lunes, 6 de octubre de 2008

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En el documental "The Bridge" (2006) se muestran imágenes de suicidas lanzándose al agua desde el Golden Gate en San Francisco. ¿Voyeurismo de la peor especie? El trabajo fue rechazado en Sundance, Berlin y Cannes, pero la mayor parte de la película de Eric Steel está dedicada a entrevistas con familiares y amigos, a las historias que hay detrás de cada decisión fatal. Se conoce la cólera, la frustración, la perplejidad. A veces, la resignación y el alivio. Como documento, "The Bridge" es fascinante y una durísima forma de poner el suicidio en discusión. Pero Steel usó armas extrañas para realizarlo: engañó a los autoridades para grabar durante un año entero en las inmediaciones del puente y no dijo a los entrevistados que sus seres queridos serían mostrados en pantalla en sus momentos finales. En un caso, grabó 90 minutos a un futuro suicida que iba y venía sobre el puente sin alertar al patrullaje, a pesar de que se autoimpuso esa regla en la filmación con los viandantes sospechosos. ¿El que ve se coloca en el mismo lugar del director y acepta también sus ideas? ¿Contribuye el director ha romantizar el suicidio y provoca a otros más a hacerlo?

En The Guardian el documental no pasó de ser "mórbido" y "moralmente asqueroso". Roger Ebert resolvió el dilema ético argumentando que los suicidios se cometieron en espacios públicos. Yo lo vi casi hipnotizado, pero entré en shock con la escena final: un suicida subiéndose sobre la baranda, alzando los brazos y cayendo al vacío de espaldas en un último gesto estético.  No sabía que estaba siendo filmado. Los testigos de su muerte no lo olvidarán jamás.


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