miércoles, 6 de mayo de 2009

¡Qué nivel!

Me robo el mariateguismo -usado en la portada de la infamia- le doy la vuelta y lo uso para referirme a la temporada de entrevistas a bloggers notorios en el programa "Qué tal raza" (extraño nombre, por anacrónico), programa del cual apenas si tenía noticia salvo por alguno que otro zapping distraído. Pero que no se subestime el logro: los politibloggers ya están en la TV y con sus pequeñas lampas de opinión se hacen camino en el arduo terreno de la nunca bien estimada egolatría. 

Para los medios tradicionales la pregunta al parecer todavía no es quiénes son estas personas detrás de los blogs (o qué relación hay entre todos ellos). Por aquí todavía seguimos en la actitud boquiabierta de quien piensa que ser blogger popular es ya ser algo o alguien. O, al menos, esa es la idea que se busca transmitir al público. 

Un primer punto interesante de esta seguidilla de entrevistas realizadas por la conductora Patricia Lozada es que, por el momento, los bloggers convocados han sido los sospechosos comunes, los de siempre: José Alejandro Godoy, Roberto Bustamante, Juan Carlos Goicochea, Henry Spencer. Marco Sifuentes fue parte de un reportaje cuando la campaña "Adopte un congresista" -hoy blog fantasma- estaba en plena efervescencia. La nueva estrella es Luis Torres Montero, Malapalabrero, quien con lentes oscuros y labia achorada se efrentó en su entrevista al establishment en su totalidad. Los vídeos están en YouTube. Aquí una breve reseña de lo que más llamó mi atención:

José Alejandro Godoy

De este blogger ya bastante se ha dicho no solo aquí sino también en otros blogs. Pero lo más interesante para mí es ver cómo en su versión oral, Godoy es exactamente igual que en su versión escrita: es rebote, sumilla, glosa y parafraseo de las opiniones que usualmente cita. Es una criatura frankensteiniana peculiar: una hecha de retazos, sí, pero por propia voluntad. "I'm alive!", parece decir. Hay algo de meritorio en eso, aunque sea un cliché andante. El tema de la entrevista fue el juicio a Fujimori antes del día de la condena. Otro punto: Godoy se presenta a sí mismo como alguien que es parte de la PUCP, una suerte de vocero. Va desde el min. 7

Roberto Bustamante

Aún sigo intrigado por esta entrevista. La coloco junto a la de Godoy por un marcado contraste: en tanto nadie puede negar que el hombre detrás del "Desde el tercer piso" es alguien suficientemente articulado, el estimado Morsa muestra ser la versión intelectual de Miss Panamá: un completo enredo. Celebro a quienes han podido entenderlo o comentarlo (1). Me quedaron, en todo caso, claras dos ideas suyas. La primera: el fenómeno de los blogs se ha inflado demasiado (con lo que el propio Roberto trivializaba a nivel de fruslería su presencia en la silla del canal); y la segunda: que, como arqueólogo que es, la historia debe verse en "procesos de mil años". ¿Qué diablos es la política peruana de coyuntura comparada con el Big Bang? Pues nada. No hay duda: para tener perspectiva es mejor pensar en años luz.

Juan Carlos Goicochea

Ombloguismo ha hecho del rebote toda una profesión. Pero a diferencia de un Godoy -que es consumidor panorámico y voraz de columnas- Goicochea es consumidor de titulares. Es el analista de kiosko, el filosofador de conversación de taxi, el lector ideal del Trome. Me sorprendió su soltura y frescura frente a cámaras (algo que habla bien de su oficio). Pero esta misma soltura lo hizo cometer un lapsus, o quizás, lanzar una confesión:  a la pregunta de "¿solo te dedicas a temas políticos?", Goicochea responde: " [mi blog] es un 'chochip', como decimos en la argolla de la blogósfera" (desde el min. 3 de la parte 2). Pero, como aquí damos el beneficio de la duda, no concluiremos nada. Total, el propio Goicochea usó, al referirse a la imagen pública de ciertos candidatos políticos, la palabra "etiquetada", cuando en realidad quiso decir "acartonada". En ese sentido, "argolla" bien pudo ser un error para la buscada, pero nunca encontrada palabra "argot". ¿O quizás se inventó el neologismo "argotlla"? Sería muy útil para referirse a ciertos tics, como Fulano o Mengano was right, por ejemplo.

Luis Torres Montero, aka, Malapalabrero

Uso el "aka" deliberadamente porque Malapalabrero es un estrit champion del inclich, mi broder. Bi kerful con este tío porque con dos o tres verbos puedes quedar mal parado, mismo badis frente a Miyagi defendiendo al Huevo Frito san. ¿Se entendió? Nebermain, man. La subversión malapalabrera está en las sustituciones léxicas. A un seguidor de Fujimori es conveniente denominarlo seguidor de la "orange crush" con lo que se logra no sé qué efecto exactamente, pero al parecer es el tipo de conexión que cierta 'esquina' de la blogósfera necesita para sentirse identificada. Nada de qué preocuparse: la gesta de Torres Montero es cultural: quiere nueva música, nuevas palabras, nuevos poemas (sic) y eso es respetable. Pero lo que me dejó preocupado fue lo siguiente: después de defender a La Primera como "el único diario de oposición" tuvo que confesar que no le pagaban por sus colabaraciones. Pero no es el único. Extendió esa misma delicada situación a otros medios: Ojo, Correo (los "Epensa Boys", en su denominación) y La República. Eso ya no es broma: columnistas y bloggers que no cobran. Pésimo.

En un post de hace unos meses le daba vuelta a la idea del "apostolado" en periodismo. En ese entonces demarcaba una línea que iba de las quincenas del periodismo tradicional a la chamba de los bloggers, nuevos actores públicos en la producción de textos. Es la misma línea que va del profesionalismo al amateurismo. Pero mientras que en la primera actividad el apostolado es una situación, digámoslo así, excepcional o transitoria -es un tiempo que se dedica a aprender el oficio- en la blogósfera es la regla. En la blogósfera no se cobra. Y es en ese orden de ideas que me preguntaba: ¿es posible que de pronto los blogs, para algunas personas, se hayan vuelto más confiables que los medios tradicionales justamente por no cobrar?

Ahora mis preguntas son otras. ¿Por qué los medios tradicionales -la TV entre ellos- están tan interesados en levantar este oficio sin beneficios -aparentes- del bloguerismo? ¿Cómo es la situación de los bloggers que trabajan en medios tradicionales? ¿Cobran, no cobran? ¿Y cuál nueva relación se está creando entre medios tradicionales y una blogósfera peruana que no tiene ni un centavo? Intentaré dar una posible respuesta en el siguiente post, tomando como ejemplo lo que sucede hoy con algunos twitteros. Es la misma historia del pez grande comiéndose al pez chico en la cadena alimenticia de la información. ¿Qué utilidad puede tener el amateur para el profesional? Continuará...



(1) Silvio Rendón comentó brevemente la entrevista a Bustamante.