miércoles, 27 de mayo de 2009

Si te ofendí, discúlpame....

Vivimos un breve remanso de remordimientos. Renzo Schuller se disculpa por su broma en la que involucró a Magaly Solier. Pero también Magaly Solier se disculpa por sus comentarios sobre el cine peruano (1). Hace algunos meses leí algo sobre el "falso síndrome de la disculpa", aunque referido a hechos históricos dramáticos y terribles: Tony Blair se disculpó en su momento con los irlandeses por la hambruna; el primer ministro australiano Rudd se disculpó con los aborígenes por haberles arranchado su territorio; el Papa Juan Pablo II se disculpó con los musulmanes por las Cruzadas. ¿Exageraciones por excesiva perspectiva histórica?

En el caso peruano no tanto. Parece que los artistas, animadores y personajes de la TV recién descubrieran con estas disculpas que existe alguien al otro lado de la pantalla, un receptor vivo y opinante para todas sus incontinencias emitidas, sus ad libs, su encantadores lados espontáneos. En el caso de la Solier fue solo un exabrupto no del todo falso (pero tampoco muy amable). La disculpa de Schuller revela un drama de la TV un poco mayor: es un reino donde la chispa, la improvisación y el horror al vacío verbal camuflan la carencia total de libretistas para el entretenimiento. Ahí está el micro: tú mismo eres. Las metidas de pata, bajo ese sistema que para cualquier talento es una presión enorme, se multiplican con mucha facilidad.

Las metidas de pata en la TV son la medida del hombre o de la mujer. Los ad libs políticos suelen ser mucho más cuidadosos. Es natural: nadie quiere caer en la calumnia y en la difamación bajo riesgos legales. Una Rosa María Palacios habla y habla de lunes a viernes con una seguridad escalofriante. Es una seguridad contagiosa: el televidente sabe que Prensa Libre es un sitio donde los límites están bien establecidos. Algunos pensarán que es monse. Yo pienso que es profesional.

Enemigos Íntimos en cambio es una zona de arenas movedizas, un programa mucho más preso de sus emotividades. Beto Ortiz es experimentado. Pero Miyashiro aún sufre del síndrome "comentador de blog": editorializa con la convicción de quien cree haber sido el primero en pensar lo que piensa. Es un complejo adánico. Yo pienso de que..  Al parecer tener algo que decir al instante -y con criterio- es un talento escaso. Pero quizás ese nerviosismo connatural al género sea su gancho. La verdad no lo sé.

A la larga todo lo anterior nos lleva a preguntarnos por la naturaleza de la ofensa. ¿Qué ofende? ¿La chacota? ¿La burla? ¿La burla a qué? ¿La raza? ¿Los defectos físicos? Los límites son a veces muy borrosos, pero a veces aparecen con toda claridad. Alan Alda en su personaje de Crímenes y pecados daba una breve fórmula para el humor: "la Comedia es la Tragedia más el Tiempo". La complementaba con otra conocida frase, un cliché: "si se dobla es gracioso, si se rompe, no". Pero las fórmulas no resuelven el misterio porque dónde poner la raya es territorio del criterio, la experiencia y el convencimiento de que lo moral no es estático, sino elástico y progresivo. No sé si los comunicadores por aquí piensan en ello. Es decir: para saber dónde poner la raya tienes que saber qué es lo que se dice, comenta o siente a tu alrededor. La broma de Schuller revela sobre todo que en Plus TV andan muy poco enterados del zeitgeist de su tiempo. 

En lo que sí no hay ofensa posible es cuando se argumenta, se revela, se prueba y se adjetiva con conocimiento de causa. Pintarle los bigotes, la barba y los dientes caídos al rostro de las ideas religiosas, políticas, culturales, etc. siempre será necesario. Dicen que las verdades ofenden y ahí no hay disculpa redentora que pueda funcionar. Sería inútil, además.

(1) De otro lado, [Magaly Solier] pidió disculpas a las personas que se han sentido ofendidas con sus palabras por decir que en el cine peruano solo se ve desnudos y violencia. “Mis palabras lo malinterpretaron, solo dije que en las películas que fui a ver había sexo. Solo fue un comentario. Si alguien se sintió mal pido disculpas, no he querido ofender a nadie. Al contrario, yo estoy acá para defender en el cine peruano”. (El Comercio)


1 comentario:

Bruno Ysla Heredia dijo...

¿O sea que yo no fui el primero en pensar lo que pienso? ¡Qué horror! Pero, ojo, que eso de "soy especial" lo leí primero hace años en el post de algún blog que no era de un blogstar, por si acaso; de hecho, no era nadie conocido.

Al salir del trabajo estaba pensando en este asunto de "Mesa de noche"/Magaly Solier, no sé pero se me ocurre que a cualquier persona que se salga del molde de algún comercial de Leche Gloria (sólo por mencionar una marca X) pues se le "bate", es como un chip que tenemos metido por más que nosotros mismos no nos parezcamos a los personajes de uno de esos comerciales. La "norma" es que si no eres como un modelo publicitario pues te podemos/me pueden batir por cualquiera de tus/mis diferencias.

Sin embargo, Schuller y Lindo mencionaron también a Norma Martínez... ¿Qué hubiera pasado si el comentario hubiera sido hecho en un contexto en el que la única involucrada era ella? (apuesto que esta pregunta ya se la hizo antes un montón de gente, he reducido mis visitas a los blogs al mínimo así que no tengo idea)

saludos