lunes, 29 de junio de 2009

Post no neutral

Para que MVLL haya hecho de su última columna una versión verbalmente más competente del último mensaje a la nación de Alan García solo me deja con el agrio sabor de boca de dos posibilidades: 1) o está realmente la democracia peruana amenazada; o 2) MVLL ha tenido una suerte de pereza intelectual tan grande que lo hizo ignorar muchos otros datos que hubieran matizado su texto, combativo como suelen ser. (1)

Pero estamos en una coyuntura de las no neutralidades, esa que Cecilia Valenzuela ha recordado al mundo periodístico. El equilibrio, el intentar mirar los dos lados de una cuestión, bien pueden ser puestos de lado llegado el momento de la defensa de la patria. O estás con la patria o estás en contra de ella. O eres sistema o eres subversivo. Preguntas demasiado grandes para la almohada.

La metáfora del perro del hortelano se está transformando en otra luego de Bagua: la de un barco que hasta el momento avanza a toda máquina, pero que no tiene espacio para todos. En el fondo, es una cuota de realismo muy grande del oficialismo y del periodismo no neutral. Digamos, es un rollo que no ha querido dorar la píldora. No importa si en el barco hay primera, segunda, o tercera clase. Estar en el barco es lo suficiente, una garantía de que se llegará, cual migrante mental, al destino del desarrollo con una antorcha en alto. Es la garantía de la supervivencia, de no ser perseguido ni estigmatizado. Es la garantía para no perecer.

¿Y qué debe hacerse una vez dentro del barco? Pues patear a los que se quieren trepar para detenerlo. Es la imagen de los botes salvavidas en medio del naufragio en muchas películas, solo que hoy es la imagen de un país que no quiere desbarrancarse. Hoy toca embetunar el zapato, remachar la suela y empezar con esa especie de derecho de admisión a nivel nacional.

Lamentablemente no hay escapatoria, no puedes ser neutral: ¿de que lado de la suela estás?

1 Sobre Bagua dice MVLL: el Gobierno se hubiera ahorrado una derrota política que los enemigos de la democracia -una minoría de resentidos y nostálgicos de Stalin, Mao Tse Tung y Sendero Luminoso- van a interpretar ahora como un incentivo para nuevas acciones violentas que acaben con el dinámico ritmo de crecimiento que tiene el país, lo arruinen y de este modo lo acerquen más a la órbita chavista de la revolución bolivariana y al "modelo" cubano

1 comentario:

Bruno Ysla Heredia dijo...

Esa metáfora tuya del barco ha terminado por hacerme dar cuenta de la similitud de esta situación con uno de los cuentos (creo que es el último) de ese hermoso libro de Horacio Quiroga llamado "Cuentos de la selva". El cuento se llama "La guerra de los yacarés" (cualquier interesada(o) busque en google, se encuentra en varios sitios) y trata sobre la lucha de un grupo de yacarés (caimanes) contra unos hombres que llegan en un barco para molestar su tranquilidad. El barco no causa en principio tanto problemas a los yacarés como a los peces con los que se alimentan (con el disturbio creado por el barco, los peces se van a otro lado); por ello los yacarés bloquean el río con un dique para que el barco no pase, la gente del barco exige el alto al bloqueo pero los yacarés no aceptan porque saben que si quitan el dique los peces no regresaran nunca; los del barco prometen regresar al día siguiente y efectivamente lo hacen pero con un buque de guerra que bombardea el dique y lo hace pedazos...

Cualquier parecido con la realidad es... bueno, ya sabemos lo que es. Eso sí, hay que leer el cuento hasta el final porque demuestra que los yacarés tampoco están en contra de la inversión.

Saludos