miércoles, 12 de agosto de 2009

Resignación

El reinado del mp3 es similar a cuando los dinosaurios dominaban la Tierra: es una soberanía salvaje y abrumadora en número. La diferencia es que cuando los dinosaurios andaban libres el humano aún no existía. Pero con el mp3 tenemos que convivir y buscar una manera de sobrevivir.

Para esto unas gotas -o gotazas- de resignación son necesarias. La aceptación de la gratuidad es una de ellas. Lo que antes era piratería es hoy una actividad de intercambio habitual que a nadie le mueve un solo pelo de culpabilidad. Al menos hasta que aparece una resolución judicial de espanto. Pero perseguir y castigar al mundo entero no es posible. La ley camina lento y no puede hacerle frente a una realidad más concreta que el granito. El dinosaurio pasa por encima del caracol más empeñoso. La gente quiere gratis y no va a dar marcha atrás. Resignación y aceptación, hermanos.

El mismo problema ataca hoy a las noticias. Si los diarios empiezan a cobrar por su contenido online, ¿eso quiere decir que la ley va a perseguir también a aquellos que se envían archivos con artículos, reportajes e informes copypasteados? ¿Por qué los que pegamos y copiamos públicamente o los que nos pasamos links privadamente no sentimos que hacemos nada malo por más que no le estemos pagando nada a la pluma que se rompió el lomo escribiendo lo que compartimos? Es el virus de la gratuidad. Nos ataca a todos. Se ha metido en nuestra vida y no piensa salir.

El post no va por el camino de la moralidad, sino por un despertar a la realidad. La realidad es hoy otra. El público no va a dar marcha atrás. Es una verdadera revolución. Pero la revolución brinda oportunidades. Si la forma de consumo moldea la forma de los bienes entonces la música o las noticias van a tener que cambiar, casi necesariamente.

Por lo pronto, el álbum ya está en muere, por más que iTunes quiera resucitarlo con un proyecto. Radiohead está empezando la aniquilación optando por el camino de los lanzamientos de EP periódicos y olvidando el LP. Si algo realmente revelador ha tenido el mp3 es recordarnos que, con la musica popular, no escuchamos albumes, sino canciones específicas. Consumimos la parte y no el todo. Pero es una parte -oh, hada de lo evidente- que es un todo perfectamente autosuficiente. Las antologías o los best of nunca se equivocaron, siempre dieron en el blanco: así escucha la gente, así escuchamos todos, salvo que seas un completista, un erudito, un obsesivo-compulsivo.

La industria ha sido una maestra en vender su espejismo: el espejismo de creer que no solo necesitas los hits, sino todas las canciones de relleno. Ella misma se disparó al pie inventando para los CDs -y destruyendo de paso su propio sentido de la totalidad- los tristemente célebres BONUS TRACKS. Perdón, pero, ¿para qué son necesarios ahora si no lo fueron antes? El pop ha crecido tanto en número que también cree que ha crecido en importancia. Pero no es tan importante. Ni el Dark Side of The Moon lo es. ¿Acaso nunca le has puesto skip a Dark Side? La industria ha vendido un espejismo de totalidad aún sabiendo que el todo o su propia versión del todo no existe: Pink Floyd hizo "Money" solo porque necesitaba un hit, uno que lo llevara a la estratósfera que ellos creían merecer.

Ahora el público es el que contraataca. Y estamos despertando del espejismo. La música ha sido la punta de lanza, pero vienen más batallones. ¿Las noticias serán libres y gratuitas para siempre? ¿Qué tipo de noticias empezaremos a leer en el futuro? ¿Cuál es el espejismo noticioso que el periodismo tradicional ha creído y nos ha hecho creer que necesitamos?

Resignación, hermanos.

3 comentarios:

Alfredo dijo...

En realidad es una vuelta a los orígenes...

En los 50s y 60s el negocio de la música se movía básicamente con la venta de singles o recopilaciones... A mediados de los 60s recién empezó a despegar el álbum como concepto y como negocio.

Habiendo tanta música por escuchar, es cierto que dedicarle una hora a una banda puede parecer una pérdida de tiempo. Como que existe la paranoia por escuchar más cantidad que calidad. Antes uno podía saberse de memoria las canciones de un artista. Darle vueltas y vueltas a un disco descubriendo nuevas sensaciones a cada escucha (y, ciertamente, soplarse bastantes rellenos)... Las nuevas generaciones se pierden en la inmediatez, entre otras razones porque pueden conseguir más música gratis: si no me cuesta, puedo desecharlo u olvidarlo rápidamente.

Antes sorprendía conocer gente que nunca había tocado un vinilo. Ahora hay chibolos que nunca han tocado un CD!

En el caso de las noticias, la gratuidad de cierta forma se ve compensada con la publicidad. Yo puedo leer la página de El Comercio gratis pero tendré que soplarme los avisos. Ello es más difícil de lograr con un mp3, salvo que haya forma de clavar publicidad en medio de una canción. La popularidad que se puede lograr regalando canciones compensaría a medias la gratuidad forzada de la música (porque genera interés en ir a conciertos, por ejemplo). Aunque si todos empiezan a regalar la música se tendría que recurrir a otros mecanismos para lograr esa popularidad (mecanismos que seguramente van a costar).

scabanillas dijo...

No sé si es un regreso. Ahora se oyen singles sin ninguna articulación u orden, y por el placer inmediato de un riff bien hecho. Luego olvidable. Como dice Alfredo, antes uno se tomaba su tiempo. Yo aún necesito la completud del album. Todismo.

El engaño de hoy es que más es mejor. Extrañamente la especialización es una máxima. Creo que es cuestión de reaprender a elegir, a seleccionar y filtrar contenido. Se pierde mucho tiempo entre el mar de información, y no mucho vale realmente la pena.

El asunto con los contenidos gratis es la publicidad y la posibilidad de exposición. Un copypaste de un esforzado redactor local podría llegar a ojos de un editor extranjero, podría conseguirle una chamba o un reconocimiento. Si finalmente escribes para que te lean, y el rebote y el copypaste hace que más gente te lea, no creo que muchos pongan peros a estas prácticas (mientras se reconozca la autoría).

Un espejismo noticioso (no el único) podría ser la preselección de lo importante. Las noticias solían incluir el criterio de qué es más relevante (va en primera plana, en letras enormes, con ilustración, a página completa) de leer. Parece que ahora o pronto cada quien eligirá su paquete de información. Con los riesgos y beneficios que eso pueda tener. Cada quien tendrá que capacitarse.

R. Euribe dijo...

En la era analogica, los programas de television eran gratis. Esto murio con el cableTV.

Por ahora, el software usado en los servers de internet (apache,html,windows), dejan transitar muchos formatos. Pero el software evoluciona, el mp3 sera un dia obsoleto y nadie fabricara mp3 players.

El mundo de la gratuidad es peligroso, pues te hace docil, no debes esforzarte en nada, solo agacharte y masticar el pasto que abunda en el suelo.