martes, 18 de marzo de 2008

Racismo ep.2


Hoy Jorge Bruce replica el comentario de Martín Tanaka sobre su libro Nos habíamos choleado tanto en Peru21. Es una respuesta moderada que apunta a decir que no solo "los blancos cholean". Es cierto, por supuesto, pero creo que implícitamente está aceptando que su libro solo colocó ejemplos desde un punto de vista. En la columna, Bruce enumera otros espacios del choleo fuera de la punta de la pirámide:

Esto explica que se encuentre comportamientos racistas en todas las clases sociales y en ámbitos tan diversos como comisarías, colegios, dependencias estatales, municipalidades, relaciones afectivas, familiares, laborales, etcétera. Sin olvidar la autodiscriminación. Si fuera tan solo un asunto de sectores privilegiados, ya habría dejado de ser problema hace tiempo.

La segunda aclaración de Bruce es subrayar lo íntimo y personal de la experiencia del racismo. En un comentario en el Utero de Marita, mencioné que ese era uno de los grandes puntos a favor del libro y lo coloco porque en el post anterior no fui suficientemente justo en el balance por falta de tiempo. Dije:

quizás para algunos la postura de bruce pueda parecer totalitaria -es imposible escapar del inconsciente, ¿no?-, pero tiene un punto a favor, según lo veo yo: desplaza la cuestión del racismo de un asunto legal -totalmente necesario y objetivo- a uno íntimamente personal e individual. los inconscientes, como el DNI, son únicos e intransferibles. en otras palabras, si eres peruano, debes tomar postura, estés donde estés situado, escarbando en tu historia clínica para descubrir cómo te afecta el racismo o cómo afectas tú a los otros. es una petición sumamente intelectual y tortuosa, sin duda, pero válida.
En esa misma línea Bruce escribe que el combate del racismo es "un combate casa por casa, cuerpo a cuerpo, mente a mente." Por lo tanto, una buena manera de empezar es abordando el tema en la relación padres-hijos y en los colegios. En la casa de mis padres siempre fue un asunto a discutir, pero que yo recuerde, en mi colegio jamás se planteó el racismo como un tema que inspirara algún tipo de conversación en clases o un proyecto grupal. Eso ahora me parece de una urgencia casi obligatoria. Algo que vaya un poco más lejos de las bondades de un poster Benetton, claro.

Más allá del debate del choleo generalizado o específico, uno de los ejemplos del libro que más me llamó la atención fue el del sufrimiento laboral de los miembros de serenazgo de los "distritos elegantes de la ciudad", como lo pone Bruce, para lidiar con los vecinos que los vejan o los maltratan "desde la altura de su encumbramiento social". Fue un trabajo que la municipalidad de Lima le encargó al especialista y su mención me dejó boquiabierto. Y por dos razones: primero porque es innegable que de ese desprecio racial y cultural nacen muchos de los problemas que tenemos con la autoridad. Pero también porque una municipalidad reconocía el problema y al menos se lo encargaba a alguien para resolverlo. Yo no sé si parte del entrenamiento actual de los serenos es estudiar estos obstáculos y saber cómo tratarlos. Si es así, sería alucinante leer una crónica sobre este caso particular de combate al racismo. O quizás ya se hizo y yo no me he enterado. El caso es que los serenos tenían menos miedo de enfrentarse a delincuentes que al vecino discriminador. Increíble.

Otros ejemplos tocados por Bruce en su libro son el del racismo de "la cintura para abajo", el pensamiento automáticamente discriminador de los publicistas, el placebo ineficaz de la palabra "mestizaje" o "mestizo" y una idea que me quedó flotando cuando leía los tres casos que el autor usa para ilustrar sus puntos en el capítulo cuarto: si en los tres casos los involucrados fracasaron en su intentona de ascenso a la punta de la pirámide, ¿cómo concebir que exista una sola pirámide en el Perú? ¿No es posible concebir múltiples pirámides con múltiples puntas? ¿Sólo se puede ascender en una sola dirección? ¿O es que el racismo aquí -o sea, en su modo aspiracional como en la publicidad- estaba más en la cabeza de los afectados que en el entorno, lo que para el psicoanálisis, por cierto, no significa que sea menos real? Pero quizas para hablar mejor de los casos -y de los ejemplos enumerados al inicio de este párrafo- sería describirlos, pero eso ya quedará para otro post.

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