martes, 8 de julio de 2008

Un experto en problemas


Un psicoanalista opina públicamente a la distancia sobre un ex canciller y éste, molesto por el término "parricida", lo denuncia por difamación. Entreveo el pie para una novela. Si Philip Roth la escribiese imagino que podría hacerse algo así como La mancha humana (un académico caído en desgracia por una mala interpretación de sus palabras). Pero, mientras tanto, el caso es de la vida real. Fernando Alayza es el denunciado, Francisco Tudela el que denuncia y yo, sencillo lector del caso y del par de columnas que ha merecido, me he quedado con muchas preguntas. De primera impresión, la actitud de Tudela parece descabellada, pero luego pienso: ¿qué clase de término es 'parricida'? ¿Técnico, figurado, clínico, literario, poético, científico? ¿No hay que tomárselo muy en serio? ¿Es la opinión de un experto una opinión como cualquier otra? ¿O tiene un peso específico que busca credibilidad y convencimiento sobre el lego? En una de las columnas que he leído se dice que el caso, de resolverse favorablemente a Tudela, amenazaría la esencia misma de la libertad de expresión. Y este tema ha sido frecuente en las disputas bloggeras, con anónimos y autodenominados amateurs que exigen opinar sin acusar recibo de la responsabilidad, en tanto que otros piensan que la libertad de expresión la limitan las leyes. ¿Cómo es la nuez? Y, last but not least está también la pregunta sobre el psicoanálisis. ¿Qué es? ¿Ciencia? ¿Religión? ¿Literatura? ¿Ninguna de las anteriores? ¿Qué debería interpretar un lego cuando lee a un psicoanalista experto y descubre que Montesinos es "narcicista" o que tiene una personalidad "psicopática"? ¿Es una opinión como cualquier otra, tal como si alguien dijera que Montesinos es un "conchudo" o un "fresco"? ¿Es un diagnóstico? 

En Caretas se entrevistó a Alayza sobre su caso el 5 de junio pasado. Respondió lo siguiente:

–Lo que dije –casi textualmente– fue que pretender privar de sus derechos civiles a una persona lúcida equivalía prácticamente a convertirlo en un “muerto en vida”. Y que ello ocultaba impulsos tanáticos, conformando una conducta parricida. Investigué antes de declarar.


También:

–Mis declaraciones fueron las de un profesional en torno a un hecho público. Es una práctica común que no implica un diagnóstico.


Y además:

El 30 se pronunció la Sociedad Peruana de Psicoanálisis reafirmando el carácter psicoanalítico de los términos que utilicé, así como la naturaleza pública de los hechos sobre los que he opinado. No he sido infidente contando alguna consulta privada. Estamos hablando en realidad de libertad de expresión. 

Cuando se le preguntó sobre lo que Tudela afirma que fueron sus palabras, Alayza responde: "que él desea matar a su papá. Tergiversa los términos" (resaltado mío). Con esto no más ya hay para harto jamoneo sobre términos, interpretaciones, aparentes sinonimias y equívocos. "Muerto en vida", "parricida", "desear matar al padre". Lo que me parece curioso es que Alayza, en su última línea de defensa, no apela a su expertise, sino a la libertad de opinión. Como un hecho es público se puede opinar lo que sea sobre él. Caray, pero si parece un debate de la blogósfera. ¿Es así? Y si resalté "desear" arriba fue porque "desear matar" no quiere decir "tramar un plan para asesinarlo". ¿Por qué dice Alayza que Tudela tergiversa los términos? Quizás porque el deseo consciente es distinto al inconsciente. Pero con esto ya estamos entrando a aguas cenagosas.

Mejor que hablen los expertos.

Una primera columna sobre el caso la escribió Victor J. Krebs en La República. Copio el perfil de Krebs que encontré en una web (y que no se coloca en la nota del diario): "profesor asociado de filosofía en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Es doctor en filosofía por la Universidad de Notre Dame, USA. Se especializa en filosofía de la psicología, del lenguaje y de la mente". Muy bien. Krebs sale en defensa de Alayza y también su última línea de defensa es el de la libertad de expresión:

La acusación de los hermanos Tudela contra las declaraciones del psicoanalista es rechazable porque muestra una confusión que es peligrosa en la medida en que distorsiona la naturaleza de la opinión pública, ignora la distinción entre lo público y lo privado y, lo que es más grave quizás, termina secuestrando a la libertad de expresión, haciéndola rehén de la ley.


