viernes, 9 de enero de 2009

Chambas y quincenas

El caso de los sueldos impagos Panamericana Televisión renueva un tema que se driblea casi siempre porque hablar sobre plata, como dijo el "hablador" (a decir de Genaro Delgado Parker) periodista José Mariño, es siempre incómodo. Recuerdo que hace muchos años en una conversación con un amigo pregunté inocentemente por su sueldo para saber cómo andaba el mercado en esos asuntos, pero fui amablemente atajado con la frase "esa es una pregunta impertinente". Nadie quiere decir cuánto gana, pero todos quieren saberlo, lo que deja a los curiosos con la única opción de inferir las cuentas vía signos exteriores de riqueza: viajes, nuevos departamentos, autos; y, a veces, ipods o cuántos CDs o DVDs originales -o libros- hay en la colección. 

Con la variable periodística encima la cosa se pone más peliaguda aun. Porque el periodismo suele ser considerado un trabajo que "no es trabajo". El célebre "apostolado" de ciertas redacciones tiene dos sentidos que se hacen mazamorra hasta volverse una conflictiva contradicción: es esencialmente indigno como trabajo -poca paga (o ninguna), horarios imposibles, maltratos-, pero honroso, porque quien lo carga sobre los hombros lo hace por un ideal superior: el periodismo como servicio público. De ahí que quien se dedique al periodismo suela decir que lo hace porque es su "obsesión", su "pasión", su "inevitabilidad". También es curioso escuchar cómo algunos defienden sus vocaciones (porque nunca se encontrará a un periodista sin vocación) aduciendo razones de personalidad: "yo no podría aguantar horarios de oficina", dicen con una sonrisa en los labios y el secreto triunfo de ser una especie diferente.

Ay, pero cuando la quincena no llega -o llega de a pocos-, hay problemas: el periodista pierde su capa, su espada-pluma, su antifaz heroico y se vuelve un común mortal. Lo vemos en el caso de Panamericana. Pero también lo vimos hace poco con el caso del despido de AAR: mientras algunos pedían la renuncia generalizada bajo el ideal del "apostolado" (o sea, quedarse desempleados para probar un punto y seguir, quizás, en un blog) otros respondieron, con mayor calma, que lo profesional era quedarse. Bien visto, el "apostolado" vs. el "profesionalismo" son los dos grandes paradigmas sobre los que el periodismo de por acá se mueve. No provocan pocos dolores de cabeza. 

En la blogósfera Marco Sifuentes ha hecho pública su búsqueda de trabajo o, al menos, los problemas que un periodista enfrenta en tiempo de crisis. Pero él viene a ser una excepción en todo el mare magnum virtual: la aplastante mayoría -este blogger se incluye- postea, escribe, rebota, informa, analiza, editorializa, comparte y discute ad honorem, sin cobrar un solo céntimo, robándole tiempo al tiempo y haciendo malabares para mantener el blog vivo. Lo curioso es que esta actividad -en algunos sectores, sin duda los más vistosos- ha reclamado también para sí la capa del "apostolado", pero añadiéndole una mutación que no sé si llamar peligrosa: el que no cobra, el que lo hace por amor, el amateur, es "más confiable". Así se puede leer en la gran cantidad de comentarios que inundan los blogs políticos que despotrican contra los medios establecidos. Pero si para la prensa tradicional las cosas pueden ser muy precarias, ¿qué cosa hace que, de pronto, la información salida de las esteras de la blogósfera se vuelva la solución?

Pues ninguna, salvo la fatal creencia del "apostolado". ¿Un mito, una tara? ¿O un asco visceral al dinero? Me inclino por lo último, percibiendo entre líneas una estela mental de aquellos viejos tiempos donde la riqueza era ofensiva. Pero en el fondo, pensar que la plata lo "mancha todo" es una creencia persistente en los círculos donde la meritocracia no existe. Y pocos sitios menos meritocrácicos hay que en la blogósfera: bajo el lema "hago lo que quiero" toda opinión o información vale lo mismo. Nadie está dispuesto a pagar -ni cobrar- por algo mejor. 

La meritocracia profesionaliza y la profesionalización vuelve todo más meritocrácico. Cobrar por lo que se hace y cobrar más por lo que se hace mejor es un buen camino (más claro aún en tiempos de crisis).  Lo que me pregunto es si en el periodismo tal idea es ya común. Uno pensaría que mientras la palabra "apostolado" exista -y se la considere un caldo de cultivo para presiones, injusticias y poca transparencia en la relación empleado-empleador, eso que se denuncia a gritos en la gestión pública- la respuesta es no.

13 comentarios:

djgeek dijo...

Interesante post. Pues sí; nadie puede vivir por amor al arte, y no es que uno sea "mercantilista" por decir esto. Parece que a todos nos golpeó la crisis...

