domingo, 2 de noviembre de 2008

129

Al lado de la a veces borrosa línea que separa la opinión de la difamación, están las otras líneas más borrosas aún que separan el humor de buen gusto y el humor de pésimo gusto, el humor "inteligente" -palabra que no me gusta para este caso- y el humor ramplón. ¿Quién decide dónde están los límites de las cosquillas? ¿Quién pone a raya la ofensa? Al ser el humor generalmente un rollo que exagera y distorsiona el mundo -y que se presenta a sí mismo como una distorsión-, ¿no entra el humor acaso en el terreno de la ficción? ¿Será el debate sobre el humor entonces un debate sobre ficciones aceptables versus ficciones inaceptables? ¿De quién sí nos podemos burlar? ¿De quién no? ¿Es un asunto generacional?

Es una discusión de nunca acabar. Mis rabietas contra "Los Chistosos" muy probablemente sean solo mías y se estrellan contra decenas de miles de felicidades personales que se ríen muy sueltas de huesos con cada burla racial y homofóbica que realizan. ¿Tendrá RPP unos principios rectores sobre el humor difundido en sus ondas? No lo sé. De existir imagino que serían algo así como: "Está permitido burlarse de los demás en relación a su raza y sus conductas sexuales. Nos ampara la libertad de expresión". También los ampara la democracia numérica: mucha gente se identifica con Los Chistosos; conmigo quizás solo yo.

Pero, como es obvio, el rollo no es contra el humor. Yo mismo no escapo a la gran tentación de la broma y el sarcasmo. Al contrario: mi personalidad es básicamente sarcástica y es un síntoma de mi intolerancia frente a ciertas cosas. No es un mal ejercicio preguntarse, entonces, por los movedizos márgenes de lo que a través del tiempo hemos considerado gracioso. Un ejemplo muy simple: he sido uno de los muchos que se ha reído de niño con los coscorrones de Don Ramón al Chavo en la serie mexicana. Hoy ya no me dan tan risa. Es más, hoy los eliminaría casi convencido de que son de mal gusto. No es conservadurismo ni falsa corrección política. Es solo que mis ideas han cambiado. De niño podía aceptar los golpes como una forma de comunicación y convencimiento. De grande me es imposible.

Igual me ha pasado con la tan cacareada genialidad de Pataclaún años más tarde. Pero en este caso mis reflejos éticos -el humor es esencialmente un debate ético- estuvieron algo más afilados. ¿Cómo podía un hombre pegarle a una mujer y ser eso motivo de risa? ¿Cómo era posible que el abuso doméstico fuese vuelto comedia no para denunciarla, sino para celebrarla? Recuerdo que trabajando de periodista se lo pregunté a un humorista profesional en estos términos: ¿no es Pataclaún un refinamiento del humor de la patada, de la lisura, del golpe, de la criollada y de la chapa? En ese entonces mis preguntas estaban en minoría: el humorista profesional no pensaba como yo. Pero si consideramos el racismo verbal de hoy de Johanna San Miguel, ex Pataclaún, como una señal, quizás no estaba tan desubicado.

Las ideas y el humor están asociados (aunque otros consideren que el humor es básicamente anarquía). Cuando vi Tropic Thunder en el cine no percibí que mucha gente se riera. Yo no pude parar durante hora y media. Imagino que el metahumor no es tan popular: en Tropic Thunder la parodia sobre una comedia cuyo humor se basó en los pedos -humor al cuadrado- era graciosísima por una buena razón: llevaba al límite la estúpida idea del pedo como único material de risa (pasará algún tiempo, creo, hasta que Eddie Murphy vuelva a hacerlo). El blackface de Robert Downey Jr. no era ofensivo porque la misma película problematizaba su uso. La burla era contra la práctica -ya no hecha con maquillaje, sino mediante un procedimiento clínico-, pero sobre todo, y esto fue creo lo genial, contra un actor australiano que no tenía idea de que estaba siendo racista. El racismo involuntario -o el paternalista- fue sometido a una batería de burlas durante toda la película. Moraleja: es necesario mirar más allá de las narices. El personaje de Downey Jr. llega a decir como justificación: "estoy realmente confundido".

Pero claro, estas son ideas de distinto calibre al de la simple burla porque alguien es gay o negro. Tropic Thunder es metahumor: se pregunta a sí misma hasta dónde puede llegar y qué estupideces se han normalizado en Hollywood. Mi risa y mi justificación van por ese lado: no puedo evitar reírme si alguien se burla de las ideas estúpidas. También considero importante burlarse de uno mismo. Quizás otros consideren necesario burlarse solo de los diferentes.

Este rollo viene por una noticia. Hubo un gran lío por una broma de mal gusto emitida en un programa de la BBC:

LONDON (Reuters) – The BBC apologized on Monday to "Fawlty Towers" actor Andrew Sachs after well-known personalities Russell Brand and Jonathan Ross left a series of crude messages on his answerphone during a radio show.

The Radio 2 presenters joked on-air that Brand had slept with Sachs' grand-daughter and that he may kill himself after hearing their message earlier this month.

¿Hay chistes que cruzan la línea o un chiste debe siempre cruzar la línea?

6 comentarios:

Bruno Ysla Heredia dijo...