No comprendo bien qué quiso decir Krebs con que la libertad de expresión es "rehén de la ley". Quizás que no debe limitarse por una interpretación antojadiza de la ley. Porque es evidente que, si existe la difamación, es porque no existe libertad de expresión sin restricciones legales en ninguna parte. 

Pero también Krebs aclara algunos conceptos sobre lo declarado por Alayza, digamos, su interpretación auténtica. Oído a la música:

Pero hay una diferencia inmediata entre afirmar que Francisco Tudela  tuvo la intención de matar al padre y señalar, por el otro lado, impulsos inconscientes tanáticos en su comportamiento. Es la misma diferencia que existe entre decir que una persona es de moral dudosa y, por el otro lado, decir que su indiferencia hacia la ley muestra una estructura psíquica psicopática de tales y cuales características, etc. La primera afirma un hecho que puede o no ser verdadero, mientras que la segunda no afirma ningún hecho sino que los describe desde una perspectiva psicoanalítica y profesional. El psicoanalista no expresa un hecho sino que ofrece un diagnóstico, por lo que no tiene sentido hablar de difamación.
Vaya. Con esto yo estoy mucho más confundido aún. Primero: para poder entender bien qué es un "impulso inconsciente tanático" es necesario llevar, al menos, un curso de psicoanálisis. Lo digo porque yo lo hice y aún así los términos son realmente escurridizos. Esto no es como que un doctor diga "tienes una hernia" y te muestre los resultados de sus análisis. Hay mucha interpretación de por medio. Segundo: no entiendo por qué aseverar la existencia de un "impulso tanático inconsciente" NO puede ser o no ser verdadero, o sea, no está sujeto a un juicio de valor. ¿Es imposible que otro experto retruque lo que dice Alayza, es decir, que describa el caso Tudela sin apelar a los impulsos tanáticos? Y por último: mientras que Krebs dice que Alayza ofreció un diagnóstico, Alayza mismo dice que no lo hizo. ¿Cuál es entonces la naturaleza del diagnóstico psicoanalítico? ¿Cómo se diferencia del diagnóstico médico? Como estudiante breve de psicoanálisis y como alguien que estuvo alguna vez en terapia puedo decir que dar con un diagnóstico implica conocer muy bien la historia familiar y personal del sujeto a ser examinado. Pero, muy bien. Lo que me lleva a la pregunta obvia: ¿es entonces posible dar con un diagnóstico psicoanalítico certero por lo que se ve en la TV o se lee en prensa? ¿Y, si esto no es posible, qué peso deberíamos darle a lo que declara un experto en psicoanálisis en una nota periodística? Si, como Krebs dice en otro párrafo, "cuando los hechos han saltado el cerco de lo privado para convertirse en públicos, los actores directos tienen que atenerse –si la igualdad y la justicia son sus valores– a permitir la opinión de los demás sobre ellos" (tal cual está haciendo este blog, dicho sea de paso), ¿por qué un periodista le pide a un psicoanalista su opinión y no a un ferretero? ¿De qué clase de expertise estamos hablando? Paradójicamente, el hecho de que Tudela haya denunciado a Alayza, coloca la profesión -y a este profesional en particular- en muy alta estima. El diagnóstico no fue poca cosa. Porque si hubiesen entrevistado a un ferretero no había denuncia. Habría risa. Porque, vamos, ¿qué peso puede haber en las declaraciones de un ferretero que habla de parricidio?

Algunas de las preguntas del párrafo anterior las toca Jorge Bruce en su columna de Peru21 sobre el caso publicada el 5 de julio:

Hay quienes piensan, entre mis colegas, que el psicoanalista puede opinar en los medios únicamente como lo haría cualquier ciudadano. Esta es una posición que no comparto. El interés que mis intervenciones podrían tener proviene esencialmente de mi formación psicoanalítica.


