos a esa hora- hablaban de un asalto.

Twitter y el rebote maníaco. En este caso en particular solo muy pocos tenían información novedosa. Por lo general, en Twitter la gente tiene manía por el RT de lo mismo. Es como tener un placa de rayos X de la viralidad: el rebote suele ir acompañado de un comentario que es grasa informativa o un paulatino incremento del asombro. La viralidad no solo contagia información, también hincha y exagera los ánimos.

El caso de @SoloPedrito: Este esforzado tuitero empezó a publicar algunas fotos desde el arranque. Todo bien con la intención, pero las tomas eran muy malas. Una vez que las cámaras de TV llegaron al lugar de los hechos -en cuestión de minutos- su información se volvió irrelevante. Sin embargo, logró ser entrevistado por Rosa María Palacios en Prensa Libre en el programa de la noche. La entrevista no tuvo el peso del periodismo, sino de un gaseoso RT.

Información contradictoria. Casi por default, y al ver que en Twitter se decían cosas muy dispares, me volqué hacia mi testigo clave gamarrero que podía actualizarme sobre lo que sucedía a los alrededores. Pero la noticia no era tanto qué sucedía con los comerciantes, sino lo que sucedía dentro del banco. Imposible saberlo siendo solo un "periodista ciudadano". Al cabo de una hora todos los medios ya tenían acceso a la policía y la información oficial configuró mejor -en apariencia- el escenario real. A la luz de esta experiencia, es claro que "periodista ciudadano" es solo un eufemismo para "mirón". Y a los mirones los evacuaron rápidamente.

Más información contradictoria. Los medios (me refiero a los tradicionales) no la tuvieron fácil para conseguir información precisa. El número de rehenes osciló entre 6 y 30. Los trascendidos hablaban de una bomba, la petición de un helicóptero y avanzada la tarde, de una embarazada de rehén. Nadie mencionó a niños, sino hasta la noche, es decir, cuando los vieron salir rescatados del banco. Algunos periodistas jugaron con la noción de estar "ocultando información" para "no perturbar la estrategia de la policía", pero más verosímil suena pensar que no tenían idea de lo que pasaba adentro.

El rescate. El rescate no se vio en vivo, sino en diferido. Las impresionantes tomas de Panamericana Televisión no daba para muchos comentarios, solo para observar y esperar que todo saliera bien. El rescate en sí, sin embargo, también tuvo información contradictoria: primero se dijo que el secuestrador se entregó; luego que fue abatido por un francotirador que de afuera disparó hacia adentro. Se pudo ver la bomba en el cuerpo del delincuente, pero no se supo que era falsa. Luego se dijo que el secuestrador murió al instante. Hasta el momento los detalles del operativo no siguen siendo muy claros.

Y el Twitter siguió tuiteando. Uno de los aspectos más llamativos (léase inútiles) del twitter es ver cómo se empiezan análisis y comentarios a partir de información no confirmada. Filosofías enteras pueden caber dentro de 140cc, sobre todo si son dichas con la solemnidad impostada de quienes se creen líderes de opinión. Personalmente tengo debilidad por fisgonear en estas conversaciones que no informan nada, pero que revelan mucho de las psicologías y personalidades que pululan en la tuitósfera. Para cada desubicado siempre existirá alguien que corrija, aunque para un lector no participante solo sea otro desubicado más. El proceso se modificará a los minutos, cuando se descubre que la discusión era tonta porque la información no era correcta. Una vez que la tensión de los eventos pasa, empieza el otro fenómeno tuitero: empezar a intercambiar chistes o frases ingeniosas. Aquí el RT y los TRUE son las herramientas del darwinismo pequeñito en la competencia por llamar la atención. Quién sabe, quizás te entrevisten en el programa de la noche.

Moraleja. Nuevamente me voy con la incómoda sensación de que las redes sociales solo son confiables cuando uno cuenta estrictamente lo que le está pasando. Solo uno puede ser el mejor testigo de lo que le sucede. Pero hasta ahí no más se llega. Intentar ser un mirón con visión de rayos X no funciona. No se pueden contar personas a dos cuadras. No se puede inferir información de la cara de un policía. Los datos no se perciben oliendo el aire. La verdad es que, de modo muy egoísta, la información más relevante para mí en esas primeras horas tensas de la tarde cuando aún no se sabía mucho era que mi fuente gamarrera se pusiera a buen recaudo -temor de una balacera- y que volviera a casa lo más rápidamente posible. De eso sí estuve bien informado.

sábado, 16 de octubre de 2010

Aproximaciones al misterio Richard Gálvez



Este sencillo aviso del grupo de voluntariado Kúrame podría despejar una pregunta que muchos se hacen: ¿logró aprobar Richard Gálvez los exámenes psicológicos de rigor para sus voluntarios activos? Las valientes investigaciones periodísticas seguirán hurgando con el transcurso de los días en este nuevo fenómeno peruano y a ellas estaremos atentos.

Pero de lo que no tenemos duda alguna es que, excéntrico o no, dislocado social o no, Richard Gálvez, imitador de Michael Jackson (foto 1), posee una memoria prodigiosa, casi fotográfica: Gálvez ha podido decirnos, por ejemplo, que ninguna mujer acompañaba al presidente García cuando salió del ascensor en el hospital Rebagliati; cómo posicionó las manos el personal de seguridad cerca de su cuerpo, sin tocarlo; y ha podido dar el tono exacto con que el presidente, imaginamos que atrapado por la ira, dijo "vete al carajo" al tiempo que volcaba su mano izquierda post-Mistura sobre el esmirriado lado derecho de su rostro. Fue algo como "betialcaruju".

Lo ha repetido mil y un veces. No se ha contradecido una sola.

La nación se hallaba en plena celebración literaria por el Nobel a Mario Vargas Llosa, pero la realidad, como reza el cliché, desborda cualquier ficción. Y Gálvez es, para lamento de los fabuladores, un personaje inimaginable. Le tocó a él ser canalizador de quién sabe cuántos exabruptos privados e impublicables que en el Perú de hoy se manifiestan contra nuestra máxima autoridad. Al presidente norteamericano George W. Bush le fueron lanzados dos zapatos que supo esquivar con tejana agilidad. Pero las palabras viajan a 343 metros por segundo -tal es la velocidad del sonido- y habida cuenta de la distancia que separaba a los dos protagonistas de la historia peruana -cuatro metros, según, nuevamente, testimonio milimétrico de Gálvez- no hay oreja humana capaz de esquivar o hacerse la sorda ante tres sílabas lanzadas como de un Mirage: "co-rrup-to".

A Gálvez le ha tocado, por esa ley shakespeareana que dicta que a algunas personas la grandeza les cae encima de golpe, ser estandarte de causas imposibles. Propone que la memoria del desaparecido Michael Jackson deje de ser perseguida maliciosamente por la extraña afición a los púberes del cantante. También que insultos y acusaciones sin pruebas se consideren genuina práctica de la libertad de expresión. No está solo. Una marea de fervientes practicantes del moonwalking y del adelantamiento eléctrico del pubis parecen dispuestos a manifestarse cuantas veces sean necesarias para defender la inocencia post-mortem del nunca condenado en vida MJ.

Y tal como consta en inesperado vídeo de los segundos posteriores al altercado del Hospital Rebagliati, no pocos peruanos consideran el adjetivo corrupto parte constitutiva del ejercicio pleno de la ciudadanía y de una bien entendida democracia. Lo reclamaron a voz en cuello mientras la fuerza de la autoridad insistía en detener a Gálvez en las puertas del hospital mientras éste se sujetaba en franca rebeldía a los fierros de su libertad (materializados en los soportes de una planta de sombra).

Este movimiento cívico breve y espontáneo no sólo podría verse refrendado por algún cambio en nuestros códigos legales, sino también por la incorporación en el paisaje urbano de maceteros estratégicamente colocados que señalen zonas inmunes al largo brazo -o manaza- de la injusticia. Un "ampay me salvo" abreviado, cómodo y oportuno ya que nunca se sabe por dónde aparecerá el abuso.

¿Es Richard Gálvez un novísimo giro en el libertarismo siempre a duermevela en el país? Ya fue bastante extraño que veinte años atrás un literato saliera en defensa de los banqueros con una labia tan compleja como las letras pequeñas de los contratos crediticios. Fue en nombre de la libertad. No nos extrañe entonces que sea hoy un Richard Gálvez -tan histriónico como el escritor, tan consciente también de su cita con la historia- quien reclame esa misma libertad no ya en nombre de los poderosos, sino de aquellos anónimos a quienes solo les queda exteriorizar hipos indignados saltándose los engorrosos mecanismos del sistema. Llegar hasta las redacciones internacionales ha sido un pequeño gran triunfo de la siquis torturada -pero no muda- de un país que, aunque vota tapándose la nariz, necesita tomar una gran bocanada de aire liberador para seguir sobreviviendo. Tres bocanadas: una para cada sílaba.

