miércoles, 29 de octubre de 2008

Estilística del e-mail



Escuchando ayer a Luciana León y a los defensores de Luciana León me han llamado la atención cosas que, personalmente, no me cuadran. Se habla sobre la inverosimilitud de los mensajes. Pero recordemos que uno de ellos proviene de la misma persona que pudo grabarse en vídeo desde la clandestinidad con un mensaje bastante ridículo y altisonante. Otro pequeño gran detalle que seguramente los peritos de la estilística tomarán en cuenta es que se trata de e-mails. Y en los emails uno suele -como leí en una nota del New Yorker que hablaba precisamente del estilo en los emails- olvidarse de sí mismo. Me pongo como ejemplo: a veces escribo todo en bajas y sin puntuación; a veces respetando todas las reglas, con mayúsculas, minúsculas y comas según corresponda; a veces firmo L, a veces LA, a veces, Lucho, a veces Luis, a veces con nicks, a veces con nicks realmente estúpidos, a veces no firmo. La irregularidad es la ley. Cuando la León dice "no es mi estilo" no comprendo bien el argumento. O se envió o no se envió, o se manipuló, y esta manipulación es corroborable contrastándola con el original. La estilística en la comunicación virtual es tan variada que si uno revisa sus propios correos verá que la chanfainita es el menú diario.

Aún así, en la nota del New Yorker sobre el libro "Send: The Essential Guide to Email for Office and Home" se menciona que todos tienen un estilo:

The lower-case non-punctuators, the serial capitalizers, the rhetorical questioners, the subpoena-anticipators, the posterity-watchers: they all have their reasons, and their conceits.

Es cierto: hay personalidades que son completamente rígidas. Pero incluso a ellas la rapidez del email puede doblarlas . Escoger mal las palabras, según la reseña del New York Times sobre el mismo libro, puede causar grandes problemas: personales, legales y financieros. El New Yorker menciona un ejemplo político:

they [los autores del libro, Schwalbe y Shipley] were astounded by the lack of tact exhibited by Bush Administration officials in their e-mail discussions over the firing of eight “underperforming” federal prosecutors. What could they have been thinking?

“They were thinking about a lot of things, clearly, but they weren’t thinking about e-mail,” Shipley wrote. “Their brains stopped telling them that they were putting their words and ideas down in indelible digital ink. I can’t think of anything more dangerous.”

En efecto, no hay nada más peligroso que enviar información en la tinta indeleble del correo electrónico. La falta de tacto y la relajación del estilo suceden en cualquier momento. Y si el estilo es la medida del hombre es fácil decir frente a un mensaje enviado rápidamente: "no es mi estilo, no soy yo".

Pensar antes de enviar: la regla básica del e-mailing. Pero es difícil ajustarse a ella. Los errores en tono y contenido siempre existirán. Suelo pensar más cuando me comunico con alguien a quien no conozco o no conozco bien. No pienso nada cuando envío algo a algún amigo o familiar.

Mientras tanto, el rollo con la congresista del Apra sigue: Luciana León no entregará hoy el original de polémico e-mail e insiste en que este fue adulterado, según titular de El Comercio. Muy extraño, como extrañas fueron sus contradicciones del domingo en Panorama y Cuarto Poder.

domingo, 26 de octubre de 2008

No me gusta Calamaro

Ser contreras es una disciplina que da pocas satisfacciones. Mientras todos van a la derecha, uno escoge la izquierda solitaria. Mientras todos ríen, uno prefiere mirar desde un rincón la miseria humana. Y mientras todos van a ir al concierto de Andrés Calamaro, seguro uno preferirá quedarse en casa leyendo un libro o pasear por el malecón. No me gusta Calamaro. Corrijo, solo me gustó en contexto, y ese contexto fue el de Los Abuelos de la Nada. Lo demás lo reservo como soundtrack obligado por respeto al gusto ajeno, que en realidad quiere decir respeto a cierto gusto femenino que suspira con este trovador latino de incontinente floro. Menos es más, dice el refrán. 


jueves, 23 de octubre de 2008

Amor filial

Uno de los asuntos que últimamente me pongo en duda es esa cosa llamada amor ("cosita loca", decía Mercury en su imitación glam de Elvis). Amor, así, en bruto: amor a la pareja, amor a la mascota, amor al ecosistema, amor a la patria y, claro, amor a los padres. Me lo pongo en duda porque el amor, casi siempre, hace pensar al revés a quien lo experimenta y, de paso, enchueca a quien es testigo de su influjo. La palabra amateur, por ejemplo, tiene su raíz en amor (del francés). Para un riguroso buscador de la verdad el amateur no es más que un aficionado. Pero para el amateur mismo, el amateur es, en realidad, el que siente amor en hacer algo, aunque lo haga mal. O sea que si lo haces con sentimiento, con feeling, con inspirada reverberación ventricular, no puedes fallar, hermano.

Una y otra vez personas me cuentan sus desdichas familiares y el amor, antes que un aceitador en los vínculos -guiño político intencional- , es un obstáculo. Como lo confirma la experiencia, los miembros de una sola familia, la cercana y la extendida, casi nunca suelen pensar igual. Pero una y otra vez suelo escuchar que el amor filial es una buena razón para forzarse a hacerlo o para pasar por alto la increíble cantidad de absurdos de la que la familia es capaz. "Lo hago por mi papá", se dice. "Por mi mamá mato", también (variante esta última de la frase pundonorosa y homicida que originalmente sale de las madres cuando dicen "por mi hijo mato"). Versiones más cinematográficas y sombrías suelen declarar con voz sepulcral: "la familia es la familia".

Pero la vida privada es la vida privada y cada quien sabe lo que hace. En esos casos lo mejor es escuchar sin atreverse a opinar, no solo porque los sentimientos involucrados suelen ser delicados, sino también porque es inútil. ¿Cómo podría un simple consejo luchar contra años de amor practicado, sentido, incontrovertiblemente aceptado como bueno y correcto?