Estoy de acuerdo con esa conclusión. Luego aclara mejor que Krebs, en mi modesto entender, la naturaleza de las opiniones psicoanalíticas:

Por duros y discutibles que puedan sonar los términos de mi colega, no son más que el traslado a un medio de masas de conceptos de uso cotidiano en el psicoanálisis. Freud tendría que haber sido condenado a pagar sumas inconmensurables por afirmar que todos los hombres -Alayza, Tudela, el Papa, el Dalai Lama y quien esto firma incluidos- queremos matar a nuestro padre y, acaso más "difamatorio" aún, hacer el amor con nuestra madre. La universalidad del complejo de Edipo es, sin embargo, una de las grandes conquistas del saber contemporáneo. El punto es que tanto el incesto como el parricidio son deseos inconscientes, de los cuales solo podemos dar cuenta mediante metáforas, como la consabida expresión "matar al padre".


Pues bien. La cosa no era tan grave, parece decir Bruce. El "parricidio" es sólo metafórico, mucho más ligado entonces a la literatura. Y, lo que es más, universal. Bruce es parricida, yo soy parricida, el propio papá Tudela es parricida, etc. etc. Lo que nos lleva a la obvia pregunta de: si todos somos parricidas, ¿por qué entonces Tudela se vuelve un parricida singular? ¿No será que su actitud es más parricida que la de otros? ¿Es esta diferencia importante, o sea, psicoanalíticamente importante, tanto que mereció una señalización del experto? Lo curioso de la columna de Bruce es que luego invita a Tudela a rebatir a Alayza. Esto sí no lo entiendo: ¿cómo un lego en psicoanálisis va a rebatir, en igualdad de condiciones, a un experto? (1) ¿O será que lo de "parricidio" no hay que tomárselo tan a pecho? Bueno, es lo que parece decir Bruce:

llevar este asunto a los tribunales implica tomar literalmente lo que ha sido enunciado en sentido figurado
¿Esto quiere decir que el psicoanálisis es una disciplina eminentemente figurada, con males figurados, terapias figuradas y soluciones figuradas? La pregunta que me queda al final entonces es: ¿qué es el psicoanálisis para que los expertos no se pongan muy de acuerdo sobre su naturaleza, al punto que deben, como también hace Bruce al final, apelar a la defensa de la libertad de expresión? Si alguien dice de mí públicamente que muestro "actitudes paranoicas" y que, además, tengo problemas "con la autoridad" por lo que escribo ¿debo decirme que es solo una opinión figurada o debo exigir una retractación ya que si mis jefes leyeran eso no se llevarían una gran impresión sobre mí? ¿Es posible una retractación del tipo: "es imposible saber si el ex canciller Tudela tiene impulsos parricidas inconscientes"? 

Imaginemos que un periodista le pida a un sacerdote su opinión sobre el caso Tudela y, como experto en asuntos del alma, dijera:

Lo que sucede es que el ex canciller se porta así porque no tiene a Dios en su corazón.

Me pregunto cuál sería la reacción de Tudela. Yo ya sé la mía: la misma que tengo con el psicoanálisis. 



(1) Y si lo hace, lo más probable es que le retruquen de vuelta diciéndole que está ofreciendo "resistencias"

4 comentarios:

ocraM dijo...

sin ánimo de trollear, este post ya parece el inolvidable "quién es gaspar de la nuit"

schatz67 dijo...

Veo que le das 50 vueltas al bacin para analizar algo que es muy simple si tomas en cuenta los antecedentes que existen al respecto.O acaso haz olvidado todos los problemas que han tenido los periodistas o especialistas que se han atrevido a insinuar que el presidente es un sujeto bipolar? (Y megalómano, soberbio, narcisista,egocentrista etc.etc.etc.) Eso es difamarlo? Para nada, eso es contrastar sus declaraciones con la realidad que todos ceomprobamos a diario y ponerle una etiqueta especializada.Debemos irnos a la cárcel todos por eso? Para nada, una cosa es describirlo clínicamente y otra muy distinta es decirle "loco de mierda".

