viernes, 12 de diciembre de 2008

Du Bois y la sabiduría de la muchedumbre


Interesante columna del director de Peru 21 hoy. No porque esté de acuerdo con ella, sino todo lo contrario. Quizás con esta columna entienda las críticas a ciertas ideas que se autodenominan "liberales". Se titula la "El derecho a la libertad de elegir" y critica la propuesta legal del Congreso para eliminar el voto preferencial, algo que muchos expertos vienen pidiendo desde hace tiempo, creo con justa razón. Aquí el meollo de la visión de Fritz Du Bois:

Los argumentos a favor de la propuesta son inaceptables. Plantear que los ciudadanos somos incapaces de elegir adecuadamente y que, por ello, los partidos políticos lo harán por nosotros, es paternalista. Mientras que culpar al voto preferencial por la falta de institucionalización partidaria, es absurdo. Más bien la iniciativa refleja el temor de las dirigencias a competir con nuevos aspirantes; siempre les será más fácil manejar elecciones internas que ganar un debate abierto de ideas ante el electorado. Para el ciudadano común y corriente, sin inclinación ni tiempo para dedicarse a militancias partidarias, el proyecto restringe su capacidad de elegir a tal punto que, estoy seguro, generará rechazo y solo logrará aumentar los votos blancos o viciados.


Hay algo extraño en el argumento. Por un lado, se reclama el derecho a la libre elección. Bacán, ¿quién no querría eso? Pero por otro, muestra -creo que sin quererlo- que esa libertad está limitada por el pobre conocimiento que un ciudadano tiene de la actividad partidaria ("el ciudadano común y corriente, sin inclinación ni tiempo para dedicarse a militancias partidarias"). ¿Qué le hace pensar a Du Bois que un ciudadano que no quiere militar sí quiere estar enterado de lo que sucede en un partido? Más precisamente, ¿cómo planea enterarse? Entonces, la pregunta es obvia: ¿qué clase de libertad ciudadana es aquella que se hace desde la ignorancia o el conocimiento a medias? Para mí es la libertad dirigida por las emociones, el escándalo, la mayor publicidad y la información de recorte de periódico o post de blog. No una libertad dirigida por ideas. En el Perú ser elegido hoy congresista es un proceso similar a una tómbola de kermesse, con cientos de candidatos haciendo campaña para sí mismos, sin importar si están en sintonía o no con los idearios partidarios. El partido es solo una plataforma electoral, no una visión del mundo. El "transfuguismo" no es una anomalía del sistema: es una consecuencia natural.

Todos nos preocupamos por el nivel sotánico del Congreso, que es similar a algunas zonas de la blogósfera. Y al igual que con las discusiones de la blogósfera , la idea del gatekeeper en relación a la confiabilidad de la información es útil si la trasladamos a los partidos. Es más, la idea de los gatekeepers es útil para todo, incluso para diarios como Peru21. Por ejemplo, acaban de dar de baja caricaturas del artista Alvaro Portales * por ser demasiado "grotesco" y "ofensivo". Para el director, Peru21 estará mejor sin ese trabajo: una idea completamente razonable. Pero imaginemos que sea el público el que decida si lo de Portales se queda o se va. Sin duda, el diario replicaría que el público no tiene vela en ese entierro. Y es verdad: cada empresa decide por sí misma lo que hace. Nadie conoce a la empresa como la propia empresa y ella elige lo mejor según sus propios criterios. El público es quien decide luego comprar o no su producto. Du Bois es el gatekeeper.

Los partidos son o deberían ser los grandes gatekeepers de las ideas políticas. Porque así como no existe el conocimiento confiable democráticamente determinado (o sea, por mayoría), tampoco con la política la muchedumbre es confiable. Por eso vivimos con un ajuste respecto de esa democracia directa ideal solo para pequeños grupos: la democracia representativa. El voto preferencial es un atentado contra la democracia representativa y Du Bois, buscando ser liberal, se acerca más al abismo antidemocrático, a ese espíritu de referéndum que tanto entusiasma a los líderes autocráticos, o sea, que sea el electorado siempre quien "sancione". No diré que Du Bois lo sea, por supuesto, nada más exagerado, pero creo que al final sí peca de paternalista, aquello que critica en un inicio y que es la inspiración de su texto. Su resignación final es elocuente:

Pasará tiempo antes de que los partidos políticos peruanos se desarrollen al punto que se vuelvan instituciones totalmente transparentes y democráticas para que el elector pueda confiar en la lista de candidatos que le presenten.

