sábado, 11 de octubre de 2008

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Teorías de la conspiración. ¿Por qué existen? El mecanismo de un teórico de la conspiración es sencillo de describir: presiente que por debajo de la verdad "oficial" yace la verdad "profunda", la verdad de a verdad. Es una especie de platonismo pop: el mundo de las evidencias, de lo tangible, es engañoso. Lo real está más allá. Quizás también entre en juego esta tendencia humana de buscar causas y efectos por todos lados, de forzar narrativas: por ejemplo, ver a la Virgen en una mancha cualquiera en la pared. Por otro lado, la propagación velocísima de una teoría de la conspiración es sorprendente: los memes irracionales pareciera que son más resistentes que los racionales. Leyendo Weekly Standard me entero de que una televisora rusa controlada por el gobierno propaló el documental "Zero" del periodista italiano Giulietto Chiesa en un programa de debate similar a Fuego Cruzado. "Zero" -que utiliza la técnica de las ediciones rápidas y la música tenebrosa- es sobre el 9-11 y arguye -al igual que otros documentales absurdos como "Loose Change"- que las Torres Gemelas colapsaron por explosivos y que un avión jamás cayó en el Pentágono, sino que fue destruido por un misil. Por más que testigos afirmen que vieron los restos del American Airlines en el Pentágono, se insiste en el auto-atentado. ¿Cuándo se transforma un teórico de la conspiración en un propagandista con agenda política? ¿Dónde está la línea entre la deshonestidad y el escepticismo saludable? También pienso en Michael Moore y en "Fahrenheit 9-11" y si es que acaso fue o no un papelón que Cannes lo premiara. Lo que menos trago de Moore es lo que más le aplauden: su capacidad de ser panfletario a través del sarcasmo. Es el talón de Aquiles del humor: en algunos casos no agudiza el sentido crítico, sino que lo suspende. Todo sea por una buena risotada. 

¿Cuáles son las teorías de la conspiración peruanas más persistentes? 

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