lunes, 3 de agosto de 2009

Autopistas, avenidas, calles, trochas y blogs


En la película animada Cars (2006) un antropomorfizado, glamoroso y famoso auto de carreras se ve varado en un pueblo casi fantasma y en decadencia luego de una serie de desafortunados eventos. En el universo de Cars cada elemento del mundo humano se traduce a una versión automotriz: los alicaídos habitantes del pueblo fantasma son otros autos, pero de modelos antiguos, carrocerías deslucidas y llantas desgastadas. Hay un viejo auto-policía de bigotes que camina lento, una grúa con los dientes torcidos y la pintura oxidada, y un dueño de taller italiano, auto también, a la espera de clientes-auto que jamás llegan. El glamoroso vehículo de carreras que desembocó en el pueblo por un extravío es lo más interesante que le sucedió a la pequeñísima comunidad después de mucho.

A mitad de película se conoce un poco más de la historia de Radiator Springs. No siempre fue un lugar medio fantasma y abandonado. Hubo una época en que el lugar bullía de actividad, de visitantes y de tráfico. Era una parada popular en la US Route 66. Sin embargo, la construcción de una interestatal modificó el escenario dejando al sitio prácticamente fuera del mapa. Poco a poco se hizo menos necesario desviarse para visitarlo. Los habitantes lo fueron abandonando con el tiempo.

Pero la historia de Radiator Springs no estaba condenada al olvido. Al tiempo que era prisionero del lugar, Lightning McQueen, el auto glamoroso, se encariña con él y sus habitantes. Luego de volver a las pistas y continuar su escalada a la fama decide dejar a sus antiguos patrocinadores y trasladar su cuartel general al pueblo. Su fama despertó el interés del público por volver a visitar el lugar. La celebridad y estrellato de McQueen revitalizaron el tráfico y Radiator Springs volvió a ser lo que era antes. Un final feliz.

Cars, creo, es una buena metáfora de lo que sucede en la red.

La red es este inmenso espacio teóricamente infinito -o tan finito como personas existen en el mundo- donde cada punto o sitio cobra sentido o valor según sea la ruta en la que se encuentra y según sea su accesibilidad desde otros sitios gracias a esas mismas rutas. La existencia de rutas está determinada por los enlaces. Tener un solo enlace es como estar conectado a una trocha carrozable. Tener tres o cuatro va afirmando más el camino, a la par que aumenta el tráfico. Tener cien es como ya estar al lado de una avenida. Tener mil es como vivir al lado de una autopista: alta accesibilidad y alto tráfico. De esto se colige que no estar enlazado ni enlazar equivale a ser una especie de ermitaño que rumia solo en una cueva. Vivir así de aislado puede ser una decisión personal, tan respetable como cualquiera, una adaptación sin problemas a las zonas inhóspitas, quizás el locus acogedor de los "no-contactados". En el caso de Cars, el aislamiento de Radiator Springs se debió a las acaso crueles circunstancias: su tráfico fue absorbido por uno más grande posibilitado por la construcción de una interestatal. 

Pero, ¿qué sucede si soy nuevo en el lugar y no quiero ser un ermitaño y no quiero ser una triste víctima de las circunstancias? ¿Cómo hago para que mi sitio esté en una ubicación favorable y de alto tráfico que me reporte algún tipo de recompensa o ganancia? ¿Cómo medrar en un mapa así? La respuesta, si seguimos la figura de Cars, es obvia: estar donde están las grandes pistas. En vez de batallar contra la adversidad, según se cuenta en la película, muchos decidieron fugar ahí donde estaba el tráfico, dejando al otrora pueblo vivaz completamente afantasmado. Se entiende entonces que, para poder sobrevivir, se abandona un estilo de vida por otro.

¿Qué debe hacer entonces hoy un cibernauta público de la red? ¿Dónde debe levantar su blog, su espacio o su sitio, sea personal o no? ¿Se reconocen fácilmente esas autopistas de alto tráfico donde conviene asentarse para obtener algún rédito? ¿Es fácil instalarse en esas autopistas? ¿Qué tipo de costo tiene? ¿Hay normas que buscan la inclusión en estos lugares, o mientras más gente exista más excluyente se vuelve? ¿Es alguien dueño de las autopistas? ¿Se necesita dinero para pertenecer a ellas? ¿Tienen reglas de convivencia? ¿Es posible mantenerse fiel a un estilo de vida, información o creatividad lejos de las autopistas? 

Si McQueen usó su fama para generar tráfico vivificante en Radiator Springs, ¿cómo se comercia la fama en la red de hoy para revitalizar un sitio? ¿Quiénes son los famosos? ¿Qué esperan a cambio?

A barajar respuestas.



5 comentarios:

Mr. T dijo...

Exactamente lo que quise decirte en el comentario del post anterior. Mejor comparación imposible. Bien ahí compare.

Ernesto dijo...

Interesante,... creo que al final en estos tiempos solo si arrancaste desde los albores (2004-2006) y lograste acumular masa critica entonces, uno podria formar parte de las grandes vias.

Ahora todo depende de un golpe de suerte o padrinazgo, lo peor es cuando se cae en el vicio de retroalimentar la visibilidad solo para quienes estan en la cima y no hacer visible la cola larga.

Al final de cuentas Lightning McQueen no viene sino a representar a los "padrinos" cuyo toque magico viene a significar la anhelada visibilidad de los elegidos.

Dr. C. Thorpe dijo...

Bueno, mi querido Luis Aguirre, la amistad es imprescindible en estos casos, porque las relaciones personales deben ser principalmente utilitarias. Ya lo dijo doña Inès Temple hace poco màs de una semana en su blog de el Comercio: uno debe vender su amistad a cambio de contactos y oportunidades de negocios.

¡Suerte y Éxitos!

Enrique Patriau dijo...

Hola Luis.

También se puede generar tráfico sin necesidad de formar parte de esas grandes autopistas.

Claro, para alguien que empieza lo más sencillo sería, de frente, enlazar como loco a los más "rankeados" del mapamundi, colocar el famoso botoncito de Perublogs (para existir), o hacerce de un dominio en La Mula.

Pero hay blogs que por fuera de esos criterios han construido su propio espacio. Habría que preguntarles a sus administradores, más bien, cómo le hicieron.

Saludos.

R. Euribe dijo...

Siempre me he topado con que el autentico artista, o intelectual no esta tras la fama sino que esta tras el perfeccionamiento de su obra. Siempre aprende. Algunos mas ermitaños que otros, pero siempre fieles a sus ganas de crear o aprender.

Cuando le haces mas caso a lo que los otros opinan o miran en ti, en tonces estas perdido. lo mismo aplica a los blogers.