viernes, 15 de enero de 2010

¿Más allá o más acá del 2.0?

El chico que le lanzó piedras a Chan Chan era un usuario asiduo de internet.

Y aún así lanzó piedras a Chan Chan.

El nigeriano Umar Farouk Abdulmutallab que quiso volar un avión sobre Detroit era un asiduo usuario de internet. 

Y aún así intentó perpetrar un acto terrorista.

Algunos dicen que andar conectados es la solución a todo.

Pero parece que estar más conectados no es la solución a nada.

Tampoco la "democracia en línea".

Porque internet no convenció ni al vándalo ni al terrorista de no violar las leyes.

El problema sigue siendo el mismo: ¿en quién confías cuándo te conectas? ¿Por qué confías? ¿Cómo se construye esa confianza?

Pensar bien o mejor no es un asunto de tecnologías: es un asunto de personas.

Si lo 2.0 nos da las noticias de inmediato, ¿lo 3.0 nos dará pronósticos de las noticias? "Mañana soleado", "pasado posible golpe de Estado", "lea la columna del domingo hoy viernes".

Pero el ser humano sigue siendo 1.0.

Es como la imagen en 3D: no la necesitamos porque no vemos así. 

Tomar todo esto en cuenta cuando escuchen a su gurú 2.0 favorito vender su última idea ganadora.