Por cierto, solo hablo como ciudadano, uno al que le gustaría ver mejores debates en los foros públicos y no campañas de megáfono y verduleros.

ACTUALIZACIÓN: Henry Spencer entrevista a Claudia Izaguirre, editora de Peru21, sobre el tema de los dibujos de Portales. Me interesa subrayar lo que dice el entrevistador, que prefiere la lectura de la 'censura': "¿Acaso no debería decidir el público?", pregunta. La respuesta de este post, según lo comentado, sería NO. Lo curioso es que, si seguimos las ideas de Du Bois, la respuesta a esa pregunta debería ser SI. 




(1) Dejé un comment sobre el caso Portales en el Útero de Marita

A mí me pareció siempre bien extraño que Portales -un lunar en el muy poco divertido Otorongo, aunque por aquí se batan palmas claeístas por él- sobreviviese en Peru21. Estoy de acuerdo con lo que dicen de él: su onda ES grotesca y ES ofensiva. Matizaría lo último, lo del humor negro. Yo eliminaría la palabra “humor”. Es negro no más.

¡Pero justamente eso es lo interesante de Portales! Para mi desentonaba en el suplemento, estaba completamente fuera de contexto. Y, claro, por eso era de lejos lo mejor (mis disculpas, Heduardo o Juan). No teme a ir a zonas que para otros pueden ser tabúes (su libro “Mátate”, sobre el suicidio, es una muestra). Aunque lamento claro que no pueda mostrar su trabajo masivamente -olvídense, en nuestros periódicos solo hay espacio para tetas y nalgas, que es lo que la familia peruana requiere- me alegra que no se alegue un “atentado contra la libertad de expresión” en esta ocasión. ¿Qué raro, no?


* Este post está corregido. Solo no han aceptado ciertas caricaturas de Portales. El sigue en Peru21.

6 comentarios:

ocraM dijo...

respuesta: vamos, tampoco es que hayan despedido a Portales, ¿no? y tampoco -ya que citas lo que dije con lo de AAR- se trata de bloquear denuncias contra congresistas o ministros (o despedirlo por ellas). pero igual es noticia.

Luis Aguirre dijo...

Tienes razón, entendi mal. Pero la idea sigue sosteniendose. He corregido el post.

gracias y saludos

El Chato Heston dijo...

De acuerdo en aquella contradicción: no tiene mucho sentido justificarse en la falta de participación del ciudadano en los partidos políticos, pero por otro lado, pensar que el recortar el voto preferencial evitará las malas campañas es tan o mas disforzado. La idea no es proceder de acuerdo a las circunstancias, sean estas las campañas del megáfono, o la orfandad de los partidos políticos. Bastante desagradable la mención a los verduleros, que no tienen nada que ver en este asunto. Brother, si la quitas, sería un gesto de elegancia que te agradeceré.

La comparación del periódico con el congreso es un tanto disfrozada, no veo que el caso de una empresa tenga que ver con otra institución justamente representativa. Menos aún con la blogósfera. Los partidos políticos ya son los gatekeepers de las ideas políticas, al menos esa es su función dentro del sistema. Que no funcionen como deban no es algo que mejore con las reglas.

Mucho que comentar la verdad, varias ideas por ahí, pero hay una que no quiero dejar pasar. Tengo la percepción de que en Perú cuando vemos ineficiencia, nos obsesionamos con cambiar las reglas. Osea, si no se ve una buena película es culpa de los críticos, si los partidos políticos no funcionan hay q cambiar la ley de partidos, si el futbol no avanza, hay q cambiar a los dirigentes...

Se han puesto a pensar q tal vez seamos nosotros, hinchas, cinefilos, votantes, los que terminamos obteniendo lo que merecemos?

Saludos

Luis Aguirre dijo...

Hola Chato:

No he querido ofender con "verduleros", pero cuando la politica se convierte en un show que ofrece a voz en cuello lo que sea, la verdad es que me recuerda a un mercado. Y el mercado de megáfono es bastante desagradable: no gana la calidad, sino el que grita más fuerte. Quizás debí decir más precisamente "verduleros con megáfono". No lo cambio para que se entienda mejor este dialogo. Acepto la crítica, pero dejo el post tal cual.

