jueves, 26 de marzo de 2009

Quizás ser un rebotador no es tan malo después de todo

El accidente del periodista Alvaro Ugaz ha generado varios debates en la blogósfera, algunos abundantes en paparruchadas. Es lo usual: mientras menos información haya en los medios tradicionales, los blogs -y sus comentaristas, la mayoría anónimos- aprovecharán el "vacío de poder" y se empoderarán solitos pujando análisis, hipótesis, especulaciones, y diversas teorías conspirativas que amenazan con engullir a cualquiera. A cualquiera que le cueste pensar lógicamente, claro está.

Hay tres tipos de actitud frente a este fenómeno. El gurú web 2.0 -ese que dice que las redes sociales son lo mejor que le pasó a la humanidad desde el "Are You Experienced" de Jimi Hendrix- salivará de emoción y comprobará para sí cómo una verdad de "primera" se construye a partir de bits de información de cuarta. El crítico de la web 2.0 seguirá en lo suyo: demostrará una vez más que dejarle la tarea a chiquillos que revisan blogs la mayor parte del día no es lo más inteligente en el s. XXI. Pero existe una tercera posibilidad: la del gurú web 2.0 que -en un acto de inconsecuencia algo desvergonzada- aplaude la dinámica de la red en algunos casos, pero los censura en otros, digamos, cuando la dinámica se encamina en contra de él. Los dos primeros casos merecen respeto. El tercero es la actitud propia del farsante.

Como sucedió con el caso del "atentado" contra la Fiscal -de cuya evidencia se coligió luego que fue un intento de robo- el lamentable accidente del periodista ha convertido a la mayoría en crime scene investigators de teclado, construyendo capas y capas de conclusiones sobre evidencias que ni siquiera existen: son sabuesos sin olores que perseguir, detectives con lupa sin nada que ver. Solo una periodista que es al mismo tiempo blogger -de lo que pude barrer anoche- estuvo en el lugar mismo de la Panamericana donde ocurrió el accidente y pudo entregar algunos datos concretos que ayudaron a tener una mejor idea de lo sucedido. ¿Es necesario tener una mejor idea de lo sucedido? Sin duda: hay una persona sobre la que pesa una posible pena de seis años de prisión. Las autoridades sacarán sus conclusiones.

Pero no todo es color de rosa. El mismo blog citado arriba tuvo la poco feliz idea de copiar un correo electrónico anónimo firmado por "amigos" del periodista donde se sugerían líos sentimentales y acusaciones de aprovechamiento mediático en medio de la tragedia. Hay dos errores fundamentales con este tipo de información que la hacen impublicable. Uno: es anónimo y, como tal, un horroroso golpe bajo. Dos: para cualquiera que haya visto Rashomon es fácil comprender que, en historias pasionales, habrá siempre muchísimas contradicciones y puntos de vista. Es por eso que el mensaje es anónimo: no quiere probar nada, solo busca echar barro. Eso, en un medio tradicional, no pasa. En un blog, en cambio, es carne para las pirañas.

Por cierto, hay plumas oligofrénicas con nombre y apellido que, quién sabe por qué diablos, tienen espacio en un diario y empozan sobre sí todos los defectos del comentarista de blogósfera. Lean esto y comprenderán que, lo que parece ser el relato del pendejín que se las sabe todas, es solo el remolino de un cerebro sobre ruedas yendo a mil por la pendiente del rumor. Es el tipo de material en la red que se idolatra rápidamente, por grandes y chicos.

Es por todo esto que quizás deba corregirme. Porque ser un rebotador (de medio tradicional) no puede ser el peor tipo de cáncer informativo en la red. Debe ser el más benigno, el más amable, el menos dañino. Porque si las idioteces leídas pueden llegar a tal punto con un accidente, es terrible imaginar en manos de quién están entonces todos los análisis políticos, económicos, éticos, históricos, filosóficos, etc. que circulan popularmente por la blogósfera (porque los textos valiosos suelen ser impopulares). La moraleja es: rebotador a tu rebote. No opines, no concluyas, no metas tu cuchara. Si quieres ser periodista de verdad, entonces busca la evidencia. En el Twitter no hallarás tus respuestas.








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