Quizás Richard Gálvez se convierta en comidilla de cronistas que intentarán convertirlo en un héroe más o menos transitorio. Quizás su rostro adorne los reversos de apuradas camisetas. Pero quizás su recuerdo persista por algún tiempo en muchos peruanos acompañado de una sonrisa maliciosa: esa que privadamente aparece en los minutos previos antes de dormir, ya que mientras se duerme y en sueños no hay ley que valga, autocontrol que cuente, ni cachetadón que duela.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Nueva cédula de votación: una propuesta


Un espíritu cívico que se precie de comprometido debe impulsar a los ciudadanos honestos no solo a ver cómo camina sola la democracia, sino a caminar con ella y, de ser posible, ayudarla a caminar. Es por eso que aquí presento un humilde grano de arena para la contienda eleccionaria municipal del próximo 3 de octubre. Se trata de una nueva y remozada cédula de votación que tiene como finalidad facilitar el sufragio, de modo tal que las intenciones del elector no se vean distorsionadas, tergiversadas o anuladas bajo ningún motivo, percance, accidente o trampa opto-psicológica. Asegurar que el voto pensado sea el voto realizado es quizás el basamento fundamental de nuestra aún precaria democracia. Las pruebas que he llevado a cabo con un focus de diez (10) personas me confirma la utilidad de esta cartilla que hoy presento ante ustedes. Repasemos juntos sus características.

Un ojo atento observará que la cartilla consta de solo ocho candidatos u opciones. Sorprendente, ya que el total de candidatos para la alcaldía de Lima es oficialmente doce. Sin embargo, si tomamos en cuenta las encuestas últimas se deberá admitir la ínfima -por no decir imposible o aplastantemente contraintuitiva- posibilidad de que algunos candidatos sean elegidos. Tal es el caso sobresaliente de Gonzalo Alegría de Acción Popular, a quien el director del diario El Comercio le negó la posibilidad de participar en un primer debate municipal por estar debajo del 2% de las preferencias. Criterio sin duda inteligente que separa grano de paja, economiza, abrevia discusiones vanas, y que rescatamos en nuestra cédula. Es que la democracia no debe esperar, máxime aún en estos tiempos donde un radicalismo atrasado amenaza con resurgir. Alegría ha sido un estupendo animador de las discusiones municipales y le agradecemos desde ya sus aportes a la contienda electoral. Pero en esta cartilla no entra.

Sobre los demás candidatos no incluidos no vale la pena abundar porque la idea es la misma. Recordar programas de gobierno ya es bastante denso como para que a ellos le sumemos el nombre de la agrupación, el nombre del candidato y el logo. La modernidad exige simplificaciones.

Es en aras, entonces, de la simplificación que se proponen en esta cartilla nuevos logos para los candidatos en contienda. Considerando, nuevamente según encuestas, que el elector aún no está familiarizado con los símbolos de los partidos y que tal confusión se refleja en un descenso en los números porcentuales cuando se realizan las simulaciones de voto, pensamos que la incoporación de logos fool-proof vendrá a resolver esta limitación. Vayamos de arriba a abajo.

Fuerza Social: El ingenio popular resuelve mejor que cualquier creativo publicitario el obtener una imagen de gran recordación. Reemplazar un ambiguo "FS" (¿"fútbol sala"?, ¿"formspring"?) por un simpático personaje de fábula -que hasta un niño conoce- va en favor de las intenciones de esta agrupación.

Unidad Nacional: No se busca reincidir con este símbolo en la llamada "guerra sucia". Al contrario. Es una manera de revertir los efectos del golpe bajo. De meterse un voto al poto a marcar un poto con una equis hay una gran distancia, la distancia que separa el hartazgo de la asertividad. Además, nótese la evocación visual que unas posaderas hacen de un ánfora.

Restauración Nacional: "¿Lay no es de papitas Lay?" Esta pregunta, que es señal inequívoca de las intenciones del elector de emitir un voto informado, tiene su correlato en los crujientes y sabrosos bocadillos que aparecen en el símbolo.

Somos Perú: Quizás el acto público más notable de Fernando Andrade fue no esperar que un comando ingresara a una embajada tomada para rescatarlo. Con armas y un buen plan, cualquiera puede. El símbolo muestra la capacidad de improvisar en situaciones límite, cualidades que todo alcalde debe tener.

Cambio Radical: Cómo transformar una chapa denigratoria en potencial capital de arrastre fue la pregunta que Fernán Altuve resolvió casi al instante. Su tolerancia democrática y ancha correa hacen de la ovulación de un ave un símbolo de esperanza, de una nueva era que está por nacer.

Cambio Radical: La inclusión de una segunda versión de Cambio Radical intenta convertir esta cartilla en un instrumento mucho más democrático que su antecesora. Qué habría ocurrido si uno de los favoritos no era tachado por el JNE -acto contrario, recordemos, a las preferencias populares- se responde con esta elección.

..... : No es necesario saber el nombre de la agrupación, ni del candidato. "Voto por el helicóptero" es la sumilla brillante del voto emotivo, que también debe tener su lugar. Basta y sobra entonces con la representación del vehículo aerodinámico.

Apoyo: Este último recuadro sin duda generará mucha controversia, pero es el reconocimiento absurdamente pospuesto de que la ciencia nunca bien entendida del "sondeo de opinión" tenga ya un lugar oficial en la cédula electoral. Como se sabe, la ONPE nos tiene acostumbrados a largos procesos de conteo, a suspensos innecesariamente extendidos, a impugnaciones que dilatan la verdad numérica que todos los ciudadanos desean conocer. Al marcar este símbolo el elector opta entonces por darle al conocido "sondeo a boca de urna" un peso definitorio y concluyente. Como si dijera "que sea lo que Apoyo diga".

Es probable que sean necesarios más ajustes a esta cartilla -repárese en el hecho que el orden de los candidatos simula el orden de la última encuesta pública, lo que orientaría mucho mejor al elector y agilizaría su sufragio-, pero para eso están los comentarios de esta entrada. Las sugerencias son bienvenidas.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Se busca moderador

Hay una imagen no poco común que suele ser fascinante cuando se camina por las calles de Lima (ignoro si sucede en otros lados). Es la imagen de un policía de tránsito replicando lo que hace el semáforo en una intersección.

Cuando el semáforo cambia a rojo a veces puede verse al (o a la) policía ordenar a los autos detenerse con el silbato y las manos. Cuando cambia a verde hace exactamente lo contrario. Por qué actuaría un representante de la autoridad esa redundancia, pues no lo sé. ¿Quizás porque la autoridad simbólica del semáforo no es suficiente? Posiblemente. ¿Será una vacuna frente a un potencial foco de anomia social? También.

Con esa imagen en mente no puedo evitar pensar que lo mismo sucede en los debates electorales de dos contrincantes tal cual los conocemos. El moderador es como el policía. El cronómetro es su semáforo. Se elige un tema y luego hay cinco minutos para uno, cinco minutos para el otro. El cronómetro marca, ordena. Y el moderador canta lo que dice el aparato. ¿Resultado? Un debate que no es debate, sino la simulación de una conversación, tal cual la sería entre dos entes paporreteros. Con esa dinámica el moderador podría ser cualquiera, alguien inteligente o estúpido, alguien divertido o aburrido, alguien previsible o agudo. Es obvio: solo hay que apretar un botón, esperar cinco minutos, decir cuándo se llegó a los cinco minutos y repetir el ejercicio. Un niño puede hacer eso.

En vez de la simulación humana de un reloj de arena, entonces, sería deseable que se convocara verdaderamente a un moderador. Alguien que proponga los temas con las esperables dosis de interés y controversia, alguien que no sea tan pavo de cortar una respuesta solo porque el participante se pasó unos segundos o un minuto o dos minutos del tiempo "reglamentario", alguien que sepa medir la temperatura de las intervenciones de modo que admita la posibilidad de una réplica no estipulada por las normas, alguien que pueda imaginar una pregunta incisiva nacida al calor de lo dicho, alguien que deje que en el debate se pueda conversar hasta que, si la fiebre excede ciertos límites, pueda, por supuesto, actuar como un referí de ring de box separando a los contrincantes.

Eso es un moderador.

Lamentablemente tendremos en el debate del 27 - es de sospechar- nuevamente al maniquí, a la máquina, al voz de zombi, al aprietabotón, al bobo, al aburrido. Es por eso que dicen que un debate no influye en nada. ¿Quién quiere ver una seguidilla de clichés exclamados con voz de piquichón si no hay alguien que pique a los gallos? Es como ver al policía haciendo lo mismo que el semáforo, un remedo, una rutina que ya sabemos cómo va a terminar.

No creo que un debate más libre y espontáneo sea de temer por las candidatas que se van a enfrentar. Las dos, Flores y Villarán, parecen suficientemente convencidas de eso que se llama buena fe.