Lo fregado es cuando uno es expuesto a estas muestras de sentimentalismo en público y sobre personajes públicos. El amor filial detiene el tráfico. Nos demanda silencio, comprensión, aceptación. Incluso hasta admiración y aplausos. Quien defiende a su padre o a su madre en público sobre asuntos públicos y por ser ellos mismos personajes públicos, nos remueve las entrañas, nos pone música de violín de fondo cual compuesta por Max Bruch. *

Es así que la congresista cuyo padre está envuelto en un escándalo de corrupción nos hace inclinar la cabeza en la desdicha y decir: "sí, pues". Consideramos increíble y hasta contranatura que la congresista declare que va a colaborar con la investigación a su padre. Solo horas después nos damos cuenta de que es lo correcto. Sin embargo, a los días la naturaleza vuelve a su rumbo. Es la fuerza del amor: "(Luciana León) no ha abierto sus cuentas, ni ha permitido que le levanten la inmunidad parlamentaria. Ni siquiera ha ido a declarar a la comisión del Congreso que investiga el caso. Eso me parece que es una muy mala señal de su parte", afirma Fernando Rospigliosi

Y ahora leo que la revista Etiqueta Negra rememora oportunamente la carta que escribió el hijo de Magaly Medina por el día de la madre el año pasado. Es una muestra literaria de alto estoicismo, de aguante, de espíritu fortalecido: "Es una ironía tener que cultivar la paciencia, esa cualidad que tus críticos dicen que tú no tienes. Si estuvieras en mis zapatos (en mi aula de universidad), seguro te enfrentarías al censor de turno, a los periodistas sin periódico, a los comunicadores de salón que llenan su ociosidad hablando de ti." (...) "Termina siendo divertido ser el descendiente de la bruja mala que un día tumbó a un tal Ferrando, quizá el que fuera el conductor más popular y querido de la televisión peruana. Tú lo tumbaste, mamá, o dijiste cosas sobre él que nadie había dicho, y después te convertirse en la amenaza de futbolistas licenciosos y platinadas monarcas de la pantalla del mediodía."

Pero quizás sería interesante, en aras de la equidad y por mostrar los dos lados de un mismo fenómeno, que los hijos de todos esos perseguidos con cámaras y puestos en ridículo, los familiares y parientes sobre quienes se atizó el escarnio público, sobre los que se mintió o se lanzó sospechas moralistonas infundadas a cambio de ráting y un sueldo de 80 mil dólares al mes, los seres queridos de aquellos acaso incapaces de solventarse un juicio, todos ellos, tuviesen la oportunidad de publicar sus cartas también. Digo, por amor a la verdad. 


* Dicho esto sin ánimo de ofender al compositor alemán, cuyo célebre Concierto para Violín No. 1 es una de mis piezas favoritas, quizás justamente por su exacerbado romanticismo. Aquí el segundo movimiento y el tercero. Arróbense.

miércoles, 22 de octubre de 2008

El problema del basureo

La sabiduría de la turbamulta aprende las lecciones equivocadas. Como casi siempre. Los comentarios que se leen en los murales virtuales de los medios sobre el caso Magaly -la mayoría anónimos- se dividen grosso modo en dos: los que consideran la cárcel y la sentencia injustas e irregulares -la teoría Nakasaki- y los que se relamen en el merecido castigo de alguien que le hizo daño mucho daño a las masas con un estilo de entretenimiento: es la teoría de la profilaxis social en su lucha contra la TV basura. Pero, ¿qué es la "TV basura"? Como le leí a otro comentarista, si por castigar a la TV basura se tratase varios artistas deberían estar en prisión. Es cierto. Pero el concepto es un gas. La "TV basura" como idea -que significa, entre otras muchas cosas, la celebración del escándalo, del sexo y de la miseria humana envuelta en un paquete popular de lenguaje callejero- es confusa, no explica nada o, peor, su único criterio parece ser el estético. 

En Perú hay al menos tres hitos de la "telebasura", todos increíblemente populares. Ferrando, la Bozzo y la Medina. Y, curiosamente, los tres tienen historias que se cruzan. Es muy célebre aquel programa de Fuego Cruzado de 1991 en el que la Medina habló sobre Ferrando frente a frente y lo definió como alguien que hacía de la necesidad (léase "pobreza") de la gente y su humillación un espectáculo. En ese entonces Medina gustaba mucho usar un adjetivo que pronto se volvió viral: "chabacano". El término despide un tufillo snob: chabacano era lo contrario a TV de calidad, que en muchos casos se identificaba con la TV por cable, llámese Discovery o el History Channel. Eran los días resaqueados de esa mala idea televisiva llamada "Ofensiva Cultural". Muchos creen que la Medina cambió de rollo por su lealtad al dinero (por ráting, aclaro). Pero creo que son las mismas: la snob que no podía soportar las camisas centelleantes de Ferrando es la misma snob que con aires despreciativos y luego de un reconstrucción facial total bautiza la comunidad de artistas locales como "Chollywood". Chollywood no es un término orgulloso. Es un término discriminatorio, bajoneador y prejuicioso: lleva implícita la idea de que todo artista peruano, por default, es incompetente internacionalmente. Tan incompetente que requiere su propia escala de medida: la choledad. Dicho sea de paso, esta es una buena razón para rebatir a todos aquellos que gustan de cholificar sus rollos. Hacen lo mismo que la Medina, confundiendo reivindicación con autocondescendencia punitiva.

El segundo hito es la lengua en la axila de un programa de Laura Bozzo. Era un concurso relámpago, en apariencia inocente, en el que la conductora invitaba a las personas a hacer las pruebas más descabelladas por dinero, que no era mucho. Le llegó el turno a una mujer que debía lamerle la axila a un hombre que, previamente, había transpirado para hacer de la prueba algo genuinamente transgresor. La mujer lamió y los inquisidores de la telebasura hallaron una nueva cúspide. Reaccionaron por asco o por ver herida su sensibilidad. Pero, ¿quién dice dónde está la línea de la sensibilidad herida? ¿Lamer una axila por dinero no es similar a responder preguntas que celebran la memoria por dinero? ¿O, quizás, comer desenfrenadamente hot-dogs para batir récords? Confieso que no puedo hacer la distinción sin apelar a los "valores" ni a eso que también se llama "dignidad humana". Pero no sé si esa distinción sea racional.

