sábado, 14 de noviembre de 2009

¿Cuánta cultura se necesita para mentir?

Según la filosofía Peru21 -y según su portada de orejas de burro al congresista Espinoza por no terminar el colegio- mientras menos instruido uno esté, más proclive a la mentira estará. A veces me parece estar viviendo en un país victoriano, donde se cree en la frenología y los determinismos de clase. Ya que los empleados y/o colaboradores no lo dicen, habría que decirlo aquí: un asco.

Beto Ortiz no es un paladín de la justicia, pero al menos hace un par de noches mostró los hechos con papeles y registros: el congresista Espinoza sí terminó la secundaria, aunque no en el mismo colegio. El reportaje -que está linkeado en mi FB, aunque solo la primera de dos partes, apelo a la curiosidad del respetable lector y su manejo del buscador para la segunda- dejó aclaradas las cosas y remató con una divertida portada de Peru21 al photoshop donde se reivindicaba al congresista usando birrete, presto a la graduación.

Por mor de la proporción hubiese sido genial unas orejas de burro a cierto tipo de periodismo. Por lo menos quedó demostrado que mentir -o dejar la investigación a medias solo para forzar el argumento- no depende de la cultura. Y mucho menos de la cultura general. Hay otras cosas en juego: emociones que se chorrean, rabias, desesperaciones, y un insalubre tufo discriminatorio.

La curiosidad por saber si el congresista terminó o no el colegio, derivó luego en otra: la de saber si el congresista -más allá de la educación formal- era culto. En su programa, Ortiz lo fusiló con preguntas supuestamente amables que Espinoza -muy incómodo, la vergüenza trasluciéndose en la cara, apocado y empequeñecido, y es por estas cosas que Ortiz no me parece un paladín de la justicia- respondió mayormente mal.

Lo curioso es que el cuestionario, presentado como broma posmoderna, era en realidad un anacronismo de chancletas y de al-rincón-quita-calzón. Porque uno no podía dejar de pensar que con una conexión a internet y una búsqueda en Google, todas las preguntas podían ser respondidas con absoluta facilidad. ¿Qué se ponía a prueba? ¿La memoria?

Y si finalmente Google existe, ¿qué sentido tiene hoy hablar de cultura general? Es una pregunta de orden práctico que, según parece, provoca pesadillas a las personas. ¿Qué cosa es tener cultura general? ¿Qué es la cultura general? ¿Para qué diablos sirve? Al menos por aquí tiene un uso muy específico: detectar al ignorante, ponerlo en evidencia y cagarse de risa de él.

Les corresponde con todo derecho a las misses de concurso de belleza ser la vanguardia en la batalla silenciosa que pone en duda la "cultura general". Es que ya lo saben: esas preguntas culturales no están para saber quién debe ser miss o quién es la más bella de todas. Están para joderlas: verlas sudar, morderse los labios, mirar el techo y luego ser rebotadas en YouTube para el esparcimiento burlón de los facebookeros. Observar cómo una miss se tropieza con sus tacones en la pasarela de la enciclopedia le ha devuelto a estos concursos un lustre perdido. Éstos se han reinventado como realities, donde el roche público excita el rating.

Volvamos a las preguntas. Aplastar, ridiculizar y minimizar a los demás. ¿Para eso sirve la cultura general? Y, además, ¿no es ridículo que alguien pretenda derrumbar al otro usando un arma que, con Google, ha quedado al mismo nivel de eficacia e intimidación que el arco y la flecha?

El siguiente artículo de Intelligent Life está para responder todas las preguntas, esas que empezaron con Pablo de Maladengoitia y que lanzaron a la fama a Giancarlo Vacchelli. Es larguito, pero vale la pena. ¿Es la cultura general un campo finito y limitado de hechos? ¿No es acaso un trozo de conocimiento elástico? ¿No sería mejor que, antes que datos, se enseñaran habilidades? Y, la central: ¿está Google destruyendo el concepto de "cultural general" al poner todos los datos al alcance de todos? Después de leerlo, la próxima vez que alguien quiera jugar Trivial Pursuit con el honor de las personas, podrán reírse socarronamente sin mayor culpa: ya saben que el objetivo no es la cultura, es joder.

PD: La nota original de Peru21 de Carlos Castillo decía lo siguiente:

La presente nota no pretende desacreditar al legislador, elegido en las filas de UPP-Partido Nacionalista, por el hecho de no haber concluido su educación escolar sino por haber faltado a la verdad en su declaración jurada que entregó al JNE. En este documento consignó estudios secundarios completos.