Pero encontrar al moderador que imagino sí que podría ser difícil. No se me ocurre ninguno. ¿Bayly? No frieguen. Ningún periodista a estas alturas podría ser moderador de nada. Casi todos han asumido sus bandos.

Acabo de ver un debate que me ha entusiasmado y que me motivó escribir el post. Es uno entre Richard Dawkins (ateo) y John Lennox (teólogo). ¿Y quién fue el moderador? Un juez. No es mala idea.





viernes, 19 de marzo de 2010

Espíritus patrióticos comparados

Esto da para un bonito ejercicio. Veamos:

Desde Perú




Desde Argentina:




Fuente: VK en FB


jueves, 18 de marzo de 2010

Pero pensándolo bien...

podría escribir cosas pequeñitas como la anterior o como ésta. La brevedad forzada. No está mal como salida.

Alto a Bloody

Este blog entra en receso o quizás en recesión. No sé hasta cuándo.

Obviamente existe la intención de continuar escribiendo, pero los días solo tienen 24 horas.

Felizmente las causas no son de ninguna gravedad: no es ninguna enfermedad ni ningún colapso económico. Solo es una cuestión de tiempo (aunque cuestión de tiempo también sea la aparición de una enfermedad o la bancarrota).

Me despido con ese pensamiento positivo.

Gracias por leer y hasta pronto.


domingo, 14 de marzo de 2010

La ruta del elogio, la ruta del maleteo

Si tuviera que elegir alguna me inclinaría por la ruta del maleteo. Va con mi personalidad. Pero admito que la ruta del elogio es una ruta más segura, menos estresante, más larga. Haces amigos, contactos, posibilidades laborales emergen, los músculos de la sonrisa se sueltan. Nada de eso se consigue en la ruta del maleteo.

Pero la ruta del elogio tiene un serio handicap: el mundo se vuelve de un solo color. Es como si se decidiera mirar solo con el ojo izquierdo o el derecho. La ruta del elogio es una suerte de negación del mundo. Porque hay que admitir que el mundo, tal cual es, merece ser transitado únicamente por la ruta del maleteo. Trampas, mentiras, enfermedades, decepciones, estafas, compra-venta de conciencias. Hay que ser muy caradura para caminar feliz agitando un bastón en la ruta del elogio con todas esas suciedades sobre el suelo.

No, no seré tan duro. Hay que ser admirablemente resistente, tolerante, aunque eso se confunda con cierta insensibilidad.

La poca tolerancia a las espinas de la vida, por tanto, lo mete a uno en la ruta del maleteo. Es probable que sea un signo de debilidad.

Pero la fortaleza o la debilidad no tienen nada que ver con la verdad. ¿Habrá alguna ruta más verdadera? Ya se dijo que la ruta del elogio es una mirada algo miope sobre las cosas; pero la del maleteo, aunque más completa, genera muchos dolores de cabeza. La ruta del maleteo es sobre todo una mirada estrábica. Sí, más completa, pero confusa. Quizás eso sea la verdad.

¿Seremos los seres humanos una mezcla de las dos? En mi caso, no lo creo. Tiendo al maleteo como otros tienden a la felicidad. Es inevitable. Soy desconfiado, escéptico, gruñón, poco amable, y no podría asegurar qué fue primero, si la personalidad o el método.

Lo que me intriga de esta línea de pensamiento es saber qué sucede cuando el negocio se interpone en cualquiera de ambas rutas. En otras palabras, ¿qué sucede cuando elogio o maleteo se convierten en una posibilidad de empleo, un trabajo que se necesita hacer, una industria, una aduana que procesa emociones para empaquetarlas en algo que se pueda vender?

Frente a un éxito público sucede que los elogios se reparten como tarjetas de navidad. Las felicitaciones se multiplican, se arma un colchón de comfort psicológico que nos hace creer que algún día los suertudos seremos nosotros.

El maleteo, en ese escenario, aparece como la emoción incomprendida. El exitista suele decir que es síntoma de envidia o de resentimiento, intentando darle a su triunfo un barniz mucho más brillante. Se la saca en cara como una enfermedad nacional. Pero el maleteo, como industria, simplemente busca su pedazo de torta en la atención pública. El maleteador sabe que hay clientes deseosos de historias de dudoso éxito o llanas derrotas, no para hundirlos en un espíritu pesimista sino para recordarles que, detrás de cada falso ídolo o derrota, existe una oportunidad. Al final, ambos, negocio de elogio y maleteo, buscan lo mismo: dar esperanza.

Es difícil detectar en qué rutas están las emociones genuinas de elogio o maleteo y en cuáles las del negocio. Y hasta es probable que ambas rutas convergan sorpresivamente en una sola carretera. ¿Alguien podría decir que es un genuino elogiador o maleteador cuando en realidad es un negociante? ¿Alguien de pronto se miró al espejo y descubrió que detrás de sus elogios y maleteos comprados se escondía una opinión honesta?

Al final uno simplemente hace lo que hace, tal cual en la fábula de la rana y el escorpión.

viernes, 12 de marzo de 2010

miércoles, 10 de marzo de 2010

Más sobre conflictos de interés en la red: el caso Yelp

Interesantísimo caso que merece una gran atención. La popular página Yelp, dedicada a administrar reseñas y comentarios del público sobre servicios y empresas en EEUU, enfrenta denuncias porque estaría manipulando su contenido para favorecer a los que publicitan en su site y desprestigiar a los que no lo hacen. En buena cuenta, chantajes.

Los dueños de Yelp responden con unas frases que ya son conocidas: los que denuncian están confundidos porque no saben cómo funciona internet. Las nuevas tecnologías propician nuevos modelos de negocios. A ponerse al día.

¿Pero es la cosa tan fácil? Sea como sea, se ve que el conflicto de interés en la red es un tema que está lejos de estar resuelto no solo aquí, sino en el mundo.


Yelp: Advertise or Else?
The site faces a lawsuit—and a barrage of criticism—for mingling ads and reviews

Getting Yelped. That's the term angry business owners have started using when they feel unfairly criticized on the popular review site. Now Yelp is being forced to deal with its own unanticipated criticism. In a federal lawsuit filed in California on behalf of Long Beach's Cats & Dogs Animal Hospital, attorney Jared Beck claims that Yelp routinely highlights negative customer reviews unless business owners agree to advertise with the company. Beck, a Harvard-trained trial lawyer in Miami, says dozens of businesses have contacted him with similar allegations, and he plans to file an amended complaint with more companies in the coming weeks. "This is not an isolated incident," says Beck. "This seems to be a companywide practice."

Sigue aquí.

Fuente de aquí.







Los videos del despido de Beto Ortiz

¿Periodismo de periodistas? ¿Examenes de conciencia? ¿Radiografías demasiado intensas? No pude ver el programa de Beto Ortiz el lunes, pero ya está en YouTube. Se suele decir que el periodismo de periodistas no interesa a nadie, pero creo que la web está desplazando de a pocos esos focos de atención, al menos entre cibernautas. Magaly en la cárcel, Bayly deslenguado, la Cisneros tuitera, Ortiz despedido. Hay un trend que va haciendo varios titulares.

En el video 2, Ortiz dice algo que llama la atención, al menos para los que navegamos: es la web de El Comercio la que marca la pauta del diario, y no al revés. "El que dirige el periódico es el que dirige el periódico web", dijo. Verdad o no, es una forma interesante de ver esa suerte de desdoblamiento virtual, muy usual para los webberos habituales -que manejan hasta dos o tres personalidades según sea la red en la que estén- ya que es evidente que lo que se publica en la página de EC no sale de la misma manera en el diario, y vice-versa (léase además este análisis de Milton Vela, que tiene una no muy buena opinión de la web de EC, pero sí del diario)

Pero volviendo al tema, ¿es realmente factible hacer periodismo de periodistas? ¿Cuándo vale la pena pisar ciertos callos y cuándo no? ¿Quién sí está facultado de escribir la historia del periodismo local? ¿Quién puede ser objetivo? ¿Después de cuánto tiempo? ¿O son las biografías de los periodistas también papel para envolver pescado, algo que debe olvidarse al día siguiente? Es curioso comparar esta situación con lo que sucede en la blogo-tuito-facebookósfera donde no hay mayor recato para hablar de todo y sobre todos (menos ahora que antes, es verdad), quizás porque lo que está en juego -por ahora- son solo unos cuantos reales, una caja de papas, un celular, unas entradas a tu concierto favorito.




martes, 9 de marzo de 2010

Una conversación entre Bayard y Eco



Tómese este post como desagravio por tanta bilis secretada en los posts anteriores. Bilis justa, por cierto, pero bilis al fin y al cabo, lo que no puede ser espiritualmente tan saludable.

A Eco lo conocemos de sobra. A Pierre Bayard un poco menos. Y los que dicen haberlo leído creo que no lo han entendido porque afirman sin más que el francés es un cruzado del embuste al darnos tips para hablar de libros que no hemos leído. Todo lo contrario: Bayard es un amante de los libros y espera que sus lectores lo sean también. Además, no duda en decir que es necesario leer algunos libros de la primera a la última línea.

