jueves, 29 de enero de 2009

Música de quinta

Me llamó también la atención el fenómeno "Celebremos a Los Destellos" de algunos blogs hace unos días. Más aún que se sacara pecho por su versión en cumbia de "Para Elisa" de Beethoven, una alegrona adaptación bailable para guitarra eléctrica. Pero lo que más me llamó la atención es que el maridaje entre lo clásico y lo popular signifique para algunos una especie de enriquecimiento obligado para lo último. Lo popular está bien, parece pensarse, pero con un sobrecito de Kanú Classic, pues la cosa se pone mejor.

Adaptaciones musicales hay de todo tipo y por millones en la historia y la verdad yo no le hago ascos a nada. Pero a veces es bueno reconocer que algunas cosas tienen tanta grandeza artística como una copia de La Gioconda colgada en una pared de la sala. Lo que no deja de tener su encanto, su placer culposo, su huchafada entrañable. Cada quien es dueño de su ipod.

Pero para probar un punto -y permitiéndome seguir lo que se empezó en Puente Aéreo- a continuación paso revista a algunos momentos fantásticos de la historia musical en los que se comprueba que Los Destellos no fueron los únicos. No; construir vínculos entre lo clásico y popular, o quizás bajar lo clásico de sus nubes, o quién sabe, subir lo popular a insospechadas alturas, fueron tentaciones de muchos y muy variados visionarios, en su mayoría muy instruidos. No diré cuáles de estas canciones/piezas/obras me gustan de verdad. Pero todas me generan una sonrisa de oreja a oreja. ¿Qué dirán los chauvinistas?



Richard Clayderman
y un delicioso cambalache de Beethoven, Mozart y música disco.

Estudios musicales: Conservatorio de París, al que ingresó a los doce años.






Waldo de los Ríos y la Sinfonía del Nuevo Mundo de
Dvořák, en versión con alto voltaje de rock and roll. Le tengo mucho cariño a de los Ríos porque en mi infancia kitsch me resultaba adictivo este LP en particular, el que se muestra en la imagen. El argentino, que se suicidó en 1977, se preguntaba según recuerdo en la contratapa: "¿Qué hubiese pasado si Beethoven nacía en este siglo (el XX)? ¿Haría música clásica o rock?" Reflexión impecable a mis ocho años.

Estudios musicales: Estudió composición y arreglos en el Conservatorio Nacional de Música con Alberto Ginastera (Wikipedia)







Miguel Ríos y el "Himno a la alegría" en clip de 1969.
Un jovencísimo Ríos tiene la postura de Nino Bravo sobrecogido por las notas sublimes del nacido en Bonn. La Coral hecha canción se volvió un megahit en 1970 y sin duda volvió a muchos hombres hermanos. Ríos luego cantaría la futurista "Amor por computadora" a inicios de los ochenta.

Estudios musicales: No he encontrado el dato exacto, pero se consigna que estuvo en el coro del colegio de Los Salesianos en Granada. Empezó cantando zarzuelas.






Yngwie Malmsteen y Bourrée en mi menor de
J.S. Bach. Pocos como Malmsteen para tomar lo clásico como fetiche. Dicen que es la encarnación guitarrera de Paganini, el ectoplasma virtuoso de todas las ánimas de la música culta que bebió de niño como un fanático. Tan veloz como el rayo, Yngwie se luce en este video frente a sus fans metaleros primero con un solo de récord mundial y luego con una versión apurada de Bach exhibida como prueba de su amplio abanico de influencias. "¡Genio!", se escucha por ahí.

Estudios musicales: No sé exactamente si Malmsteen, que nació dentro de una familia musical, tuvo una formación académica. Solo sé que fue obsesivo con los clásicos: Paganini, Mozart, Beethoven, Bach, etc. practicados por horas y horas. Es decir, un evidente pacto con el diablo, un Doktor Faustus eléctrico.







Jacques Loussier y Tocata y Fuga en re menor de J.S. Bach. ¿Quién no tuvo un cassette o disco de Loussier en casa? Estaba al lado del de Les Luthiers. Al escucharlo, uno no sabía si el barroquismo de Bach era en realidad más moderno de lo que se pensaba o si cualquier cosa con algo de swing era irresistible. Perfecto para esperar al dentista.

Estudios musicales: Conservatorio Nacional de Música en París.





Los Violadores - 1, 2 Ultraviolento. En La Naranja Mecánica se homenajeaba al gran Ludwig Van y los argentinos hacen lo mismo con la introducción de su célebre canción. A no perderse la explicación de Pil Trafa sobre la Novena. No es realmente una adaptación completa, pero vale como licuadora entre lo popular y lo clásico.

Estudios Musicales: ¿?






Para terminar algo relajante de Bossa Nova y Bach. No sé de quién es y quizás no interese saberlo. Es parte del acervo cultural universal y algo que me recuerda que debo ir a comprar algo de fruta.

5 comentarios:

M. Isabel Guerra dijo...

Hola Luis,

No sé, pero tampoco soporté nunca a Claydermann (tampoco tenía buena técnica el pobre) ni a Waldo de los Ríos.

Aunque no lo conozco, no creo que Gustavo Faverón haya pretendido erigirse en árbitro de un pretendido "buen gusto". Simplemente dijo que algo no le gustaba y presentó sus razones. Si sus razones nos resultan atendibles o no, ya es problema de cada uno.

Creo que, al final, como dicen aquellos los viejos refranes, para gustos se han hecho colores... y cada loco con su tema :-)

Y así como nadie obliga a los cumbia-boys a soplarse inmisericordemente la versión de Von Karajan de la Novena Sinfonía, pues que tampoco nos vengan a obligar a los no-cumbia-fans a soplarnos a Los Destellos (o a quien sea) a 120 decibelios

Vive y deja vivir, ¿no?

Andrea Naranjo dijo...

Rayos ¡¡ de súper quinta... Waldo de los Ríos, Malmsteen y el Bourrée de Bach, Los violadores y Ultraviolento un homenaje a Alex -la naranja mecanica-).
De pequeña jugaba a "dirigir" una orquesta escuchando Waldo de los Ríos. :)
Buena entrada

Luis Aguirre dijo...

Hola Maria Isabel:

Creo que este post no retruca ni contradice lo que G. Faveron escribió en su blog. Más allá de los gustos personales, creo que lo de él fue desbaratar la idea de que lo clásico en lo popular no necesariamente hacen una gran combinación cuando están juntos. Lo mio ha sido poner ejemplos y pensar lo gracioso que sería escuchar a un francés defender a Clayderman solo porque estudió en el Conservatorio o popularizó a Beethoven (que es lo algunos compatriotas hacen con los músicos de por aquí).

slds

Andrea Naranjo dijo...

Otrosí
Los anteriores señalados son divertidos pero coincido con M.Isabel: Clayderman es insufrible .

Luis Aguirre dijo...

Ja. Clayderman es todo un caso, pero confieso que lo veo medio hipnotizado. ¿Qué hace su perro echado a los pies del piano? Hay algo medio diabólico ahí.

Pero hablando en serio, en YouTube vi un documental sobre su vida y el hombre tenia una vida de privilegio: practica muy seriamente por horas todos los dias, con una disciplina de soldado y un semblante de paz que te hacía comprender su muzak de relajacion. No me resulta tan insoportable como Raúl di Blassio, del cual Jaime Bedoya tiene un texto muy bueno:

http://www.caretas.com.pe/1999/1592/columnas/mal.phtml