miércoles, 25 de junio de 2008

Sobre YouTube


Sigo con Andrew Keen. Uno de sus puntos más enfáticos fue su durísima crítica de YouTube, cosa que a mí me sorprendió porque, bueno, soy un adicto a YouTube, no tanto de los vídeos virales de corte tontón, consagrados por Weezer, como de vídeos de mis intereses particulares. Aunque parte de la crítica de Keen se debe al robo de contenido -yo puedo ver vídeos sin pagar un cobre tal como si bajara por torrent un disco de estreno-, la otra parte de la crítica estaba dirigida a la publicidad: poco a poco se está dejando de distinguir entre contenido auspiciado y contenido genuinamente "inpedendiente". Keen defendía la manera que los medios tradicionales habían encontrado de separar publicidad y noticia. El publicherry -que en la prensa peruana existe en modo abierto y velado- podría, con la Web 2.0, no distinguirse nunca. Ojo, el debate se centra sobre todo en la confiabilidad, en la autoridad, y en la mecha abierta de los usuarios de la Web 2.0 contra los medios tradicionales, esas grandes corporaciones que supuestamente ocultan y distorsionan la verdad.

Pero la experiencia ambigua de YouTube como ética (traduciendo groseramente es "tú televisas", cuando este "tú" no se sabe exactamente quién es) tiene otra cara: la mejor dinámica de la televisión que se haya inventado. Es práctico, veloz y de una inabarcabilidad de contenido realmente alucinante. Quizás en un futuro ciertos canales en YouTube exijan un pago por su contenido -lo que estaría muy bien-, pero lo que más me llama la atención es cómo hemos recibido tan bien esta versiones pobrísimas y ultracomprimidas de las imágenes en el mundo de alta fidelidad del plasma. ¿Es posible ver una película (seguramente en diez o doce partes) entera por YouTube, disfrutarla e iniciar una discusión con otra persona que la vio en el cine en igualdad de condiciones? ¿Qué significa exactamente el proceso de digitalizar un producto X y comprimirlo? ¿Qué queda afuera -porque pedazos de información se pierden- y qué queda dentro? ¿Cuándo X está demasiado comprimido al punto que se hace ilegible? Si las advertencias de Keen también se trasladaran aquí, entonces no sería tan absurdo pensar que el mundo de la imagen de YouTube es también un mundo irreal o falso.

Pero en positivo, las imágenes de YouTube funcionan como una traducción de sus originales: son sus versiones mínimas indispensables. Umberto Eco -en su libro sobre la traducción del que escribí hace unos días- propone para las palabras -citándose a su vez de un libro anterior- distinciones como "contenido nuclear" y "contenido molar". Por ejemplo, en el contenido nuclear de "ratón" están sus nociones mínimas, sus requisitos elementales para poder comprender que "ratón" es un ratón: piernas cortas, cabeza que parece no está separada del cuerpo, etc. El contenido molar, en cambio, es el "conocimiento ampliado": por ejemplo, su capacidad de transmitir ciertas enfermedades. De la misma manera, intuyo, entre el original de un vídeo y su versión en YouTube la relación molar-nuclear se establece: a través de la web estamos captando lo mínimo indispensable -cuando una imagen está demasiado comprimida es normal que los usuarios reclamen que no se distingue o entiende nada-, pero alguien que sí tenga acceso al original obtendrá información ampliada: podrá apreciar, por ejemplo, la fotografía de un largometraje.

¿Es posible concluir entonces que las discusiones que tengan a YouTube como fuente sean discusiones entre versiones mínimas o resumidas que, a su vez, estén llegando a conclusiones mínimas o resumidas? ¿Es el intercambio incesante de lo mínimo y de lo elemental, que es muy bueno para la velocidad, pero no tan bueno para la profundización? ¿Es el reino de lo dummy? ¿Es lo dummy intrínsecamente malo? (1)

Similarmente también puede discutirse acerca del mp3 que, los expertos concluyen, está empeorando cada vez más el sonido. Pero, ¿qué significa exactamente la muerte de la alta fidelidad? Significa una cosa al menos: que la consagración del nuevo soporte está limitando el contenido futuro. 
 

(1) El blogging es perfectamente otro ejemplo también.

Actualización: Ejemplo de las angustias de Keen sobre los borrosos límites de la publicidad. El último viral en YouTube y a la YouTube es un comercial de Gatorade. Ha sido rebotado como "Ball Girl's Amazing Catch!", "Ball Girl Makes An Amazing Catch", "Ball Girl Makes Incredible Catch", entre otras variantes. Solo he visto a un usuario (uno de esos "you" que no sabemos quiénes son) que con toda claridad titula "Amazing Catch by Ball Girl (baseball) Gatorade commercial". 

3 comentarios:

LuchinG dijo...

- Baja Calidad en You Tube: pues en cinco años cómo será.
- Baja calidad en MP3: ¿Has escuchado los primeros discos, en vitrola?
- Etica y privacidad: es el colmo que ahora la prueba de amor consista ya no acostarse con alguien, sino en dejarse filmar. Satán quiera que esto lleve a un cambio en la exposición a la que está dispuesta la mayor parte de la gente, a la renovación de la desconfianza en el prójimo, y a la desconfianza en los medios de comunicación. Difícil, ¿no?

El Chato Heston dijo...

Sobre las angustias de Keen y el video de youtube, bastara ir a los 8 comments del video:

77Happy77 (1 day ago)
Fake, it IS a commerical!

readkollmomo (1 day ago)
fake...
v
v
v

ejackson0723 (1 day ago)
It is real, i was there. i am the ball girl

TPRS313 (20 hours ago)
ur gay

codyleehaha (9 hours ago)
lol

brucefolio (1 day ago)
As Orson Wells said advertising is legalized lieing

eddydean07 (1 day ago)
It is NOT real: Go to Urban Legends and look up Ball Girl.
It is pretty cool though!

Boner2K (2 days ago) S
Fake. Its a Gatorade commercial.

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Saludos

Luis Aguirre dijo...

Hola Chato Heston:

El punto es justamente ese. ¿Por qué tendría yo que creer que esos comentarios están dando información fidedigna? Todos son nicks y anonimos. Si tu dudas de la información en PEH, ¿qué te hace pensar que YouTube, en este caso, sí te la está dando? La impresion de Keen-y es algo que me ha hecho entender a mí- es que el colectivo ha hecho desaparecer al individuo, y con él, su identidad y su confiabilidad. Pero todos estamos tan hipnotizados por las bondades de la web 2.0 que caemos en el juego y no nos preguntamos dos veces por lo que estamos consumiendo.