El tercer hito es la propia Magaly. Pero aquí es donde el basureo explica mal la sentencia de un juicio. El juicio no ha sido contra la "telebasura" -en buena cuenta, contra el "mal gusto"-, sino contra una persona que difamó a otra. O sea, una persona que mintió a sabiendas de estar mintiendo y que, además, no quiso nunca rectificarse. No creo que los defensores de la Medina defiendan la mentira. Estoy seguro de que incluso sus seguidores más delirantes -ojo, no solo lo veo en las demostraciones callejeras, sino en personas que conozco- pueden comprender que mentir está mal y que puede ser un delito. Pero tantos años de "basureo" catapultado desde las trincheras del esnobismo, creo, los ha premunido de un sentimiento mucho más irracional: la defensa de sus fueros estéticos, de su propio gusto, de su derecho a ver en la TV las imágenes que quieran, con el lenguaje que quieran, en los colores que quieran. Tienen razón en algo: ellos tienen el control de sus propios consumos. Pero, ¿por qué se defienden de algo que nadie ha puesto en duda? Creo que porque asumieron como verdadera una idea que en el fondo es sospechosa y mentirosa: la telebasura.

Además: Una buena entrevista de Cecilia Valenzuela de hace diez años cuando Magaly estaba a punto de tener programa propio. Hace un par de días la Valenzuela afirmó que le avergonzaba haber sacado cigarrillos en medio del set. Sí, pues, ese tic "reality" en un programa de entrevistas  no se veía muy espontáneo que digamos.


sábado, 18 de octubre de 2008

La cortina de humo de la cortina de humo

Los teóricos de la cortina de humo proponen la idea de un hombre capaz de hacer solo una cosa a la vez. Por ejemplo: si se baña, primero debo solo jabonarse y, luego, abrir la ducha. Y si quiere volver a jabonarse, debe primero cerrar la ducha para reempezar sus frotaciones. Si está cruzando una calle y de pronto una llamada llega a su celular, es imperioso que se detenga, conteste, hable y termine de hablar, para recién ahí reanudar su marcha. Esta humanidad es incapaz de concebir la simultaneidad y percibe la realidad como un sinfín de actos sucesivos. Sin esa extraña particularidad una cortina de humo no sería efectiva, dicen los expertos.

También es un hombre sin memoria. Lo que pasó ayer no significa nada para él. El presente lo determina, lo seduce hasta provocarle una amnesia generalizada. Es probable que no recuerde la deuda de un amigo inoportuno al momento de pagar la cuenta en el chifa. Tampoco la cachetada humillante que su pareja le propinó cuando le descubrió una infidelidad. El hombre sin memoria en el mundo de la cortina de humo actuará, después de 24 horas, como si nada hubiese sucedido: será sospechosamente funcional, mirará a los ojos como si no guardara culpa alguna y ninguna pena le apretará el corazón. Tiene la mirada de un bebé, aunque a otros le parezca que simplemente tiene sangre fría. Quizás sea solo un conchudo.

A la luz de estas conclusiones de la naturaleza humana el teórico de la cortina de humo debe ser muy diestro al crear la densidad del humo de sus cortinas. El humo no debe enceguecer ni ser demasiado ralo. Porque los extremos podrían ser contraproducentes y activar en este hombre la necesidad de explicarse los hechos (supuestamente) fortuitos del mundo, inclinación que aún se mantiene latente en su red cerebral (según dicen los científicos). Por ejemplo: si se busca distraer la atención sobre la designación de algún funcionario en una oscura dependecia del estado, la detonación controlada de una bomba de daños menores podría ser una medida exagerada. Y una poco efectiva subrayar en algún titular la trivial juerga de una estrella secundaria de la TV. El punto medio podría encontrarse en el nacimiento de un can con cinco patas o un gallo de dos cabezas con, consecuentemente, dos horarios de alarma matinal (5am y 7am), uno por cada pico. Debajo del corazón de un teórico de la cortina de humo late el alma de un artista nato: es un creador de gran imaginación.

El gran enemigo del teórico de la cortina de humo es el estudioso de las noticias de diario. Este personaje rebelde, aunque desdeñado en nuestras sociedades, resalta, recorta y coloca en files amarillos o sobres manila etiquetados bajo categorías discretas todo aquello nimio o minúsculo que pueda servir para futuras investigaciones mayores. Al igual como sucede con una ilusión óptica de Escher, este estudioso de las noticias verá en los titulares de un periódico los signos de una trama mucho mayor, las claves de una verdad atroz que piensa es su deber transmitir, entre grandes exclamaciones, al hombre sin memoria. Mientras que el teórico de la cortina de humo insiste en que el azar gobierna el mundo, el estudioso de las noticias replicará que todo, en realidad, está conectado, que todo se corresponde, que nada es por las puras. El hombre sin memoria apunta con tranquilidad ambas versiones, confiando en que lo olvidará todo para el día siguiente.

Sin embargo, algunos críticos han afirmado hábilmente que el teórico de la cortina de humo y el estudioso de las noticias son, a veces, indistinguibles. Es lo que se denomina "la cortina de humo de la cortina de humo", es decir, una extraña alineación o identidad que produce un cortinaje tan espeso como el que se solían usar en las casas hace dos o tres décadas. En medio de "la cortina de humo de la cortina de humo" todo es opaco y confuso. Hasta al experto más agudo no le queda más remedio que decir: "cómo será pues". El hombre sin memoria, mientras tanto, duerme feliz en la noche esperando la llegada de un nuevo día como una página en blanco.


viernes, 17 de octubre de 2008

Oliver Stone: "Bush has changed the world forever"

Es la película de la que todos han empezado a hablar: "W", la biopic de George W. Bush de Oliver Stone. Seguro habrá comparaciones con "Fahrenheit 9/11" de Michael Moore, pero Stone ha aclarado bastante bien que una cosa es un documental -aunque Moore no haya consignado todos los datos- y otra una dramatización de la vida de un personaje público hecha con actores (Josh Brolin, en el papel principal). Chequeando Metacritic el veredicto está bastante polarizado: un discreto promedio de 58 puntos a mitad de tabla con Ebert y el New York Times en un extremo dándole 100 (máximo puntaje) y 80, respectivamente; y el Washington Post y Time en el otro con 40. Como suele suceder con estos casos, la discusión seguirá un movimiento de péndulo entre la ficción y la política. Aquí posteo una reciente entrevista de Bill Maher, cuyo buen programa se puede ver localmente por HBO, al director. Tomaré muy en cuenta lo que dice Stone sobre su película cuando vaya a ver por fin "Vidas paralelas" de Rocío Lladó. Espero que siga en cartelera.


Medina: ¿más importante que León?