La conversación de arriba es del 2007 y es todo lo estimulante y divertida que una conversación puede ser. Si algún ánimo inspira a Bayard es el de la desacralización. Pero si vamos a desacralizar los libros es justamente para tenerlos más cerca, no para ignorarlos.

Dicho sea de paso, las ideas de Bayard se aplican perfectamente bien a las películas, lo que nos lleva a la inevitable pregunta: ¿cómo hablar de películas que no se han visto?

jueves, 4 de marzo de 2010

Mas sobre el conflicto de interés, Telefónica, Nextel, el Gurú y los gurúes

Reboto un post de J. Francisco Canaza que ordena y analiza las piezas dispersas sobre el viral de Luis Carlos Burneo contra Telefónica -el cambio de "vídeo" a "viral" es intencional porque describe lo que sucedió con él- y luego el rebote de La República a un post de este blog, hecho que, ahora se ve, fue un antes y después en el debate, y que nos hace repensar también el tan mentado "poder de los blogs".

Sigo confiando en la inteligencia de los comentaristas para seguir desmenuzando el caso. El arranque:

Una pequeña fiebre invadió los blogs durante los últimos días. Ante la puesta en escena de un video viral que deslizaba una queja contra Telefónica, y una seguidilla de ataques contra un tercero que resultó ser un consultor de redes sociales con eventuales vínculos con la operadora incumbente, varios usuarios de redes sociales y blogs encontraron conflictos de intereses y medias verdades en la puesta en escena del viral, una historia que terminó convirtiéndose en el #spencergate.

El resto aquí.

Sonatas para piano de Beethoven: Sonata No. 3

Baño de trascendencia necesaria. Continúo con la saga beethoveniana. Sonata No. 3 en Do mayor, Op. 2, No. 3 a cargo del chileno Claudio Arrau en grabación de 1977. El primer movimiento va en dos inconvenientes clips por aquello de la política del YouTube y su límite de 10min.

Allegro con brio
Adagio
Scherzo. Allegro
Allegro assai

1a


1b



2


3


4





miércoles, 3 de marzo de 2010

La historia del Gurú de internet: una comunicación de Nextel

A propósito del post anterior recibí un amable correo electrónico de Rosa Bonilla, Coordinadora de Comunicaciones Corporativas de Nextel, explicando en detalle cómo fue la campaña del Gurú de Internet en la red. Pedí su autorización para transcribir partes del correo -las de fondo- y aquí lo presento. Dejaré mis comentarios para otro post, pero por supuesto los lectores de este blog podrán hacerlo en la sección que corresponde. En general los comentarios han estado muy buenos alrededor de este debate entre comunicadores 2.0 y conflictos de interés y se agradece.

Pero antes un breve detalle. En el post anterior escribí: "También dice mucho que Rosa Bonilla, Coordinadora de Comunicaciones Corporativas de Nextel, sea una entusiasta tuitera cercana al círculo de Burneo y otros comunicadores y periodistas." Sobre esto Bonilla explica lo siguiente en su correo:

"Yo trabajé en Caretas desde el 2001 hasta enero del 2004 en que ingresé a Nextel. Hago la referencia de que trabajé en Caretas porque ahí conocí a muchos periodistas".

Además, hace la siguiente aclaración:

"No tuiteo a nombre de Nextel, es cierto, pero si detecto que alguien ha tenido una mala experiencia, o necesita información de Nextel independientemente de que sea periodista, blogger, estudiante, o quien sea, trato de ayudar"

"Lo anterior es para intentar aclararte que no tengo ningún interés escondido en twitter. Simplemente escribo lo que me provoca y a veces me provoca hacerle publicidad a Nextel y lo anuncio como tal, como #cherrytime. Todos de alguna manera lo hacemos al mencionar marcas que forman parte de nuestra rutina."

Ahora sí, al tema de fondo, la campaña el Gurú de internet explicada por Nextel:


La campaña del gurú de internet tuvo como parte importante, una campaña de intriga. Para su desarrollo elegimos a 20 bloggers de tecnología, de modas, de política, de literatura pero que, además, fueran líderes de opinión 2.0 (2) para que probaran el servicio: desde la entrega del equipo 15 de diciembre 2009 hasta el 10 de marzo del 2010. Quisimos darles este período de tiempo para que puedan experimentar el servicio en diferentes momentos y con diferente carga de usuarios en la red.

Sabíamos que corríamos un riesgo muy grande al desarrollar esta campaña pues los bloggers serían libres de opinar lo que quisieran, sin embargo, era una campaña necesaria por la naturaleza del servicio que estábamos lanzando.

Y efectivamente, recibimos la primera crítica de @spencerlandia (Luis Carlos Burneo), ésta crítica la hizo varias semanas antes de su publicación acerca de sus experiencias con la competencia. Busca en su timeline y confirmarás lo que te digo. Seguidamente a su comentario que, si mal no recuerdo, decía algo como "Gurú de internet por ti estoy perdiendo muchas oportunidades de negocio", nos pusimos en contacto con él para saber si tenía problemas con su conexión y luego fuimos a revisar el problema.

Volviendo a la campaña. En paralelo a la campaña de intriga, desarrollamos una pauta publicitaria en todo tipo de medios. Inclusive medios web como sitios informativos y blogs muy visitados como El útero de Marita y La Habitación de Henry Spencer, ambos pertenecientes a Marco Sifuentes, a quien conozco desde la época en que reporteaba para Caretas y a Luis Carlos Burneo, a quien conocí gracias a su blog y a Twitter, respectivamente.

Junto con ello creamos un perfil en twitter del Guru @Anil_Bindra quien iba contando paso a paso y con completa transparencia, el desarrollo de la campaña. Hablaba de "los elegidos", a quienes les enviamos primero un turbante y posteriormente el USB MODEM. Nextel, no es la primera ni la única empresa que entrega equipos a periodistas para que brinden sus opiniones. Pues la mejor manera de escribir sobre un producto o servicio es probándolo.

Después de eso, con motivo de iniciar activaciones en la playa con un concurso de preguntas, a inicios de febrero de este año, enviamos a los 20 bloggers "elegidos", un pack playero, con merchandising y una tarjetita que decía "Vamos a la Playa". Era un detalle que vimos simpático y que podría despertar su interés en nuestras actividades playeras. Nunca los llevamos a la playa, como leí en algún blog. Esto también fue absolutamente transparente en twitter y facebook pues nuestro usuario @Anil_Bindra se encargaba de difundirlo.

En cuanto a la pauta publicitaria de ambos blogs, como del resto de medios web, se retiró porque el contrato se había terminado.



(1) La lista es de 19. Rosa Bonilla corrigió la información en un segundo correo:

Marco Sifuentes @ocram
Luis Carlos Burneo @spencerlandia
Diego Castañeda @TheGhost
Paola Ugaz @larryportera
Esther Vargas @esthervargas
Kike Giles @kikegiles
Renato Cisneros
Pedro Canelo @jovennostalgico
Claudia Cisneros @claudiacisneros
Fernando Tuesta Soldevilla @tuesta
Fabricio Torres
Arturo Goga @arturogoga
Rafael Lafranco @SemanaEconomica
Gustavo Barrick @larepublica
Eloy Jauregui @eljauregui
Vanessa Rodriguez @lvdserendipity
Juan Carlos Luján @juancarloslujan
Fernando Rospigliosi @frospigliosi
Gina Sandoval @gisan63

lunes, 1 de marzo de 2010

Conflictos de interés: al fin, un rebote en La República

La República ha tenido a bien rebotar un post de este blog sobre el affaire Nextel-Luis Carlos Burneo y el aparente conflicto de interés del comunicador en su denuncia sobre Telefónica. Lo pueden leer aquí.

Es posible que mi único mérito real sea haber subido la imagen de la publicidad de Nextel que desapareció del blog de Burneo, pero me alegra que el debate sobre los intereses comerciales detrás de algunas cabezas visibles de la red se discuta y llegue a un público más amplio. No conozco a nadie en La República ni nadie se comunicó conmigo. No era necesario. El rebote pasó limpiamente del blog al periódico. Estupendo.

Al fin veo que un medio tradicional toma distancia del blogstardom, como siempre debió ser, y no se une con ellos para convertirlos en agentes de sus contenidos. Recordemos que en un inicio La República tuvo notas muy amables a favor de cierto círculo de bloggers. Así lo contaba Roberto Bustamante en el 2007 sobre la nota "La revolución de los blogs". Y hubo una segunda nota en el 2008, un poco más inclusiva, aunque sin investigar a fondo.