¡Qué pena que no vi Tropic thunder y eso que tenía una entrada gratis! Señalar a los "otros" está "bien", ya sea usando el "humor" o haciendo la del cura sobre el púlpito, cuando esos "otros" no son "nuestros" o no somos "nosotros". Incluso, a veces nos surge una especie de metaexistencia y podemos señalar los "defectos" de los demás aún sabiendo que nosotros somos iguales a ellos pero por arte de magia resulta que no, que ellos son los otros y yo, vaya a saber qué soy, pero no soy como los otros.

El problema es que no es sólo el "humor": Leo la respuesta que aparece en el último número de la revista Somos a una carta de una lectora, moderada, que presenta un resumen de la vida de la cantante Natalie Cole y pide a la revista que eviten llamarla "zamborja" (Somos 1142).

Qué le responden en el suplemento del decano de la prensa nacional: "De las bondades y talentos que reserva la carrera de la señora Cole no se he emitido juicio alguno... El cariñito, que ha sido el caso de la díscola columna, no tiene por qué despertar extremas suspicacias pues con esa lógica hasta el Zambo Cavero se resiente."

Ah, sí, muy "gracioso", ya quiero ver cómo se pondría la gente si un diario español o de otro país llamara a Mario Vargas Llosa o a Juan Diego Flores: "sudaquita" "espalda mojada"; "¡Xenofobia!" exclamarían y claro mientras sea "otros" a los que se joda, a los que se les dé ese "cariñito", no hay problema pero cuando se toca a los "nuestros", sí lo hay, ¡cómo va a ser eso!

Los últimos días han estado dejando en mi casa ejemplares del periódico gratis para ver si queremos suscribirnos. ¿Pagar para leer esto? NO, "gracias". Es una prueba más de porqué no debo leer periódicos si quiero que mi salud mental se mantenga estable.

Saludos

Luis Aguirre dijo...

Hola Bruno, el ejemplo que pones es realmente increíble y casi de ficción. Algo debe andar mal con los famosos "principios rectores" de El Comercio. La respuesta que da Somos -¿quién es el editor?- debe ser una de las mas estúpidas que he leído, aunque lamentablemente también una de las más comunes: es la típica criollada de "hay que tener correa, pues, hermanito".

Pero ojo, esta criollada también se da en su versión reivindicatoria. Es lo que me parece sucede con Choledad Privada, cuya justificación sería la siguiente: "ya deja de sentirte mal de que te hayan choleado por tanto tiempo; como tú eres un bacán y un superado, como tú estás más allá de esas etiquetas discriminatorias, entonces, como ciudadano del s.XXI, ahora tú mismo choléate".

Hasta ahora no le encuentro sentido a ese blog.

saludos

Andrea Naranjo dijo...

No, no eres el único al que le da rabietas al escuchar a "Los chistosos" por las mismas razones que das y a las que suscribo.

alix dijo...

yo también me rei demasiado en tropic thunder, sobre todo con el rollo "going full retard". racionalizando la broma, se entiende que están tirando dedo al tabú que hay sobre el retraso mental y otras discapacidades y/o diferencias que se alejan de la "normalidad", y que hollywood sobrecompensa con películas "comprometidas".
pero no es mas o menos lo mismo que hacen los chistosos? que no sean chistosos es otro tema, pero acaso no están haciendo notar los miedos y tabues de la sociedad promedio?
claro, lo de tropic thunder es un comentario ironico, mientras que lo otro es humor chato. pero finalmente se llega a lo mismo: hacernos reir al reconocernos en nuestros prejuicios.
en resumen, confiesa: no te daba risa el batman y robin homoerótico de JB??

Bruno Ysla Heredia dijo...

Ayer ví un momento al "graciocísimo" de Carlos Alvarez haciendo su "imitación" de Barack Obama y mencionando cosas originalísimas como "nuggets de gato" entre otras perlas del "humor" con más de medio dedo de frente. Creo que para pasar estos días vas a tener que tomarte una buena dosis de "nervocalm" porque todo indica que esta clase de humor inteligente crecerá como hongo.
Saludos

güero dijo...

Reírte para reconocer lo absurdo de tus prejuicios -como dice alix- es refrescante. Ahora, bruno toca un tema pajolaza: el humor y la piconería del humorizado ciertamente nos lleva a límites muy difusos de tolerancia (es lo que creemos que ha sucedido con las alusiones del Perú en SouthPark y los Simpsons)... cuántas veces te has reído con las caricaturizaciones que se han hecho sobre negros, árabes, evangelistas, canadienses, en esas series. Y nadie ha salido a defender a otras naciones o grupos sociales sino que se coge con pinzas el humor cuando el humorizado eres tú.

En todo caso, muy interesante el debate sobre hasta dónde llegar con el humor o la naturaleza política y emocional del humor social.

Por lo de Choledad Privada y la reivindicación de lo cholo, es una ruta, cholega. Si vuestra ruta es asarse, escandalizarse o cuestionar los principios rectores de un medio de comunicación por sus bromas de mal/buen gusto, adelante. Con tal que a ambos nos lleve a mejores escenarios de tolerancia, todos los caminos llevan a la choledad (aunque sé que eso de la choledad no le gusta).
Chuto