Las amplias reacciones de periodistas y personajes públicos en los medios me ha hecho cambiar de opinión. Lo de Medina no es moco de pavo: es un tema importante con ramificaciones importantes. Al fondo del debate está el tipo de sociedad en el que queremos vivir. Y en el aire vuelan conceptos importantes que a veces solo parecen polillas que molestan: opinión, difamación, libertad de prensa, protección de la privacidad, etc. Según lo leído, el debate aún es una mazamorra sin un sabor definido. Quizás pronto las ideas se aclaren. Pero las manifestaciones callejeras de ayer indican que el camino será largo y tortuoso.

Las relaciones entre la prensa, el interés público y la ley no se resuelven matemáticamente. Se resuelven discutiendo ásperamente. Decir que el chuponeo fue ilegal no resuelve la cuestión de su pertinencia pública. Decir que es bárbaro que una periodista esté en la cárcel no resuelve la cuestión de hasta dónde tu intimidad o tu libertad de expresión están protegidas. Si hubiese una regla de tres simple las opiniones ya se hubieran agotado. Desde cierto punto de vista, entonces, la Medina es más importante que León: deja lecciones mucho más interesantes que la fábula prosaica de la "rata corrupta".

Estaba interesado en encontrar textos que me ayudaran a entender las diferencias entre la opinión y la difamación. Hace un año el caso de una columna de Nelson Manrique aparecida en Peru21 llamó la atención pública porque fue motivo de una querella. Se arguyó que no existía delito de opinión, pero sobre todo que la columna hablaba sobre un funcionario público. Subrayar las dos últimas palabras creo que es central. Paolo Guerrero es un futbolista.

Pero quizás a algunos no les quede claro el porqué de la distinción o de dónde proviene. Felizmente me crucé con una presentación que hizo en Lima Tony Pederson, ex presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa, en 2004. Se llama "Privacidad y difamación criminal. Temas en conflicto." Va como anillo al dedo, aunque su tema es la relación entre la prensa y los gobiernos. Pero ayuda a ordenar las ideas. Dice Pederson:

"Si los temas del honor y la privacidad son tan importantes y relevantes para la sociedad moderna, y si el poder de los medios de comunicación parece hoy día tan abrumador, particularmente contra los individuos, entonces ¿por qué estoy aquí, sosteniendo que el libelo criminal no tiene lugar en los códigos legales modernos? ¿Por qué, cuando los principales periódicos y redes de televisión del mundo tienen el poder de transmitir de manera instantánea información lesiva a audiencias masivas, les digo que resulta un error llevar a la cárcel a periodistas u otros que hayan participado en el libelo?"

Para descubrir la respuesta leer el texto completo aquí.



Covers en películas comparados (post anticlimático)

No valen los covers realizados sobre un escenario, ni en un karaoke (por lo que se ignorará a Bill Murray cantando "More than this" y/o Gwyneth Paltrow haciendo lo mismo con "Bette Davis Eyes"), ni los musicales. Solo aquellos en que los personajes se ven compelidos a cantar. En estos miniplaylists primero van las escenas y luego las versiones originales. Mis favoritos:

You've lost that lovin' feelin' - Top Gun (1986)

Tom Cruise, más desafinado que nunca, seduciendo a una mujer que, gracias a un mal maquillaje, parece que le dobla la edad. La versión original es de los Righteous Brothers, obra épica de Phil Spector y su imbatible Wall of Sound en mono. 





Tiny Dancer - Almost Famous (2000)

Esta cita es cliché, pero obligada, y va para manifestar mi trivial odio hacia aquellas personas que descubrieron lo bueno que era Elton John solo después de esta película. Curiosamente nadie se acuerda de ninguna canción del ficticio grupo Stillwater. Al diablo, Almost Famous es un clásico. 






Touch me - School of Rock (2003)

En este clip Jack Black transita por varias canciones, pero mi parte favorita es cuando el adolescente más tímido del salón toca a primera vista -gracias a su rígido entrenamiento clásico- el intro de la canción de The Doors. Al finalizar, Black, hinchado de gloria rocanrolera, le dice "That's perfect. You're perfect".  Ni el más minucioso manual de autoayuda lo diría mejor.






These Eyes - Superbad (2007)

Hilarante al borde del surrealismo. Superbad merecería un tratado psicoanalítico que desentrañe su obsesiva fascinación por el pene. En esta escena el teenager Evan, perdido en una fiesta de jóvenes adultos, es acorralado al verse obligado a cantar "These Eyes" de The Guess Who. Esto es un gang bang homo sublimado. Notable Michael Cera en una de las más perturbadoras escenas cómicas que haya visto. (*)



Si hay más se agradecerán contribuciones.


(*) Compárese con esta escena de Lynch. 

jueves, 16 de octubre de 2008

"Magaly es del pueblo"

Y el pueblo, a veces, se equivoca. Y por mucho. Si estuviésemos en el año 1 de nuestra era los juicios se resolverían a lo Poncio Pilatos: vox populi, vox dei (disculpando el anacronismo). Felizmente, hay casos en que la barbarie solo es un mal sueño o un mal recuerdo. 

La frase que titula el post se la escuché a una señora en esa extraña manifestación de unas decenas de personas en las afueras del Palacio de Justicia según se pudo ver en la transmisión de ATV a cargo de una reportera que, dicho sea de paso, no dudaba poner en tela de juicio el juicio, valga la redundancia. Me hizo recordar las manifestaciones de apoyo nuestro ex-presidente extraditado. Y quizás Magaly sea eso, el fujimorismo hecho espectáculo: no importa la legalidad, lo que importa es la carne molida de la farándula lanzada a las masas para que tengan su particular versión masticada y populista de la justicia. "¡Ella nos ha mostrado la verdad!", gritaba otro manifestante arañándose la garganta. ¿Por qué la verdad de la intimidad de los personajes públicos podría ser tan crucial e importante para el interés público? ¿Por qué los derechos individuales no? Estas demostraciones, de ser sinceras y realmente espontáneas, confirman que Magaly ha hecho de su trabajo una estupidización admirablemente efectiva. Es el mundo al revés.


Y, además, un buen post del Sr. Godoy viendo el lado legal del asunto. "Justamente, para gozar de una mayor libertad, hay que ejercerla éticamente."