Hay mucho pan por rebanar. El caso de Arturo Goga, que coloqué abajo en un link, tomándole fotos a los regalos de la empresa Nextel y agradeciendo con signos de exclamación dice mucho. También dice mucho que Rosa Bonilla, Coordinadora de Comunicaciones Corporativas de Nextel, sea una entusiasta tuitera cercana al círculo de Burneo y otros comunicadores y periodistas. Por supuesto, las empresas deben hacer todo lo posible por llegar a su público, pero uno se pregunta qué hacen los comunicadores para no cruzar ciertas líneas. El USB de regalo que le llegó a Spencer ¿fue un regalo o solo fue una entrega temporal para que Burneo hiciera luego una reseña del servicio entendiéndose que el USB debía ser devuelto? Solo forzado Burneo dice ahora que el servicio es malo. Y lo mismo ocurrió con Marco Sifuentes, cuando antes había dicho que estaba bastante bien. Creo que para el consumidor 2.0 estas preguntas son necesarias. Uno quiere saber exactamente cuáles son los protocolos que siguen o si es que acaso existen.

Hay mucho pan por rebanar. Miren sino este post sobre la promoción de papitas Lay's entre bloggers escrito por el blogger Jonathan Sanchez: "hace unos días me contactaron de la agencia A1 Peru anunciándome que estaban haciendo una campaña por internet y que les interesaba contactar a un grupo de bloggers para que ayuden con la difusión. Me dijeron que me harían llegar una sorpresa".

La sorpresa fue una cajota de papas Lay's, a la que el blogger le toma una foto. Lo curioso es que para Sanchez no hay ningún problema con esto: "Bastante interesante la promoción, sobretodo el hecho de usar bloggers para difundir la campaña. Tal como le dije alguna vez a Arturo Goga: 'cada vez nos están dando más bola'. Esto es un reflejo de las tendencias que hace rato suceden en otros países."

¿Así? Al parecer la tendencia es que uno pueda poner el contenido de su blog al servicio de las empresas que lo requieran, sin diferenciar publicidad de contenido. Sanchez explícitamente dice sobre su blog: "Este website es personal, no representa a ninguna empresa u organización en particular, las anotaciones publicadas son opiniones del autor, y recopilaciones encontradas en otros medios de comunicación, las cuales se encuentran debidamente citadas." Sin embargo, Sánchez le dedica dos posts más a Lay's y su promoción.

¿Son o se hacen? Una parte de mí piensa lo segundo, pero otra cree que el espíritu comercial es parte de esta nueva ética de la comunicación 2.0. ¿Bueno o malo? A mí me parece fatal porque es muy engañoso y muy corrompible, pero estoy abierto a que las voces expertas analicen el fenómeno y me instruyan. Como consumidor uno queda perplejo, porque no sabe qué cosa es qué. ¿Hablan estos bloggers en serio a título personal o solo hablan -bien o mal- porque les llega el regalo? Por supuesto, Spencer también le toma foto a la caja de papas Lay's con lazo y todo.

En fin, esto ya es trabajo para los que les pagan por hacerlo. Ahí hay algunos insumos. Yo, como simple espectador, estoy confundido. Y muy escéptico con todo también.



Actualizacion 2 de marzo: Luis Carlos Burneo retruca la nota de LR desde Twitter, aunque de una manera algo extraña:

again: lástima q el Sr. Giovanni Hinojosa, periodista de @larepublica_pe no sepa q #Telefonica auspicia su diario http://twitpic.com/161q1j


No es una lástima: los periodistas no tienen por qué saber quién publicita o cuándo en su medio. Pero, además, hay un error: Burneo muestra un banner de Páginas Amarillas Peru en la web de LR como si perteneciera a Telefonica cuando en realidad Paginas Amarillas Peru le pertenece al grupo inglés Yell.











viernes, 26 de febrero de 2010

La muerte del blogstar, la vida del blog

Si detrás del blog está el blogger, entonces el blog no puede morir. En tanto haya blogger, hay blog.

¿De qué blogger hablamos? Del que aún apuesta por el texto elaborado, por el contenido propio, por la exposición honesta de ideas, por los comments que no se censuran si no insultan (aunque algunos encuentran buenas razones para mantener la libertad irrestricta), por evadir siempre los conflictos de interés, por el disclosure necesario, por mantener un archivo transparente y de fácil acceso a los lectores, que siempre necesitarán saber no solo lo que se dice, sino lo que se dijo.

Mis estimados: el search es la mejor herramienta que existe, sobre todo para detectar la payasada, la farsa y el gato por liebre de los que se llenan la boca hablando de libertad y democracia al tiempo que ponen al ciudadano y al cliente en la misma oración.

Por eso hay que desconfiar de los que invitan al Twitter y al Facebook en reemplazo del blog. Todo lo que tienen de divertido y de social, también lo tienen de fugaz, banal, transitorio y perecedero. No hay debate posible porque nada queda. El presentismo del Twitter le ha dado su mejor función: válvula de escape en las emergencias. El Facebook es el paroxismo de lo fático: "ajá", "claro", "por supuesto", fórmulas para mantener la comunicación andando aunque nada se comunique.

Como complemento están bien. Como reemplazo, jamás. Porque, como la experiencia ya nos hace ver, es el interés comercial lo que, como astuta serpiente, ha encontrado su mejor asiento en esa velocidad.

No hay que dejar que amistad, publicidad, endorsement, campaña política, "conversación" e "intercambio de ideas" se coloquen en la misma licuadora en honor de las redes sociales. No hay que permitir que algunos gurúes nos convenzan de que ése es el camino.

Si alguna mística tuvo una vez la palabra "blogstar", fue la de una etiqueta que representaba lo desinteresado, lo rebelde y lo respondón (aunque, verdades sean dichas, también la abierta tentación por la autopromoción).

Ya nade de eso existe. El blogstar ha muerto. Se mató solo.

Pero quedan los bloggers, y aún queda el desinterés comercial, lo rebelde y lo respondón como categorías que deben practicarse en el debate público.

Por eso no crean cuando alguien dice que los blogs han muerto. Sus opiniones no han muerto. Pero sus opiniones sí corren peligro de ser silenciadas.

No dejen que compren su silencio.

El blog sigue vivo.



...


(este fue un post-panfleto)

miércoles, 24 de febrero de 2010

Sabio peruano diserta sobre redes sociales

Parchar un servicio defectuoso atendiendo bien a los que tienen una cuenta en Twitter y olvidando a los que se quejan por la vía regular (aunque sean las mismas personas) es una visión equivocada, desfasada, anacrónica de la red. Internet no es un medio de comunicación masiva (nomás). Internet es la gente que lo usa. Ya va siendo hora que empecemos a entender eso, estimados marketeros de la red.


¿Y esto qué? ¿Y esto?

no tengo ningún problema en decir que el Internet Nextel es malazo y, de hecho, estoy buscando alternativas porque quiero fugar

¿Y qué de esto, cuando estaba "bastante bien"?


No son las personas, es el sistema

Ya basta de cacarear sobre Bayly.
El problema no es él, es el sistema.
Carlín, el humorista, lo acaba de escribir en tono serio: "el transfuguismo ocurre porque el sistema de representación política está desmantelado"
El culpable se llama 'voto preferencial'.
Lo ha dicho él y lo han dicho muchos otros antes.
El problema no son las personas: es el sistema.

El sistema permite tener un id en campaña.
Posibilitó que un militar que prometía refundar hasta las placas tectónicas rozara la presidencia.
Consagró a Fujimori.
Hizo subir como la espuma a otro escritor de la noche a la mañana.
No son las personas: es el sistema.

El Metropolitano no solucionará el caos del tránsito, lo acaba de decir la enésima especialista.
Ni tampoco multas altas harán que combis corran menos, maltraten menos, no violen las reglas.
Si los conductores no son dueños de sus unidades y, mientras más corren más ganan, nadie les puede decir que intenten ganar menos.
Sin conductores en planilla es imposible pedir que piensen en los demás.
¿Has visto a un chofer de combi hacerse rico?
El problema no son las personas: es el sistema.

Fulano agradece a compañía de telefonía por regalo.
Mengano agradece a compañía de telefonía por regalo.
Zutano da play de honor a campaña de compañía de telefonía.
No hay nombres porque, como reza el poema, el problema no son las personas, es el sistema.

"No maten al mensajero", dice el rebotador del mensaje.
"No mires la rama, mira el bosque", dice el meditador profundo de Twitter.
"A ti también te paga alguien", dice el escéptico, escéptico con todos, menos consigo mismo.

No se la agarren con las personas: maten al sistema.






lunes, 22 de febrero de 2010

200 años de Chopin, hoy

Estas cosas solo pasan en el cine:




Y esto es cuando la realidad supera a la fantasía. Hipersensible Pogorelich desintegrándose sobre la Sonata no. 2, la de la Marcha Fúnebre, en 1980.