Indignarse por mencionar que fulano o sutano esta siendo presa de una suerte de instinto parricida es tan estúpido como que alguien pretenda decir que nunca ha tenido un complejo de edipo.Creo que el primer analisis estaría más bien relacionado a la proverbial ceguera del ex-canciller,especialista en negar la realidad o interpretarla en todo caso "auténticamente". Pero no caigamos en el argumento ad hominem y vayamos a un punto que tu analisis ha obviado quizás por una abierta enemistad con el psicoanalisis : la verdadera razón del berrinche de Tudela contra Alayza es que los argumentos del especialista puedan ser usados como referencia para desacreditarlo durante los procesos legales que se vienen llevando a cabo.Tan simple y sencillo como eso.

Independientemente del psiconalisis,los términos clínicos y los legalismos para mí la cosa es más sencilla aún:es un pobre diablo.

Saludos

Jorge

Luis Aguirre dijo...

Hola Jorge:

"La verdadera razón del berrinche de Tudela contra Alayza es que los argumentos del especialista puedan ser usados como referencia para desacreditarlo durante los procesos legales que se vienen llevando a cabo.Tan simple y sencillo como eso."

Totalmente de acuerdo. Y no lo toqué, porque el asunto legal no era estrictamente de mi interés. Lo que no veo es cómo puede ser un berrinche desbaratar un elemento de una disputa legal que puede ser usado en contra. Como dije, la denuncia demuestra que los argumentos del especialista fueron tomados muy en serio. Y mi post intenta ver el otro lado de este bacín, como lo pones: la manía del telepsicoanálisis. Las dos columnas que comentan el caso, y que defienden a Alayza, para mí gusto, no me dan ninguna razón para creer más en él, todo lo contrario.

Cuando hablas de las etiquetas especializadas y de las descripciones clínicas (psicoanalíticamente hablando) a mí me parece que se hace un salto de garrocha a eso que Krebs defiende: la separación de lo privado y lo público. Es interesante leer cómo los actos políticos de pronto son síntomas de eso que anida en lo más profundo del ser humano, eso que no vemos y que es incluso más fascinante que las cámaras escondidas de Cholotube: los mecanismos del inconsciente. Más claro: si el morbo popular del Trome o Magaly reside en quién está con quién y en los ampays (porque así los personajes públicos se revelan mejor) el gran morbo intelectual es el psicoanálisis (tal como aparece en la prensa).

No tengo abierta enemistad con el psicoanálisis. Solo me he colocado en un punto de vista para hacer las cosas más claras. El psicoanálisis es un discurso fascinante, tan fascinante como lo puede ser la teología o leer el catecismo, aunque no crea en Dios.

Saludos y muchas gracias por comentar

Daniel Salas dijo...

Hola, Luis:

Todo comienza por el gusto del sicoanálisis de hablar mediante mitos y metáforas. Obviamente, el analista no quiso decir "parricidio" cuando dijo "parricidio". Justamente por eso, ahora se ve en un problema: tiene que decidir entre desenmascarar la retórica de su disciplina o enfrentar una acusación por calumnia. Si admite que lo que quiso decir se puede decir de otra manera, tiene que admitir que las imágenes del sicoanálisis son fungibles, intercambiables por otras que pueden ser más claras, es decir, reconocer que no son categorías científicas. En la ciencia, un electrón es un electrón y no es necesario referirlo de otro modo.

En mi área, que es la crítica cultural, quisiera conocer un estudio sicoanalítico que sea mejor que un estudio retórico, ideológico, historicista o filológico. No lo conozco, sinceramente.

La crítica cultural y también el análisis político que encuentro interesantes son siempre estudios sobre lo superficial, observaciones acerca de lo evidente. El tipo de reacción que espero yo y que me demuestra que estoy ante una crítica impecable es la de "ah, caramba, no me había dado cuenta". El buen crítico desentraña con su discurso lo que es manifiesto en la práctica y logra que lo que dice sea expuesto como evidente. Incluso la intrincada deconstrucción, cuando está bien hecha, es un ejercicio de lectura atenta que se fija en las contradicciones y tensiones que el texto muestra. Por el contrario, la oscuridad me parece sospechosa.

Teorías como el sicoanálisis implican un punto de vista opuesto, a saber, que la verdad se encuentra en un nivel profundo. Las cosas no son como son y un hijo codicioso no es solamente un hijo codicioso. Algún día quisiera entender por qué causa interés y asombro esta manera de ver las cosas. Saludos.