Magalismos

La prisión de Magaly Medina: ¿cortina de humo o no? En esta breve y alucinante entrevista publicada en RPP (pero de radio FM Capital), recientísima no más, la Medina dice que es utilizada como una "cortina de humo", a lo que Rosa María Palacios comenta que por cosas como ésta "ya no vamos a poder discutir otras cosas importantes". Pregunta, ¿a quién debemos darle las gracias por estar atentos a cada idiotez que sucede con la farándula local? A la Medina. ¿A quién debemos agradecer la persecución de artistas con la finalidad de descubrir con quién se acuestan para que al día siguiente aparezcan en primera plana? A la Medina. Lo importante en realidad no es preguntarse si esto es una cortina de humo o no -¿y si Perú ganaba ayer a Paraguay, qué sucedía?-, sino si la sentencia es justa o no, y recordar, por supuesto, que difamar es un asunto grave. Si el periodismo de espectáculos local tuviese al menos una neurona extra -salvo excepciones muy contadas- y no ser esta actividad "patética" -según Angie Cepeda, a quien una periodista de Magaly persiguió con el micro hasta la exasperación para que responda por sus supuestos amoríos- quizás podría pensar sobre sí misma y sus propios límites legales, y también ser ella misma una fiscalizadora del Poder Judicial cuando éste abuse de su fuerza o entorpezca el libre ejercicio de la profesión. Pero eso, creo, sería pedir demasiado. 

sábado, 11 de octubre de 2008

117

Esta noticia es de ayer y llega como una coincidencia: el Golden Gate -el puente que atrae a muchos suicidas y controversial protagonista del documental "The Bridge"- finalmente contará con una red de contención para evitar más muertes. El 2007 hubo 39 suicidios confirmados. Según la nota, la red de contención se debate desde 1970. Pero pedidos por mayor seguridad en el puente se discuten desde 1948, según The Guardian. Aquí se siguió una política similar con el puente Villena en Miraflores: se colocaron planchas de policarbonato transparente lo suficientemente altas y resistentes para acabar con los saltos al vacío. Fin del problema en el puente. Pero no de los suicidios, claro.

116

Según cuenta la noticia David Duchovny salió de una clínica de rehabilitación para tratar su adicción al sexo. ¿Qué es en definitiva ser un adicto al sexo? ¿Y tan pocos días puede durar una rehabilitación? Parece una afección extraña en estos tiempos, excitados como estamos de hablar con la Rampolla o leer blogs donde la persecución del orgasmo es más urgente que la captura de Rómulo León. Busqué algo de información sobre el tema y me topé con un largo artículo en el New York Times: "How do you cure a sex addict". Es de hace ocho años, pero sospecho que muchas de las ideas aún se mantienen. Algunos datos: tener más de seis orgasmos a la semana ya es síntoma de que algo no anda bien; el promedio de masturbaciones semanales en un hombre es de tres; y los porcentajes de gente afectada por estos desórdenes del impulso sexual es de 95% hombres, 5% mujeres. Curiosamente, la cifra es inversamente proporcional en el caso de los desórdenes alimenticios. ¿Cómo se aliviaron los adictos al sexo? Con pastillas. Al momento de la elaboracion del artículo, el prozac o similares -porque una relación hay entre la sexomanía y los niveles de serotonina- parecía una alternativa muy razonable de tratamiento. Que es a la larga lo que muchos deprimidos dicen: que apenas empiezan con la medicación la libido prácticamente desaparece, lo que -aunque a los propagandistas de la arrechura les parezca el reino de la tristeza-  los hace increíblemente felices. Se parece a la paz, dicen.

115

Teorías de la conspiración. ¿Por qué existen? El mecanismo de un teórico de la conspiración es sencillo de describir: presiente que por debajo de la verdad "oficial" yace la verdad "profunda", la verdad de a verdad. Es una especie de platonismo pop: el mundo de las evidencias, de lo tangible, es engañoso. Lo real está más allá. Quizás también entre en juego esta tendencia humana de buscar causas y efectos por todos lados, de forzar narrativas: por ejemplo, ver a la Virgen en una mancha cualquiera en la pared. Por otro lado, la propagación velocísima de una teoría de la conspiración es sorprendente: los memes irracionales pareciera que son más resistentes que los racionales. Leyendo Weekly Standard me entero de que una televisora rusa controlada por el gobierno propaló el documental "Zero" del periodista italiano Giulietto Chiesa en un programa de debate similar a Fuego Cruzado. "Zero" -que utiliza la técnica de las ediciones rápidas y la música tenebrosa- es sobre el 9-11 y arguye -al igual que otros documentales absurdos como "Loose Change"- que las Torres Gemelas colapsaron por explosivos y que un avión jamás cayó en el Pentágono, sino que fue destruido por un misil. Por más que testigos afirmen que vieron los restos del American Airlines en el Pentágono, se insiste en el auto-atentado. ¿Cuándo se transforma un teórico de la conspiración en un propagandista con agenda política? ¿Dónde está la línea entre la deshonestidad y el escepticismo saludable? También pienso en Michael Moore y en "Fahrenheit 9-11" y si es que acaso fue o no un papelón que Cannes lo premiara. Lo que menos trago de Moore es lo que más le aplauden: su capacidad de ser panfletario a través del sarcasmo. Es el talón de Aquiles del humor: en algunos casos no agudiza el sentido crítico, sino que lo suspende. Todo sea por una buena risotada. 

¿Cuáles son las teorías de la conspiración peruanas más persistentes? 

miércoles, 8 de octubre de 2008

114

¿Creerle o no a Jaime Bayly? Mientras Patricia Salinas cree todo, Fernando Vivas prefiere hacer equilibrio en la fórmula "en serio y en broma" cuando se trata de asimilar sus propias confesiones. Pero lo que no fue en broma fue apuntar con el dedo a Diego Bertie como su ex amante. Fue en la entrevista que le hizo a Magaly hace unas semanas y que recién me animo a mencionar. Entrevista curiosa: dos transgresores públicos de la intimidad ajena no podían explicar del todo bien la legitimidad de sus transgresiones. Bayly me sorprendió: dijo (parafraseo) que Bertie actuaba muy mal al no aceptar públicamente su aventura, que siempre ha negado. Su indignación expedía un tufillo político convincente a medias: confesar la homosexualidad propia ayuda a que la sociedad sea menos pacata. Pero, ¿por qué contar la homosexualidad del otro? ¿El outing es aceptable cuando tiene un trasfondo político, aunque en este caso sea también un acto de abierto rencor? En Caretas Rebeca Vaisman tocó el tema con Óscar Ugarteche en una entrevista. Ugarteche tiene una frase que me enfrió la nuca o será que no veo cosas que otros sí ven: "Yo no sé cuántos congresistas homosexuales existan hoy en día en el Congreso, pero me parece fundamental que la comunidad denuncie a aquellos que lo sean y que no hayan hecho absolutamente nada por la ley antidiscriminatoria." La nota menciona a Bayly, pero jamás menciona a Bertie, la víctima, si cabe el término, del outing.