En el caso del Utero, no soy publicista o algo similar, pero una que otra cosa se de internet (aunque puede que esté equivocado), y creo que si el blogger quiso recibir utilidades $$ de su blog, pecó en aceptar o confiar la intermediación publicitaria en el mismo. Nuestro mercado lo veo (recontra)minusculo para ese tipo de intermediación.
Tambien pienso que está "quemando" muy rapido su "formula"... yo personalmente busqué otras alternativas cmo este blog, el gran combo club o el jorobado (aunque xcreo q eso ultimo es una percpción personal) --sin mencionar las peleitas blogger--

Saludos.

P.D.
Ni afuera se confía en esa intermediación.
http://www.filmica.com/port666/archivos/008872.html

http://www.kriptopolis.org/publicidad-en-internet-y-agricultura

Carlos del Carpio dijo...

De acuerdo con djgeek.

Algo similar sostuve en un post sobre el mercado de blogs: Si los autores están en capacidad de capitalizar directamente las ganancias que genera su propio contenido (a través de alguna forma de publicidad tipo AdSense), no hay lugar para intermediarios que quieran llevarse un margen de las ganancias que producen los autores.

En ese sentido, no creo que el modelo del Utero haya ido por ese lado, sino por el lado de la promoción de algún tipo de actividad alternativa generadora de ingreso.

Sea de una u otra manera no deja de ser interesante. Es el primer caso conocido de default de un negocio virtual de este tipo.

M. Isabel Guerra dijo...

El periodista catalán Arturo San Agustín dice que:

"el periodista está mal remunerado porque no ha sabido explicar cuál es su cometido real en la sociedad… El error del periodista -como el del escritor- ha sido consentir que lo llamaran intelectual. (La gente que no es intelectual ni pretende serlo llama intelectual a todo aquel que se compra un libro o sabe escribir una carta.)… Dejarse llamar intelectual equivale a dejarse llamar aburrido o innecesario."

De repente por allí va algo de la cosa...

Daniel Salas dijo...

No, Maria Isabel.

El periodista está mal pagado porque:

a. No hay un mercado en el que pueda ofrecer su trabajo.

b. Hay demasiados disponibles e incluso muchos ni siquiera han tenido que estudiar periodismo.

No tiene nada que ver con que no sepan explicar el valor de su trabajo. Por otra parte, lo que falta en el mundo periodístico es mucho mayor trabajo intelectual. Lo intelectual no es ni aburrido ni innecesario.

Manuel Enrique dijo...

Buen post, Luis. Muchas veces, con ese rollo del apostolado muchos periodistas se computan algo así como "paladines de la justicia", cuando en realidad no solo siguen siendo tontos útiles de los grandes intereses económicos (encarnados en los dueños de los medios donde laboran), sino que también esconden una gran mediocridad profesional.

También de acuerdo con María Isabel: los periodistas se computan "intelectuales" solo porque se compran los libros de Bayly o los de Rafo León(!!), o citan a Kapuscinski (o como se escriba). Hay una enorme pobreza intelectual entre los periodistas, y esto se debe en gran parte a la formación que reciben en las universidades. En la PUCP, por ejemplo (y esto ya lo comenté en otro post de este blog) la carrera de Periodismo está en franca decadencia, por culpa en gran parte de su coordinador y sus profesores.

Lo que me da mucha pena son los jóvenes periodistas que de corazón creen que pueden cambiar el mundo desde el periodismo. Lo mejor para ellos sería que el periodismo los desilusione cuanto antes, para que puedan buscar otos horizontes profesionales más provechosos para ellos y para el país.

Saludos.

Enrique Patriau dijo...

Saludos Luis.

Creo que una variable que podrías considerar en tu análisis es la extendida desilusión hacia las instituciones en el Perú.

Es algo así como la fiebre de la desconfianza, ¿no? Claro, eso juega en pared con esta idea de lo "tradicional" visto como una tara, un lastre. Lo apreciamos muy seguido en política. Los políticos "tradicionales" contra los "nuevos" (así apareció Fujimori, dicho sea de paso).

Así, un periodista tradicional - el que ha estudiado la carrera y trabaja en algún medio establecido cobrando su sueldo - es visto con recelo frente a quien lo hace de gratis, por puro amor al arte, respondiéndole solamente a su conciencia (supuestamente).

En mi opinión, de ambos lados, de los medios establecidos y de los blogs, hay gente valiosa. Y hay de los turbios también.

P.D. Sería interesante que Manuel Enrique nos explique qué libros deberíamos leer los periodistas para salvar la mediocridad y la pobreza intelectual que, dice, nos afecta a la mayoría. Obviamente, no uno de "Kapuscinski".

M. Isabel Guerra dijo...

Hey, no se me esponjen. El autor que cito dice eso en plan de reírnos de nosotros mismos... como que a veces por ser profesionales de la prensa nos tomamos a nosotros mismos demasiado en serio.