I


II


III y IV



La historia del joven Ivo es más o menos conocida. Fue eliminado en la tercera ronda en la International Chopin Competition en Varsovia (según el youtubista lo de arriba corresponde a la tercera ronda, aunque no estoy seguro). Obtuvo del jurado una combinación de los puntajes más altos y más bajos debido a sus interpretaciones tan poco convencionales. Martha Argerich, uno de los miembros, renunció en protesta. La celebridad de Pogorelich fue instantánea.


domingo, 21 de febrero de 2010

Blogs, empresas y el blog-empresa

De pronto surgieron comentaristas anónimos y cuentas falsas de Twitter acusando a Nextel de estar detrás de Burneo, porque el blog de éste tiene publicidad de esa empresa. O sea, el caso degeneró en la peor guerra sucia. Algunos tuiteros afirman tener evidencias de que detrás de los anónimos se encuentra el zaíno consultor externo que inicialmente llamó a Burneo.


Lo de arriba es una cita de la última columna del periodista Marco Sifuentes en Peru21 a propósito de la "denuncia" que hiciera Luis Carlos Burneo sobre Telefónica, episodio no tan folclórico del que escribí en el post anterior. Aunque ninguna línea de la columna menciona este blog, de todos modos no me reconozco en lo que el autor llama "guerra sucia" anónima. Lo que escribí fue firmado. Ni tampoco conozco a quien él denomina -insinuación ciertamente malévola- "zaíno consultor externo" sin colocar ningún nombre. Esa es, digamos, una chiquita bajo el cinturón protegida legalmente por la frase "algunos tuiteros afirman tener evidencias" (1). Me sorprende el uso de 'zaíno' en el párrafo, no por su significado, sino por lo que implica creativamente en la conocida paleta verbal limitada de MS, rebosante de 'darlings', 'trues', 'cools', 'evers' o 'wasrights'.

Pero vista en conjunto y lejos de los personalismos la discusión es muy interesante. Empiezo por lo primero: poner en tela de juicio a los bloggers no es guerra sucia, pues. Es normal y necesario (por no decir lo más 2.0 del mundo) porque, detrás de los blogs hay -alucinante descubrimiento- personas con los mismos defectos, virtudes, ambiciones y falencias de las personas en el mundo real. Ser blogger no es como ser casco azul o miembro de la Cruz Roja. Ni como ser cura o parte de una ong de defensora de derechos humanos. O diplomático. O filósofo. Ser blogger no es ser Nelson Mandela ni un marine (semper fi). Hay que quitarnos de la cabeza que meterse con un blogger (a la mente viene el caso Godoy-Mufarech) es meterse con un desvalido, con una especie en vías de extinción como el panda, un ser que merece protección y consideración especial.

Entonces las críticas no pueden ser guerra sucia. ¿Las críticas anónimas lo son? Es curioso que en la misma columna el periodista Sifuentes diga con tono celebratorio que el vídeo de Burneo tuviese "en dos días, casi tres mil visitas y más de cien comentarios de gente contando sus malas experiencias con la empresa española". Pregunta: ¿y esos comentarios estuvieron firmados? ¿Cada uno de ellos representa una queja formal contra Telefónica? ¿O gran parte de ellos es anónima? Saquen ustedes mismos las cuentas, o sea, cuenten. Es imposible saber la verdad o mentira de los comentarios sin firma, y ese es uno de los grandes problemas de la red: el anonimato da fácil pie a la "guerra sucia", pero en contra de cualquier bando, no solamente contra los amigos del blogstar. Si vamos a aplicar el concepto, apliquémoslo a todos por igual. Pero es obvio que el autor no intenta ponerse en un punto medio ni ser didáctico -como experto que es- para su lectoría. Ya tomó partido por Burneo.

Para un comunicador el capital en juego en medio de un conflicto de interés es su credibilidad. Entonces, ¿es creíble Burneo? Recordemos que lo de él fue un testimonio que no estuvo refrendado por prueba alguna. Pero, más allá de que su blog sea auspiciado por Nextel, competencia de Telefónica, ¿cómo medir la credibilidad? La credibilidad, obviedad si hay alguna, se va construyendo con el tiempo. Pero para mi archivo personal siempre quedó una historia que transformó a Burneo de un inocente y entusiasta vlogger a alguien que sí es capaz de manipular y aprovechar un escándalo para echar agua para su molino: fue la historia que lo enredó con el artista Pablo Saldarriaga y unos plagios. El propio artista cuenta la historia aquí en una carta que envió a Puente Aéreo hace dos años. Entonces, ¿testimonio sincero o escándalo forzado? En base a ese antecedente, no se puede culpar a nadie por sospechar. Cosa curiosa e increíble coincidencia: en ese entonces Burneo estuvo apoyado por los mismos que lo apoyan ahora.

Algunos posts, como este de José Kusunoki, han coincidido con la opinión de que la publicidad de Nextel en el blog de Burneo representa un evidente conflicto de interés que desdibuja su testimonio. Sin embargo, Kusunoki no explica realmente cómo así llega a esa conclusión y, la verdad, yo tampoco lo hice del todo en mi post anterior. Sin duda, el olfato de la ética nos dice que hay un conflicto, pero ¿cómo sustentarlo? Además, ¿no es acaso válido y justo diferenciar entre un conflicto de interés y un aparente conflicto de interés? El caso de Burneo cae más en lo segundo, pero igual ¿no debe acaso un comunicador ser lo más escrupuloso que pueda para evadir ambas situaciones? El olfato ético no engaña: sí debe serlo.

La respuesta habitual a cualquier señalamiento o acusación de conflicto de interés en un blog es decir "las secciones de publicidad y contenido en este blog están claramente demarcadas". Las palabras no son mías, sino de Marco Sifuentes. Aquí lo dice de otra manera: "Porsiaca: las áreas de publicidad están muy bien definidas y no deben ser confundidas con las áreas de contenido. Un anuncio publicitario no condiciona de ninguna manera las opiniones del bloguero." Suena bien como discurso, pero es obvio que entre las palabras y los hechos hay una gran distancia. Es decir, es evidente que con solo declararlas las cosas no van a funcionar como uno desea (de lo contrario Alan García sería el mejor presidente de la historia del Perú). Ese poder del verbo solo lo tuvo Dios en el Génesis. Los seres humanos, lamentablemente, requieren de algo más para que sus deseos de vuelvan realidad.

¿A qué suenan las palabras de Sifuentes? Suenan a lo que son: a las palabras que suelen declarar los medios tradicionales para explicar sus políticas informativas. Y no es extraño: él es un periodista que se educó, entrenó y trabajó en medios tradicionales muchos años antes de hacer ese crossover hacia el periodismo digital. Pero, si existe ya el consenso de que los modos del periodismo digital deben ser distintos de aquellos de los medios tradicionales en su manera de presentar o conseguir información -modos en los que Sifuentes ha tenido particular éxito-, ¿cómo así los principios que separan publicidad de contenido se mantienen exactamente igual? Preguntado desde otro ángulo: ¿cómo logra un medio tradicional que el principio que separa publicidad y contenido se cumpla? Y si un blog está también en el negocio de los contenidos, ¿cómo se diferencia de un medio tradicional al momento de volver realidad ese principio? ¿Es dable que haga o diga lo mismo?

Para saberlo es necesario ir a uno de los referentes mayores del negocio del periodismo: el NYT. Veamos el caso de una situación casi ideal -pero que estoy seguro se replica en varias partes del mundo, incluso aquí- para poder ver más claramente los contrastes. ¿Cómo se asegura el NYT, como empresa, de que sus periodistas no caigan en conflictos de interés? El NYT hace estas precisiones (lamentablemente, por tiempo, las coloco en inglés) en su Ethics in Journalism:

a) The relationship between the company and advertisers rests on the understanding that news and advertising are separate – that those who deal with either one have distinct obligations and interests, and each group respects the other's professional responsibilities (esto es, más o menos, lo que dice Sifuentes también).

b) Journalists should maintain their independence by avoiding discussions of advertising needs, goals and problems except where those are directly related to the business of the newsroom.

c) Advertising and "advertorials" (paid text or paid broadcast content) must not resemble news content.

d) From time to time, when authorized by top news executives, journalists may take part in events organized by the company for marketing or promotion or investor presentations. But they should confine their role to discussion of our journalism and avoid the appearance or reality of making a sales presentation.

e) No one in our news departments (except when authorized by top news executives) may exchange information with the advertising department or with advertisers about the timing or content of advertising, the timing or content of news coverage or the assignment of staff or freelance news people.

Son extractos. Los protocolos se explicitan más aún si se sigue el link. Lo que quiere decir que evadir un conflicto de interés respecto del área comercial no solamente es un principio vago y general cual verso del himno nacional, sino un patrón de conducta reglamentado. Tales las cosas en la empresa NYT, es decir, el parnaso.

¿Cuál es la situación del blogger en su blog-empresa, el reverso del parnaso?

Es posible que pueda declarar el inciso a) sin mayor reparo. Pero, ¿lo demás? ¿Es posible que un blogger pueda evadir discusiones sobre las necesidades publicitarias de su blog-empresa? ¿Es acaso verosímil que un blogger no tome parte en reuniones con auspiciadores sin que parezca que está haciendo -o aparente hacer- el papel de representante de ventas? ¿Es creíble que el blogger no sepa cuándo un anuncio saldrá en su propio blog-empresa?