El segundo argumento de Bayly es literario: el escritor tiene derecho a ventilar públicamente su vida. "Lo hizo Vargas Llosa", dijo, refiriéndose a su modelo fundamental, La tía Julia y el escribidor. Pero, ¿fue eso lo que hizo Vargas Llosa?

En una breve entrevista entre José Miguel Oviedo y Vargas Llosa publicada en Las guerras de este mundo (2008), el escritor repasa la creación de la novela. La historia originalmente iba a ser sobre Pedro Camacho, el delirante autor de radioteatros. Pero a mitad de camino, Vargas Llosa se asustó: el texto comenzaba a resultar inverosímil y consideró necesario insertar un contrapunto que conectara el todo a la realidad, a lo objetivo. Lo contrario al delirio de Camacho solo podía ser un testimonio personal: eligió su matrimonio con Julia Urquidi. Pero mientras lo escribía, también se percató de que el ritmo narrativo de la novela lo obligaba a corregir la verdad, a modificarla. Vargas se convierte en Varguitas -en la última novela de Bayly el protagonista es Baylys- y la historia personal entra al terreno de la ficción, inservible para el chisme y solo útil como insumo para la persuasión literaria (y también para las meditaciones del escritor sobre su propio oficio). El resultado es brillante y Julia Urquidi no protestó.

Pero luego cambió de parecer. El amarillismo periodístico transformó el texto literario en historia en clave. Y la Urquidi sintió la presión: se distancia de Vargas Llosa y publica el libro Lo que Varguitas no dijo (1983). Un dato curioso es que, según J.J. Armas Marcelo, existe otro testimonio de Julia Urquidi escrito por Enrique Cerdán Tato, novelista español, que jamás vio la luz editorial. La ex esposa de Vargas Llosa decidió cancelar ese proyecto y publicar el texto que se conoce. Siempre vi Lo que Varguitas no dijo en la biblioteca de la PUCP, pero jamás lo saqué ni lo leí. 

¿Qué se cree y qué no se cree? En el caso de Bayly es imposible decirlo, ansioso como está en usar confesiones como mentiras literarias y mentiras literarias como confesiones. Es lo más cerca que ha estado cualquier escritor de ser Pedro Camacho: viviendo a salto de mata entre la realidad y la ficción, cambiando de registro sin previo aviso, borrando los contornos, coqueteando con la locura. Es el autor que está siendo devorado de a pocos por su propio personaje. ¿Pero acaso deben las personas de carne y hueso debatir con un personaje? Creo que no, a no ser que querramos terminar como Julia Urquidi, o sea, peleando con fantasmas.

lunes, 6 de octubre de 2008

113

En el documental "The Bridge" (2006) se muestran imágenes de suicidas lanzándose al agua desde el Golden Gate en San Francisco. ¿Voyeurismo de la peor especie? El trabajo fue rechazado en Sundance, Berlin y Cannes, pero la mayor parte de la película de Eric Steel está dedicada a entrevistas con familiares y amigos, a las historias que hay detrás de cada decisión fatal. Se conoce la cólera, la frustración, la perplejidad. A veces, la resignación y el alivio. Como documento, "The Bridge" es fascinante y una durísima forma de poner el suicidio en discusión. Pero Steel usó armas extrañas para realizarlo: engañó a los autoridades para grabar durante un año entero en las inmediaciones del puente y no dijo a los entrevistados que sus seres queridos serían mostrados en pantalla en sus momentos finales. En un caso, grabó 90 minutos a un futuro suicida que iba y venía sobre el puente sin alertar al patrullaje, a pesar de que se autoimpuso esa regla en la filmación con los viandantes sospechosos. ¿El que ve se coloca en el mismo lugar del director y acepta también sus ideas? ¿Contribuye el director ha romantizar el suicidio y provoca a otros más a hacerlo?

En The Guardian el documental no pasó de ser "mórbido" y "moralmente asqueroso". Roger Ebert resolvió el dilema ético argumentando que los suicidios se cometieron en espacios públicos. Yo lo vi casi hipnotizado, pero entré en shock con la escena final: un suicida subiéndose sobre la baranda, alzando los brazos y cayendo al vacío de espaldas en un último gesto estético.  No sabía que estaba siendo filmado. Los testigos de su muerte no lo olvidarán jamás.


viernes, 3 de octubre de 2008

Copy-pastes


Una buena estrategia para postear a diario es hacer uso de los copy-pastes de datos interesantes. Aquí algunos:

Shots Fired On Campus: primer DVD de orientación para estudiantes norteamericanos en caso de tiroteo suicida. Tips de prevención y supervivencia hecho por expertos en seguridad y ex agentes del FBI . ¿Útil o exagerado? Debate abierto. 

La larga historia del VIH y el SIDA: esta notita pasó algo desapercibida, aunque el blog de Claudia Cisneros lo rebotó. Se estima que el virus está entre los humanos desde hace 100 años. El dato me hace recordar la breve polémica sobre la novela de MVLL Travesuras de la niña mala en la que un personaje muere de una enfermedad desconocida, presumiblemente SIDA a finales de los setenta. ¿Se había equivocado el novelista con las fechas? Al contrario: el margen de acierto es de varias décadas. Ver el SIDA a la luz de la evolución hace las cosas más comprensibles. 

Más enfermedades: Completísimo post del blog del Dr. Elmer Huerta en El Comercio sobre el cáncer de Micky Rospigliosi. El médico no solo es un especialista, sino un estupendo divulgador. Más allá de la valiosa información que intenta barrer con varios mitos, Huerta pone el dedo en otra llaga: la penosa cobertura del periodismo local sobre este caso.

Al periodismo ciudadano dile no: el papelón de la muerte anunciada de Steve Jobs por iReport -web de periodismo ciudadano de la CNN- que pudo causar un pánico financiero y que nos alerta sobre qué diablos estamos pensando cuando confiamos en datos que provienen de, literalmente, quién sabe quién.