Daniel, Manuel Enrique, por supuesto que tienen razón en casi todo lo que señalan: el pequeño mercado está sobresaturado de oferta y encima hay quienes meten mercadería a precio dumping :-) OK.

Pero también se da el caso de ciertos "periodistas" muy notorios que realmente no elevan el nivel de la profesión, pero que como tienen rating se convierten en una suerte de paradigmas. Tristemente.

Libros? Pues, Enrique, creo que toda lectura que obligue a pensar para entenderla es beneficiosa. Lo que se necesita en prensa no es tanto erudición, sino capacidad de análisis. Capacidad de relacionar cosas lógicamente, poder ver "the big picture" y enfocarnos en lo que realmente importa. Y hasta de saber cuándo hay que denunciar y cuándo es mejor quedarse callados.

Y para discernir sobre esto último se necesita de... Ética. Concepto injustamente devaluado, y que yo creo que hace mucha falta.

Y a propósito, dicen que Hemingway dijo que el periodismo es una profesión que se ha de saber dejar a tiempo.

Cariños.

LuchinG dijo...

¡Primicia, primicia! Oquendo de Amat vuelve de la tumba en Historias asombrosas

Enrique Patriau dijo...

Muchas gracias por el consejo, M. Isabel, pero mi solicitud iba un poco en tono de sorna.

Saludos.

laslo rojas dijo...

Sobre lo que dice djgeek, es justamente por lo reducido de nuestro mercado online que resulta harto dificil que un solo blog (por mas popular, visitado, exitoso que sea) pueda obtener de buenas a primeras avisos publicitarios sin intermediarios.

Intermediarios con un equipo de ventas, y que ademas hacen ese trabajo de mercadeo no solo para un blog, sino para una red, que es donde finalmente está el negocio. Asi funcionan las redes comerciales en otros mercados, y asi comienzan a funcionar aca.

Y lo que dice Carlos del Carpio: para la gran mayoria de bloggers, el ingreso promedio por AdSense se vería superado por lo que se puede lograr en un hipotetico acuerdo publicitario, aun con el margen que se llevan los intermediarios. (No olvidar además que Google es el 'intermediario' en el sistema AdSense, nada es gratis).

schatz67 dijo...

Luis,

El único apostolado que los periodistas persiguen es el del billete.Desde la carne de cañón que atiborra pasillos de juzgados e ingresos de organismos públicos hasta la encorbatada banda de gatilleros que firman artículos y editoriales pomposos en periódicos,radios y televisoras.

Resulta también algo curioso hablar de meritocracia en un escenario terriblemente mediocre como el ambiente periodístico.Plumas famélicas,dicciones paupérrimas y una escasez de recursos que linda con el analfabetismo funcional.No exagero,un ramo de profesionales que ha hecho de los lugares comunes y la reflexión escasa una trinchera irreductible tiene pocos motivos para reivindicar desde la acera meritocrática.

En cuanto a la blogósfera no me sorprende el ocaso de los autodenominados blogstars;se estan peleando las migajas y las esteras de un medio incipiente y semi-profesional y en el camino se estan dando cuenta que el "copy & paste" poco tiene que ver con el periodismo me aguas profundas.

Aunque más patético aún es verlos derrochar sus escasos recursos con empleadores a los que ellos les dijeron zamba canuta hace no mucho:leer los dislates y mentiras de Sifuentes en Peru.21 solo confirma la descomposición de un medio y la voluble catadura de un tipo que se devoró un personaje de...humo.

Saludos

Jorge

María Isabel Guerra dijo...

Ya pues Schatzie!! Tampoco maletees a tooooodos los periodistas!!

Es verdad que hay colegas que dan vergüenza ajena. Pero los hay en todas las profesiones, ¿no? Así que porfa, tampoco generalices tan terminantemente que "todos" somos unos mermeleros.

schatz67 dijo...

Isa,

Si bien no uso el termino "todos" en mi comentario bien puede entenderse que estoy poniendo en un mismo saco a todos.Me disculpo ante tí si esta generalización te molesta ,conozco de tu integridad para decir y escribir las cosas.

Y quizás ahí esté la clave del asunto;independientemente de tus valoraciones éticas y morales individuales tu trabajas por tu cuenta y no tienes que hacer concesiones ante nada ni ante nadie.Como si lo deben hacer la totalidad de empleados de dueños de medios que no gozan de libertad para decir lo que quieran o tocar sensibilidades empresariales.

Yo no escupo al cielo ni tiro piedras pues mi techo también es de vidrio;lo que si no me como es ese cuento de la "búsqueda de la verdad" o "la vocación periodística", por favor, todo va de acuerdo al tamaño del cheque y al cumplimiento de la quincena.Sino pregúntenle a Mariño que ahora la pega de mártir pero bien que se sopló sus buenos años limpiándole la caspa a Papaúpa.

Un abrazo

Schatz