La respuesta es un estentóreo no.

¿Por qué no? Porque a diferencia de un medio tradicional, donde distintas personas están a cargo de distintas áreas y responsabilidades, el blogger se tiene que encargar él mismo de todo: él mismo es su jefe, su editor, su redactor, su chupe, su secretario, su representante de ventas, su negociador, su telefonista, su mensajero, su gerente, su contador, su administrador y hasta su janitor. He ahí el paraíso alternativo de los que creen que el blog era y es la solución al embudo informativo de los medios tradicionales: llegar a un punto que entre los contenidos y los anuncios no haya forma de evadir los conflictos de interés, reales o aparentes.

Y, sin embargo, no hay blogger que no desee conseguir algún tipo de rédito a través de su blog. No hay blogger que no quiera convertir su blog en un blog-empresa. Pero paradójicamente, aquello que podría justamente ayudarlo a sobrevivir en el mundo real, es lo que lo hace morir en el reino de la credibilidad. Es lo que ha sucedido con Burneo y lo que hace su denuncia muy débil, frágil, solo útil si se convierte en estandarte forzado de una campaña contra Telefónica -o, como parece ser, contra una persona particular- apuntalada por periodistas -u otros bloggers- cercanos a él. Para los que no estamos en ningún bando, la sensación de conflicto es clara.

Sin duda, es posible tener buenas intenciones. Pero no basta. Tampoco basta hacer declaraciones como si con palabras el conflicto desapareciera. ¿Cuál es la solución entonces? Una opción es eliminar por completo cualquier tipo de publicidad en un blog. Es lo que sucede con éste. Nadie lo auspicia: Bloodyhell no es un blog-empresa (y con eso espera tener una ñizca de credibilidad).

Pero, ¿hay otras soluciones un poco más creativas? ¿Que caminos han encontrado los bloggers para poder atacar este problema fundamental en el mundo de la creación de contenidos? ¿Realmente les parece fundamental? ¿O es que la confusión y lo borroso de los límites es conveniente para obtener esa ganancia de pescadores en el río revuelto?

Eso podría ser materia de otro post. Mientras tanto, sería bueno pensar en otros casos donde el conflicto de interés -real o aparente- salta como un sapo, y la poca credibilidad también.





(1) Dicho sea de paso, con tal alusión el periodista está jalado en su conocimiento del decálogo univeral del Twitter: nunca confiar en lo que se dice en Twitter y, si tomas información de él, buscar corroborarla. Esto demuestra que hasta los inventores del floro pueden salir jalados en su propio floro. Otros lo llamarían, por cierto, inconsecuencia.

viernes, 19 de febrero de 2010

LC Burneo y el conflicto de interés

Ayer en mi FB -muy bobamente- elogié un pequeño clip de Luis Carlos Burneo en el que contaba un extraño caso de atención al cliente que le ocurrió con la empresa Telefónica, más precisamente con su servicio de internet. Al parecer, el que tuviese cierta fama en la red o en la TV lo volvía un cliente de privilegio. Lo pueden ver aquí abajo:



Elogié el video, antes que por su contenido, por su forma. Era la primera vez que veía a Burneo tan articulado, muy fluido para contar su anécdota. Hoy, Roberto Bustamante, rebota el caso, añadiendo un capítulo más. Telefónica supuestamente se comunicó con Burneo para reunirse con él para “una estrategia de ingreso a redes sociales”. Burneo y Bustamente manejan el caso como una "denuncia", aunque exactamente no sabría explicar por qué. ¿Una empresa que busca llevar a su redil a personajes conocidos o que han sabido granjearse cierta popularidad en la red? Me suena a negocio normal y justo. Quizás Burneo debería sentirse bien por tener la posibilidad de tener más trabajo y no sorprendido.

Pero lo que evitó decir fue que su página es auspiciada por Nextel Internet, aquella que se publicita con el "orientalista" personaje, turbante en la cabeza, llamado "El Gurú". Es decir, la competencia. Abajo coloco la imagen:



Fue un comentario en el post de Bustamante que llamó la atención sobre el auspicio, detalle que volvía la "denuncia" de Burneo, no diré poco creíble, pero sí poco ética. El conflicto de interés es obvio.

¿Internet entonces es más transparente? ¿Más honesto? ¿Más democrático? Con este caso se ve claramente que no. Internet no es el reino donde los humanos ya no juegan con las reglas del mundo normal o ven transformados sus ADNs. Es el reino de siempre, de gente con ganas de trabajar,de ganar dinero y recursearse. Y de vender gato por liebre si es necesario.

Por supuesto, si Burneo lo hizo a propósito o si su cabeza es similar a la de Homero Simpson al punto que no se da cuenta de nada, quedará como materia de estudio para sus amigos del Twitter. Es imposible saberlo. Por mi lado, la moraleja es la siguiente: si eres blogstar y una empresa quiere hacer negocios contigo, pues en buena hora. Te envidio por completo. Pero una vez que firmes no te pongas la camiseta de los empleadores o auspiciadores al punto de vender tu opinión, tu firma, o de echar barro a los rivales y a la competencia, ya sea por obligación o porque te nace de buena gente. No la hagas de líder de opinión cuando tu opinión en realidad es un comercial.

Y la verdad es que ya harta decir siempre lo mismo, pero los gurúes sin turbante nunca hablan de estas cosas. Ni siquiera por un mínimo de curiosidad. Cuando lo hagan los linkeo.

ACT 1: Esta historia tiene más aristas. Ver aqui y aqui.

ACT: 23 de febrero: Desapareció la publicidad de Nextel del blog de Burneo.

Lo que uno detesta de los gurúes 2.0

Lo que uno detesta de los gurúes es lo que siempre detestó el profesor Uribe después de un partido de la selección: todos son entrenadores después de la derrota.

Un ejemplo es este antipático artículo de La Nación de hoy. Un gurú respondiéndose qué falló con el Buzz de Google y por qué el Twitter, por el contrario, es genial. Al autor le parece increíble que Google no se haya dado cuenta de cómo funcionan las redes sociales con su herramienta tan fancy. "¡Mongos!", parece decir. Pero también dice que fue un error de la compañía no comprar el servicio de microblogging hace un año. Hagamos una analogía: también fue un gran error que los Beatles fueran rechazados por la Decca en sus inicios, pero eso es fácil de postular después de los número 1 y después de la beatlemania. Fue un error ir arriba cuando la salida -ahora nos damos cuenta- estaba por abajo. Gran iluminación. Godoy es, ahora, internacional.

El artículo insinúa, además, una idea que es el germen de su propia contradicción. Así como los creadores del Twitter jamás pudieron prever cómo su herramienta iría a ser usada, transformada y popularizada (o sea, su "potencial", lo que Google jamás vio, según el autor), ¿quién en este mundo es tan clarividente para saber lo que una sociedad adoptará como su nueva herramienta fetiche? Es prácticamente imposible. Una prueba concreta es que el Twitter se inauguró con el pie forzado de "¿qué estás haciendo?", pero con el tiempo, y en vista de que el uso iba transformando su dinámica, pasó a "entérate de lo que está sucediendo en el mundo". La primera versión del twitter era una mongada comparable al hula-hula (1), tanto así que aquel tuitero que dice ahora lo que está haciendo ("preparándome un cafe con leche", por ejemplo), es un reverendo idiota.

No hay gurú que no remate su pequeña biblia con un decálogo. El autor -sapiencial sin duda- dice que cada uno de sus diez puntos -sobre el Twitter- no es más largo que un tuit. Me lo he imaginado sombreando cada frase y chequeando luego el número de caracteres. Todo bien, pero es irónico que lo haga en un artículo de diez mil (con espacios).

Soy antipático con los antipáticos porque los gurúes siempre se muestran como pavo reales empoderados con sus herramientas y sus gadgets, lanzándote a la fuerza a una piscina que casi siempre es la misma, pero con otro color de fondo. El Twitter no es una necesidad ni transformará tu vida (salvo quizás para ciertas emergencias en donde la necesidad de saber supere tu recato). A mí me parece confuso y lleno de detritus. Pero si te gusta, estupendo. Lo que lo hace distinto de mi aún valioso chat es lo que encuentro distinto entre ir a una fiesta o a una pequeña reunión entre tres o cuatro. ¿Qué es mejor? Respóndeme lo que quieras menos que la fiesta es mejor.