Un recuerdo de cuando alguien le decía también no al periodismo ciudadano: César Hildebrandt escribiendo sobre blogs. "¿Estará el futuro, entonces, en el llamado “periodismo ciudadano”, el que surge de los blogs del Internet? Lo dudo: cada día que pasa los blogs demuestran, con las excepciones del caso, los mismos defectos de la gran prensa y los mismos vicios del periodismo: el culto al poder establecido, la rutina mental que lleva a ser parte mineralizada “de lo políticamente correcto”, la creencia implícita de que la alianza entre el libre mercado y la democracia electoral es el fin de la historia (es decir el cese de todas las rebeldías). Y con un agravante: muchos blogs de investigación no son sino la expresión iracunda de filias y fobias personales y de investigación profesional no tienen nada. Confunden, con todo amateurismo además, papas con camotes y encima editorializan con la certeza del que cree que dudar es pecado mortal."

Pero luego de unos meses el panorama es otro para CH: los blogs son la salvación, sobre todo cuando bloggers y comentaristas lo convierten en superhéroe. Algo similar pasó con Rosa María Palacios hace un tiempo: indignada por el maltrato de algunos decidió inhibirse de seguir participando en la blogósfera. Pero hoy, en plena campaña de adopción congresal, el retorno es entre aplausos. ¿Me perdí una escena de la película?

jueves, 2 de octubre de 2008

Cultos al cuerpo comparados

Por eso extraños desvíos en la búsqueda ociosa de información me pregunté hoy día qué vídeos musicales habían sido censurados en la TV abierta o por cable. Mi pie de entrada casual fue el feroz vídeo de Fito Páez "El diablo en tu corazón" que generó una pequeña controversia al momento de su debut en el año 2000. Debo haber vivido en una pequeña burbuja en ese entonces porque yo recién me entero de la polémica. Pero seguí hurgando y me di con otra sorpresa: según lo cuenta Wikipedia el primer vídeo censurado por MTV fue nada menos que uno de Queen, "Body Language". Mucha carne, mucho sudor, un par de palmazos, una mordida medio caníbal y algunos guiños homoeróticos lo volvieron inadecuado para las audiencias juveniles de 1982. Fiel a la efervescencia de los aeróbicos y las mallas de inicios de los ochenta, el erotismo de "Body Language" no es de alcoba, sino atlético y muscular, una embriaguez transpirada de ácido láctico. Pero la ambientación es sombría y, el escenario, las duchas de un cambiador. Me gustan estos vídeos de los ochenta porque solían tomarse sus tomas y símbolos con calma: a tres cuartos del clip Mercury baila entre un par de mujeres obesas, una de las cuales de pronto levita y cae sobre un pastel gigante. Quizás la representación de la muerte de las calorías. Aquí va:




No creo que el vídeo de Queen haya sido censurado en el Perú, aunque no recuerdo haberlo visto en ese entonces. Pero el que sí recuerdo nítidamente en la TV local es uno de temática similar: el "Physical" de Olivia Newton-John (1981). Canción y vídeo están muy cargados sexualmente. En la letra una Olivia ansiosa por acostarse le pide a su conquista volverse, entre los dos, "físicos": no resiste más porque, según lo cuenta, la situación está sacando al "animal" dentro de ella. En el vídeo, lo "físico" está representado por un gimnasio idealizado, lleno de cuerpos apolíneos ejercitándose con las poleas mientras Olivia, completamente aerobizada (y preciosa, dicho sea de paso), se pasea buscando a su presa. Pero, además, aparecen también tipos obesos intentando bajar los rollos: volverse "físico", entonces, no es solo acostarse, sino también entrenar y cuidar el cuerpo, volverlo bello. El giro final es inesperado. Los jóvenes apolíneos terminan siendo homosexuales -se van juntos de la mano- y a Olivia no le queda más remedio que quedarse con uno de los rollizos. El humor neutraliza en parte la calentura. Aquí está:
Ambos vídeos me remitieron mentalmente a uno tercero, quizás una de las fuentes de "Body Language". Es un número musical dentro de un musical, sin duda mi musical favorito: All that jazz de Bob Fosse (1979). Joe Gideon es un legendario coréografo de Broadway -el alter ego del propio Fosse en uno de los egotrips más felices de la historia- que muestra un adelanto ensayado de su próximo estreno: el número "Take off with us". Los bailarines invitan a subir al público a un fantástico vuelo en avión que promete ser el más relajante, refrescante y caliente, lo más cercano al cielo que se puede estar. Pero esta primera parte juguetona da pie a una segunda llena de humo y poca iluminación: el vuelo publicitado se denomina "Air-otica", que no solo va de costa a costa, sino a cualquier lugar donde los deseos y las fantasías de los pasajeros quieran: los bailarines se van despojando entonces de las ropas y se van juntando, hombres con mujeres, mujeres con mujeres, hombres con hombres, en una extática comunión de rápidas presentaciones, instintos y jadeos. La real comunicación con los demás parece ser a través del lenguaje del cuerpo, el body language. "Take off with us" es uno de los puntos altos de All that jazz y felizmente está en YouTube. Ahí va:


miércoles, 1 de octubre de 2008

Libros: post de servicio público


Hace unos días una amiga me preguntó: ¿como hago para pedirme libros por Amazon? Su preocupación no era tanto sobre el proceso de compra en sí -con una tarjeta de crédito comprar en Amazon.com es muy sencillo, confiable y, a mí al menos, me produce un infinito placer-, sino sobre qué sucedería con su envío una vez ingresara en las aduanas peruanas. Aquí empiezan los temores y las desconfianzas. Surfeando por la web no es difícil cruzarse con historias de terror sobre paquetes retenidos e impuestos de escalofrío. Es más: Alonso Cueto publicó hace un par de años una columna en Peru21 contando cómo no pudo convencer a los de Serpost -o a la Sunat- de que sus propios libros no debían pagar impuestos (Iván Thays la linkeó en Moleskine, pero el link de la columna no lleva a ninguna parte). ¿Estamos en un mundo -como ya es usual decir con perdón de Kafka- kafkiano? ¿Todo es absurdo en el Perú?

No tanto. Lo importante es informarse primero. ¿Cuáles envios postales están sujetos al pago de tributos y cuáles no? En este link de la web de la Sunat se hacen las especificaciones y, si uno las sigue al pie de la letra, no debería haber sorpresas (hablando en serio, es terrible recibir sorpresas en una ventanilla de la Sunat, sobre todo porque, en el 99% de los casos, la Superintendencia siempre tiene la razón; lo digo por experiencia: hay algo en la notable eficiencia robótica de nuestra administración tributaria que produce pánicos cervicales). 

