miércoles, 24 de febrero de 2010

No son las personas, es el sistema

Ya basta de cacarear sobre Bayly.
El problema no es él, es el sistema.
Carlín, el humorista, lo acaba de escribir en tono serio: "el transfuguismo ocurre porque el sistema de representación política está desmantelado"
El culpable se llama 'voto preferencial'.
Lo ha dicho él y lo han dicho muchos otros antes.
El problema no son las personas: es el sistema.

El sistema permite tener un id en campaña.
Posibilitó que un militar que prometía refundar hasta las placas tectónicas rozara la presidencia.
Consagró a Fujimori.
Hizo subir como la espuma a otro escritor de la noche a la mañana.
No son las personas: es el sistema.

El Metropolitano no solucionará el caos del tránsito, lo acaba de decir la enésima especialista.
Ni tampoco multas altas harán que combis corran menos, maltraten menos, no violen las reglas.
Si los conductores no son dueños de sus unidades y, mientras más corren más ganan, nadie les puede decir que intenten ganar menos.
Sin conductores en planilla es imposible pedir que piensen en los demás.
¿Has visto a un chofer de combi hacerse rico?
El problema no son las personas: es el sistema.

Fulano agradece a compañía de telefonía por regalo.
Mengano agradece a compañía de telefonía por regalo.
Zutano da play de honor a campaña de compañía de telefonía.
No hay nombres porque, como reza el poema, el problema no son las personas, es el sistema.

"No maten al mensajero", dice el rebotador del mensaje.
"No mires la rama, mira el bosque", dice el meditador profundo de Twitter.
"A ti también te paga alguien", dice el escéptico, escéptico con todos, menos consigo mismo.

No se la agarren con las personas: maten al sistema.






3 comentarios:

Daniel Salas dijo...

Entiendo el tono satírico de tu exposición pero la idea de que los sistemas incentivan ciertas formas de conducta y desincentivan otras está apoyada por evidencia científica. No de la manera en que lo dice Carlín, seguramente. Recomiendo por ello con gran énfasis "The Lucifer Effect" del célebre sicólogo Philip Zimbardo. De manera resumida, Zimbardo demuestra que, por un lado, hay impulsos instintivos muy poderosos en los seres humanos pero que, por otro, son las circunstancias las que disparan las conductas de las personas en un sentido u otro. Esto no es magia, no es excusa para la responsabilidad personal, es ciencia apoyada por años de investigación. Puedes buscar en YouTube el "Stanford Prison Experiment".

La razón por la que hay ciudades con muy baja delincuencia y otras con alta delincuencia no se debe a la superioridad moral de unos ciudadanos sobre otros, sino a sistemas que reducen los impulsos inmorales o violentos. En este caso, sinceramente la teoría de Carlos Meléndez sobre por qué existe el transfuguismo me parece bastante sensata (ya he dicho que no me gustan otras de sus ideas, pero eso no tiene nada que ver). Saludos.

Luis Aguirre dijo...

Totalmente de acuerdo, Daniel. En realidad, hay tono irónico, mas no satírico. Pienso tal cual lo he escrito.

"La razón por la que hay ciudades con muy baja delincuencia y otras con alta delincuencia no se debe a la superioridad moral de unos ciudadanos sobre otros, sino a sistemas que reducen los impulsos inmorales o violentos."

Claro, no son las personas, es el sistema.

No se le puede pedir a alguien que no "transfugue" y que, al hacerlo, ipso facto sea calificado de inmoral.

Sí, tengo tu recomendacion de Zimbardo en lista de espera en Amazon. Me parece que escribiste un post al respecto el año pasado.

saludos

Luis Aguirre dijo...

Preciso mejor: el poema como totalidad no es irónico.

Pero hay algunas partes que sí. Como en la segunda estrofa: "consagró a fujimori". En la penúltima estrofa también: "No mires la rama, mira el bosque", dice el meditador profundo de Twitter.

Me has hecho pensar qué falla en el texto para que no se entienda que estoy de acuerdo con él. Pensé que con el ejemplo de las combis quedaba más claro.