(1) El hula-hula fue popularísimo también y aunque hoy no se vea a adultos girarlo en sus cinturas, el aro sí puede ser visto en competencias de gimnasia artística. Gran idea, ¿no?

miércoles, 17 de febrero de 2010

En defensa de Jimena Lindo

El título apela a un coqueto sensacionalismo, porque en realidad este post es una defensa de todos los que, hidalgamente, se disculpan públicamente. Es cierto que el timing no va a su favor. Jimena Lindo se arrepiente de la broma del chullo -frase de supuesto racismo contra Magaly Solier- varios meses después de que sucedió. Los conductores de Mesa de Noche -ella y Renzo Schuller- cometieron un error clave: pelearse con el público y enfrascarse en un debate que se enredó, además, con la filología de cinco palabras y el psicoanálisis de las intenciones. Es como si el comediante de stand-up soltara un punchline y, al comprobar que nadie se ríe, le exija al público razones. El público de la TV de entretenimiento es emotivo, de pulgar arriba y pulgar abajo. Los entertainers se deben a él. Y lo real y objetivo, lo que cayó con la concreción de una patada y un aluvión, fue que la broma provocó mucha cólera. Frente a eso no cabe torear el asunto (menos si aparece en titulares) ni hacerse el loco, sino admitir que la broma, en efecto, fue ofensiva. Pero aquí estoy en civil desacuerdo con quienes buscan escanear la corteza prefrontal de la Lindo para detectar sus neuronas racistas o discriminatorias o envidiosas. No hay necesidad. Lo que está en juego son gestos públicos, no exámenes de polígrafo, y unas disculpas -que cada vez son más raras- hacen mucho más que el silencio.

martes, 16 de febrero de 2010

Buscando votos en internet

Aunque ya es un cliché decir que los candidatos políticos necesitarán tener presencia en internet durante sus campañas hasta ahora no queda claro el cómo. ¿Qué van a hacer exactamente? Después de analizar profundamente y con pipa en la mano el comportamiento de los navegantes en la red especulo sin mayor rigor sobre distintas tácticas. No se preocupen, no cobro.

Idea 1: la campaña más básica y tonta sería la de infestar la red con banners en los que el candidato aparece sonriente con la mano en alto y el eslógan escrito en altas. Una vez que haces click sobre cualquiera de ellos serás redireccionado a la web oficial donde, si quieres, podrás ver el plan de gobierno (o más fotos). La verdad, una campaña propia de un internet de hace diez o quince años.

Idea 2: armar un batallón de blogs, todos muy transparentes en sus filias y sus fobias y todos dedicados a la campaña en el sentido más guerrero de todos: hablar pestes de los rivales y maravillas del respaldado. Saber o no la identidad de los que escriben sería secundario. Es lo que sucedía con Pepitas.com.

Idea 3: armar un ejército de comentadores que, con estilo espontáneo y hablando el lenguaje del pueblo, dejan su opinión "libre" e "independiente" sobre los candidatos en los distintos foros de la red: desde blogs hasta diarios online; desde Hi5 hasta YouTube. No es poca cosa: los vídeos de temas peruanos arrastran en YouTube, por ejemplo, debates ferocísimos, que casi siempre terminan en insulto a algún chileno y la defensa sin murmuraciones del pisco. Sin duda, remueven conciencias.

Idea 4: armar un ejército de rebotadores de noticias vía foros, Facebook o Twitter. Esta idea es ligeramente más sofisticada, porque no requiere que el rebotador editorialice o se manche con una opinión. Simplemente rebota y deja intacta su integridad. Es un modelo en el que cada rebotador es un agregador humano y, como tal, filtra y separa con mucho conocimiento de causa la noticia favorable de la desfavorable. Este comportamiento es muy común entre facebookeros o tuiteros conocidos. El rebote selectivo hizo que, hace poquito no más, un chisme que de haber sido sobre Castañeda hubiese incendiado la red, por el contrario se mantuviera en el más completo silencio, como si jamás hubiese existido o publicado, porque afectaba a uno de la collera. De que se puede, se puede.

Idea 5: campañas virtuales de corte social. Esta idea es más sofisticada aún porque viene acompañada de otra, muy antigua y clásica, sacada de los manuales de historia: el caballo de Troya. ¿Cómo funciona? Primero se concita la atención en la red alrededor de una idea que resulte absolutamente fácil de apoyar para todos. Campañas a favor de árboles, ballenas, la autoestima, o la paz, suelen ser unánimes, incontrovertibles e intrínsecamente culposas. El giro está en que, una vez que se logró armar un buen bolsón de seguidores, los mensajes de corte político empezarán a caer. Tome Pin y haga púm. Nunca será abierto y obvio. Pero de gota a gota se puede hacer un hueco en una piedra.

Idea 6: campañas virtuales por el "no". Esta idea me es sugerida por una página en Facebook como la de "No a Keiko". ¿Qué buscan precisamente estas personas? A no dudarlo: es una página política, pero ¿cuál es el efecto deseado? Sospecho que, a estas alturas de nuestra historia, pensar que el electorado tiene claro lo que quiere es propio de la ciencia ficción. El electorado no sabe lo que quiere, pero sí sabe lo que no quiere, que no es una mala manera de pensar. Es más, diría que es la forma más lógica de pensar si no se sienten muchas opciones. Deliberar internamente sobre nuestro voto entonces puede empezar por un "no", cualquiera que éste sea. Es por eso que ir husmeando al "antisistema" de una elección se ha vuelto tan importante entre analistas. Una vez que tal sambenito le caiga a algún candidato su campaña se volverá una cuesta sobre la nieve. Es como el juego de la pelota caliente: nada quiere tenerla una vez que la música se detenga. A todo eso apunta una campaña virtual por el "no" que, además, va muy bien con el ethos 2.0: en internet la mayoría se queja y pocos proponen. Hacer pichulitas y decir "basta" es mucho más rentable y "transparente".

...

¿Será así? No sé. Solo especulo sobre posibles mecanismos de propaganda online como espectador.

Por otro lado, leyendo esta nota de Caretas veo que también se piensa algo más: la recaudación de fondos, tipo Obama 2.0, del ciudadano de a pie. Pero esta idea se topa contra un iceberg: ¿es que acaso una sociedad brutalmente sensible con sueldos de congresistas, ministros, policías y empleados públicos en general sería capaz de donar un solo sol a la campaña -léase bolsillo- de un político que, gane o pierda, se quedará con tu sol? Para eso tendríamos que superar el esquema mental del "no" y pasar al asertivo "sí". Todavía está difícil, muy difícil, o sea, casi imposible. Pero mejor que hablen los expertos.


Act: Un post de Paper Papers sobre el uso de las redes sociales por el gobierno de C. Kirchner.


domingo, 14 de febrero de 2010

Echándole baygón al Buzz

Las quejas en contra del Google Buzz han sido mundiales. En mi caso se focalizaron en tener que leer a Sifuentes (experto académico en redes sociales y el personaje peruano más influyente de la red que usa solo Twitter y Facebook) y compañía discutir sobre los huevos del gallo digital cuando al inicio del 2010 había diseñado mi vida para que sea un poco más higiénica. El issue mayor con el Buzz, sin embargo, es su ataque a la privacidad. La gente puede enterarse, por ejemplo, de quién está en tu chat. Pánico generalizado. Este post de Bits del NYT pasa revista a ciertos escenarios en los que el Buzz puede joderte la vida. Una desgracia.

Pero si existen quejas es porque aún atesoramos ciertos espacios ganados gracias a la civilización. El Buzz ha demostrado, por defecto, que la privacidad todavía nos importa. Gran revelación. Hace unos días el escritor Alonso Cueto se lamentaba de la cultura del Facebook y el Twitter y decía que "los mensajes de éstos últimos reflejan las características de la cultura reinante: la pérdida de la privacidad, el reino del detalle irrelevante, y sobre todo, el solipsismo". No tanto. El Buzz ha terminado siendo como esa luz azul que usan los investigadores de CSI en la escena del crimen. Ha detectado lo que permanece invisible a la luz natural. Entre tanta red social, entre tanta farandulización de nuestras costumbres más banales y cotidianas la privacidad todavía se practica. Entonces, nos equivocamos todos. Fotos personales y autodescripciones en la red siempre fueron ficcionales, avatares maquillados que nadie se tomaba tan en serio o cuya seriedad estaba en su capacidad de engañar y manipular a los demás. Que es, a la larga, lo que siempre ha sucedido. El jefe o la jefa llegan bien arreglados y perfumados al trabajo y nadie espera verlos alguna vez en piyama como un domingo en la mañana, él con la panza al aire, ella depilándose las piernas. ¿Internet ha minado nuestra privacidad o, por el contrario, nos ha vuelto mucho más sensibles a ella? Según la experiencia del Buzz quizás lo último.

Si armáramos un esquema sería algo así. Existe a) la vida pública en la red, b) la vida social en la red, aún pública para el círculo de conocidos y no tan conocidos, c) y la vida estrictamente privada, aquella donde lloramos, donde nos vemos los defectos, donde podemos ser las peores personas del mundo. ¿Qué ha cambiado en la humanidad entonces con las redes? Nada.

Pero lo que sí puedes cambiar es tu configuración de privacidad del Google Buzz. Porque no solamente colocándolo en "off" resuelves el problema. Pero para eso mejor preguntarle a un experto, quizás vía Buzz mismo. Más señas aquí.

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