Ya. Hasta el momento la nota no consigna la información del programa de Beto Ortiz y, menos, una rectificación.

4 comentarios:

Sebastián dijo...

Polímatas en esta época: tarea de ociosos y, supongo, gente con buena conexión a Internet.

Además, los periodistas siempre han presumido y/o lamentado el océano de conocimientos de un centímetro, no? Es completamente natural que empleen el tema de cultura general como "arma". Al menos hasta que ocurra en estas latitudes la historia que mencionan en Intelligent life: Acceso universal a Blackberrys para evitar que Betito nos deje en ridículo por no recordar el día, mes y año de cualquier trivia. Buen post.

Enrique Patriau dijo...

Justo comentaba en otro blog cómo el periodismo y el bloggerismo (y el twitterismo) nacionales han asumido como una de sus funciones primordiales el escarbar en las pequeñas miserias de los congresistas, y cómo en esa lucha no dudan en llevarse de frente y sin asco la frágil institucionalidad de un poder, no digo importante, sino imprescindible para cualquier democracia.

Saludos.

LuchinG dijo...

http://www.yachay.com.pe/especiales/ribeyro/prosas.htm

"Lo fácil que es confundir cultura con erudición. La cultura en realidad no depende de la acumulación de conocimientos incluso en varias materias, sino del orden que estos conocimientos guardan en nuestra memoria y de la presencia de estos conocimientos en nuestro comportamiento. Los conocimientos de un hombre culto pueden no ser muy numerosos, pero son armónicos, coherentes y, sobre todo, están relacionados entre sí. En el erudito, los conocimientos parecen almacenarse en tabiques separados. En el culto se distribuyen de acuerdo a un orden interior que permite su canje y su fructificación. Sus lecturas, sus experiencias se encuentran en fermentación y engendran contínuamente nueva riqueza: es como el hombre que abre una cuenta con interés. El erudito como el avaro, guarda su patrimonio en una media, en donde sólo cabe el enmohecimiento y la repetición. En el primer caso el conocimiento engendra el conocimiento. En el segundo el conocimiento se añade al conocimiento. Un hombre que conoce al dedillo todo el teatro de Beaumarchais es un erudito, pero culto es aquel que habiendo sólo leído "Las Bodas de Fígaro" se da cuenta de la relación que existe entre esta obra y la Revolución Francesa o entre su autor y los intelectuales de nuestra época. Por eso mismo, el componente de un tribu primitiva que posee el mundo en diez nociones básicas es más culto que el especialista en arte sacro bizantino que no sabe freír un par de huevos. "

Maskus dijo...

Hola, estoy de acuerdo contigo que este término de "cultura general" puede ser usado como arma para ridiculizar.

Pero pretender que es innecesario manejar un mínimo de conocimientos propios de tu carrera o profesión y dejarlo todo en manos de San Google es absurdo.

En el caso de este congresista, vi las pruebas que le hicieron y fuera del ridículo al que se sometió voluntariamente, lo que me pareció grave no fue el que desconozca el nombre del primer hombre que pisó la luna, o el planeta más cercano al sol; sino que también desconocía la fecha de la última modificación de la constitución.

¿No se supone que esto debería saberlo un congresista mejor que nadie? Si no maneja un conocimiento tan elemental, entonces ¿para que diablos está en el congreso? ¿será tal vez porque es buena gente?

Personalmente si estoy a favor de aplicar algún tipo de filtro para ser congresista, pues se percibe como si este fuera un premio, en vez de ser un privilegio al cual solo la gente más preparada debería acceder.

¿Por que por ejemplo nadie pitea cuando se discrimina para los puestos en una empresa? ¿acaso alguien ha armado escandalo porque no se permite que los analfabetos gerencien las empresas más grandes del país? ¿entonces por que el congreso debe ser diferente?

Ojo, no digo que necesariamente el filtro a aplicar sea la educación formal, pero vamos, solo con buenas intenciones no se puede gobernar un país, y que mejor demostración de esto que nuestros actuales gobernantes (incluyendo Alan), que no tienen la más mínima idea de como sacar adelante al Perú.

Es verdad que una persona llena de fechas y datos en la cabeza no me garantiza su honestidad o eficiencia, pero por ejemplo yo no expondría mi salud en las manos de alguien que no estudió medicina, entonces ¿porque en la política si puede gobernarnos cualquier inepto?

Saludos