Dices que mis ideas son disforzadas, pero no explicas por qué. Solo dices que está mal. Los partidos no estan funcionando como gatekeepers de nada. Los congresistas elegidos se sublevan, cambian, traicionan, se van por su lado, y no respetan absolutamente ninguna jerarquía. Los partidos no son gatekeepers, son coladeras.

Una empresa periodística tambien funciona representativamente. Lo que estamos discutiendo es: ¿cómo se toman decisiones en un grupo así? ¿Acaso el publico decide? ¿Acaso todos los redactores de planta deciden? No, hay una jerarquia que debe respetarse. Y quienes están en la cúpula están ahí, teóricamente, por méritos de carrera, aunque exista la tentación humana de colocar en puestos importantes no al más competente, sino al más manejable o al más barato. Ese es otro asunto.

El problema es conceptual: la libertad entendida como un absoluto. Al final, darle la decisión en TODO a la democracia de la mayoría es despreciar las reglas de juego institucionales y las decisiones tomadas en el juego verdaderamente democrático (que no es el juego del referéndum). Hay toda una cultura de la "mayoría" -que va desde las encuestas, las ciberencuestas, los programas reality de votación, etc- que se celebra demasiado y a la que no se le ve las patas cortas. El número reemplaza a la idea. La cantidad a la calidad.

No estoy de acuerdo con lo último. No es que tengamos "lo que merecemos". Es una visión un tanto trágica de las cosas. Tomamos las mejores decisiones segun sean las circunstancias. Yo voté por García, pero no siento que me "merezco" a García. El público tampoco se "merece" mal cine peruano. Yo creo mucho en las "tradiciones", o sea, en ese conocimiento o grupo de habilidades que se va transmitiendo a lo largo del tiempo de unos a otros y que va construyendo una cultura. Al cine aún le cuesta construir su tradición, porque todo lo ve ruptura y empezar de cero. A la literatura, por el contrario, no. Y eso solo depende de la gente que se dedica a ello. A nadie más.

saludos y gracias por el comment

El Chato Heston dijo...

Brother,

No, tus ideas no son disforzadas, me refiero a la comparación entre un diario, el congreso y la blogósfera. De acuerdo en que los partidos no están funcionando como gatekeepers de las ideas políticas, pero esa es la función que les corresponde, osea, canalizar las demandas del electorado. Nota la diferencia: yo hablo de lo que en esencia es un partido político por definición, no de en lo que han devenido estos partidos en Perú.

Precisamente, una empresa tiene fines para consigo misma, el Congreso busca representar a su pueblo.

Yo no celebro a la mayoría, osea, jamas voy a pensar que Jim O'Rourke tiene q vender mas discos que Juanes, o que Titanic es la mejor pelicula de la historia. Pero la democracia sigue siendo el sistema menos imperfecto que existe para escoger tus autoridades. Por otro lado, si una encuesta es discutible, una ciberencuesta lo es mucho mas, osea, mañana a alguien se le ocurre hacer votación al mejor compositor de la historia y ya verás a Gianmarco recibiendo el premio. Lo realmente estúpido es pensar que esas encuestas onda seven wonders significan algo, o tienen autoridad de algun tipo.

Lo del final no lo expliqué bien, pero me refiero a que buscar que elevar el nivel de la mayoría -en futbol, cine, politica- haría las cosas mas faciles, en oposición a 'cambiar las reglas'. Si sueno enredado, bueno, es viernes, ya salgo...

Saludos!

Daniel Salas dijo...

Luis: escuché la entrevista de Burneo. La idea de "que elijan los lectores" me parece, con las disculpas del caso, una tremenda babosada, sobre todo viniendo de alguien que supuestamente sabe de medios, como Burneo. Un director, un editor, no pueden simplemente dejar "que decidan los lectores" porque eso significaría que los lectores dejen de comprar el diario o de sintonizar un programa. El director tiene que conocer a su público y saber qué le puede ofrecer. Para esto, le toca cribar y deshacerse de lo que no cabe dentro del producto que ofrece. Si esta tarea no fuera necesaria, no sería necesario un director. El director, como el productor musical, como el gerente de un centro de esparcimiento, puede tomar buenas o malas decisiones (eso sí es lo que se puede discutir respecto de las caricaturas vetadas), pero no puede decirse que deba cruzarse de brazos y dejar "que el público decida". Saludos.