Para los amantes de los libros hay buenas noticias: los libros NO pagan impuestos. ¿Entonces qué pasó con el Sr. Cueto? Bueno, la segunda parte de la respuesta es: pero hay envíos de libros que sí y hay que tomar en cuenta esas situaciones excepcionales. ¿Qué dice la norma? No pagan impuestos: 

Los libros, hasta por un valor de US $ 2 000,00 (dos mil dólares de los Estados Unidos de Norteamérica) al año por destinatario los que deberán ser de diferente título, número o serie, según corresponda

Imaginemos que quieres comprar un libro para ti y regalarle el mismo libro a tu novia. Error fatal: eso sí paga tributos. La idea es que comprar más de un ejemplar por título ya te hace sospechoso de querer comercializarlos. En el caso del escritor peruano el envío que le hizo una editorial brasileña era de varios ejemplares de una traducción de su novela La hora azul al portugués. Las explicaciones, aunque razonables desde el sentido común, iban en contra de la norma. Conclusión: ya sea que te envíen libros de afuera o si vas a comprar por Amazon, asegúrate de no pedir más de un ejemplar por título.

Otra inquietud es sobre la famosa valla de los $100 por envío. Pues sí, esta valla es real, y lo es para todos los demás envíos no especificados (que no solo incluyen libros, sino correspondencia, diarios, y otros impresos). Siempre y cuando no sobrepases la valla de los $100 no pagas impuestos. Lo que quiere decir que, en caso pidas DVDs, CDs, pósters, etc, haz bien tu suma final y no cruces el límite. Es dolorosísimo no solo pagar costos de envío, sino además los tributos. Pero los libros no tienen este límite, salvo los $2,000 al año.

Sin embargo, como seguramente a muchos les ha sucedido pensando que el sistema es libre y feliz, algunos paquetes llegan cómodamente al domicilio, sean libros o no, sin un agente de la SUNAT al lado. ¿Qué sucedió? ¿Hay una anomalía en el sistema?

A mí también me ha sucedido: a veces mis pedidos llegan en dos shipments distintos. Uno llega a mi casa, pero el otro se desvía y se retiene en Serpost. De ser este el caso, lo que dejan en casa es un papelito donde te solicitan retirarlo en una oficina que, en mi experiencia, siempre ha sido el Serpost de Surco. Lo acepto: el proceso de retiro de un envío postal es lo más cerca a lo kafkiano que hay en todo este sistema. Se necesita tener algo de tiempo libre, una paciencia a prueba de balas y, si es posible, un ipod touch para matar el tiempo. De lo contrario, prepárense para sufrir un poco.

Soy testigo: la oficina de Serpost en Surco -que adentro tiene ventanillas de la SUNAT- es lo más parecido que hay a un escalón (o andén) del Purgatorio. Resoplidos impacientes, quejidos, lamentos, piernas nerviosas que marcan el tiempo al doble de la velocidad de un reloj convencional y, de pronto, alzadas de voz, gritos, zapatazos en el suelo, mujeres agitando los documentos en la cara de algún empleado, caras coloradas, rabietas, llamadas por celular al pariente explicando en voz alta lo estúpido que es Serpost, Lima, el Perú, el Orden Mundial. La oficina es bastante pequeña y es fácil escuchar las quejas de todos. Yo normalmente soy paciente y, como tengo la seguridad de que ningún impuesto voy a pagar, pues solo espero mi turno con calma zen. Pero siento pena ajena cuando, sin previo aviso, la SUNAT indica que el aparentemente inocente envío de Fulano debe pagar impuestos de terror. Aquí empieza una escena común, pero patética: mil y una explicaciones, gestos que son una mezcla de angustia con indignación, frases de "no puede ser" repetidas cada tres segundos y, si Fulano posee una psicología de corte basadriano, el tan temido remate de "por eso el Perú está como está" dicho con la mano izquierda en el bolsillo y la derecha abierta y extendida al frente en clara reminiscencia hayista. Frente al show de la ira cívica, el empleado de la SUNAT suele poner un rostro de piedra, no mueve un solo músculo, y sigue aplicando sellos a diestra y siniestra y por triplicado, que es el sonido del no retorno, de lo ya sentenciado. No hay que pedir compasión: el Sr. SUNAT lo ha visto todo y escuchado todo, es inmune, solo ve números y los números no engañan, para él es un día normal, una rutina bajo el amparo de la ley.

El proceso puede durar algo más de una hora, lo que es rídiculo. Y lo es por una razón muy evidente: aunque hay cinco ventanillas, en mi experiencia siempre ha funcionado una sola. En apariencia esta oficina tiene el sistema de un banco, con tickets y una pantalla donde se ven los turnos, pero después de diez minutos uno comprenderá que en la pantalla siempre están los mismos números, que éstos nunca cambian, que lo único que se vive es el eterno presente de lo inmóvil. Eso quiere decir que a veces el que llegó después sale antes, porque lo que marca tu destino no es el ticket, sino qué tan rápido encuentren tu paquete en el almacén que, llegado tu turno, será destripado frente a tus ojos para comprobar su contenido. Por la cantidad de tiempo invertido es un sistema injusto, y lo es por falta de personal, de previsión y por un total desprecio al buen trato del ciudadano (1). Otras oficinas de la SUNAT no son así. Las he visitado y funcionan como un reloj. Pero la de Serpost en Surco -no conozco las otras- es un viaje al pasado, al de las colas infinitas, a las esperas de angustia. La única recompensa al final de la triste odisea será tener por fin en las manos los deseados libros por los que tu cabeza estuvo salivando varios días.

¿Quién decide que envíos llegan directamente a tu casa o no? Eso le pregunté a una de las personas encargadas quien me respondió que básicamente era un sorteo: algo así como el 15% de los envíos pasan por ahí. No sé si lo que me dijo fue cierto o no. Quizás tenga que ver con el peso. En mi caso, la mitad de mis pedidos por Amazon los he tenido que recoger en Surco.

Y eso es más o menos todo. Lean bien el link que he colocado arriba y lean las normas. Para los bibliómanos ya saben a grandes rasgos cómo funciona el sistema. Felices compras.


(1) Ver este interesante clip de Alberto Borea, que habla sobre la atención al público en Perunet.tv